Viral; cortometraje sobre la problemática de compartir fotos íntimas por redes

Alysson P. Briceño
Posted on septiembre 28, 2020, 9:24 am
10 mins

Viral es un cortometraje dirigido y escrito por Laura Martínez, que formó parte del catálogo de la Selección Oficial en esta primera edición híbrida del Guanajuato International Film Festival (GIFF).

Esta es la segunda vez que Martínez ha colaborado con el Festival, ya que su primera vez fue a través del Rally Universitario, donde fue directora de su cortometraje titulado Matilde. Este rally se ha realizado por 12 ediciones, siendo este el primer año en que se ha pausado debido a la pandemia actual.

“Si luego este chavito se anda pasando, no te preguntes por qué.”

Viral sigue a Kika, una chica de preparatoria que tiene sus fotos íntimas esparcidas por su exnovio y de cómo se enfrenta a retomar su dignidad sobre su intimidad.

El cortometraje inicia con Kika tomándose fotos, antes de ser llamada por su mamá a cenar. Cuando la vemos cenando juntas, Kika está ocupada en su celular para el desagrado de su mamá, la cual le da una advertencia del muchacho con el que está hablando, que procede a visitarla y se hablan bajo mientras se besan en el pasillo a oscuras, una representación de la hormona adolescente en su esplendor, un poco más de la “manita sudada” pero aun manteniéndose ocultos de cualquier figura de autoridad que esté cerca del escondite.

Al día siguiente, vemos a Kika caminando por el pasillo de la preparatoria, recibe saludos por parte de unos compañeros, pero en su mayoría vemos que algunos de ellos están tirándole miradas inapropiadas y uno que otro comentario invasivo, la reacción de Kika parece neutral hacia la atención.

Observamos como el chico que fue a visitarla la noche anterior, Roberto, se rehusaba a hablarle durante la escuela y otro compañero le cuestiona cómo no ha hecho nada con ella “si se prestaba para todo”, más tarde cuando se vuelven a ver, parece que él viene preparado para tener relaciones y ella disgustada le dice que se vaya de su casa.

La mañana siguiente que entra a la escuela, comienza a recibir comentarios parecidos al día anterior, pero ahora vienen tanto de compañeros como de sus compañeras, es claro que la intención ha cambiado. Cuando descubre que Roberto ha compartido sus fotos íntimas, se siente el peso de las palabras, ya que ahora no es solo un comentario sobre su apariencia, pero es una invasión a su cuerpo.

La manera en la que Kika es presentada en el corto es muy interesante de observar, ya que debido a la cultura conservadora del país que todavía no se ha podido desmantelar completamente, aun existe una idea de como es una mujer que se siente cómoda con su sexualidad, cuando es alguien más joven no es diferente, si no que el prejuicio se siente más pesado.

Kika parece ser alguien que es conocida en su círculo escolar y no solo por las nociones misóginas que comentan más adelante en el corto, se viste de una manera en la que se siente cómoda y está en el proceso de descubrir qué es lo que disfruta o no de su cuerpo y su sexualidad, pero estas características son muy fácil de relacionar con una “mujer fácil” como menciona uno de los personajes antes del caos de las fotos, así que cuando Kika se rehúsa a tener relaciones con Roberto en ese momento, su primera reacción es de confusión y luego pasa a ser una de enojo, él exponer sus fotos es castigarla por la decisión de decirle que no.

Las mujeres que son sexualmente activas o seguras, según esta mentalidad, deberían acceder a cualquier persona que muestre interés en ellas, porque “si con el otro si, ¿por qué conmigo no?”

Aun si los insultos que caen por todos lados en la escuela pareciera una hipérbole, es una gran representación del ataque del cual sufren las mujeres que han sido expuestas de tal manera, sobre todo en línea, pero dudo de lo interesante visualmente que nos presentaran solo comentarios de Facebook.

En una escena escuchamos a dos compañeras hablar de lo que ha ocurrido y una de ellas menciona “que no podría dar la cara si fuera ella”, en nuestra actualidad sería más común que logramos empatizar con alguien en esa situación, pero también tenemos que tomar en cuenta que estamos observando a una adolescente vivirla y a más adolescentes reaccionar a ella, su vista al mundo aún no se forma del todo y es muy fácil pensar que la preparatoria es lo más importante que vas a llegar a experimentar.

Estas compañeras no se sienten con la seguridad como para poder respaldarla, ya que saben que sería darle la contra las actitudes misóginas de sus compañeros, y cuando eres la minoría, dar la contra puede dar miedo. La burla por parte de sus compañeros es incomoda de ver, pero ha de ser aún más sofocante de vivir y logra su propósito de hacernos sentir la situación en la que Kika se encuentra.

Kika sí recibe una disculpa, pero aun así es difícil olvidar que la situación ocurrió por el resentimiento de su pareja y aunque él recibe una suspensión, después de que ella va a acusarlo con dirección, ella también lo hace, ya que “tiene que tomar responsabilidad”.

En estas escenas vemos que ella llega a la escuela y está cubierta por capas de ropa e intenta hacer su presencia lo más mínima posible, a diferencia del inicio, su castigo no es solo sistemático, pero es social y ese no necesita cuestionarse por qué el resto lo da por obvio que debe ocurrir.

Es interesante ver la interpretación por parte de Laura Martínez, claro que no era el único cortometraje de este tema en el catálogo de este año, pero en su mayoría los directores eran hombres y a pesar de que en una sesión de preguntas y respuestas varios de ellos comentaron haber consultado a varias mujeres antes de comenzar producción de sus propios cortometrajes, es claro que la temática de una manera u otra sigue siendo lejana, la perspectiva de un director siempre se sentirá más palpable cuando viene de primera mano.

Martinez mencionó como era muy importante que el cortometraje no refleje la victimización de Kika tras esta situación, después de lo ocurrido y de los múltiples castigos de varias partes, toma control de su cuerpo, exhibiéndose como ella desea y decida. Sus compañeros no saben que decir, la invasión al cuerpo de la mujer deja de ser interesante una vez que es una decisión voluntaria de ella.

Con La Ley Olimpia siendo aprobada este pasado 25 de junio en nuestra Baja California, la intención de la directora es que este cortometraje sea un homenaje a las mujeres que se han reunido para darle una voz a las que temían alzarla, es importante reconocer cómo estas historias más que una interpretación son una realidad y de cómo poco a poco la mujer está aprendiendo a cómo tomar consciencia y poder sobre su cuerpo. Laura Martínez nos deja con el mensaje: “Eres mucho más que un evento destructivo en tu vida.”

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Alysson P. Briceño
Desde Mexicali, soy estudiante de Medios Audiovisuales y un intento de maquillista y diseñadora de arte. Fan del cine que me haga llorar o enojar, además de los musicales y la astrología.

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