Una roller coaster de emociones; La sustancia de la narrativa del norte

  • 04 Dec, 2020
  • Tocho Morocho

La guerra entre México y Estados Unidos a mediados del siglo XIX fue lo que hizo posible que, una península olvidada se alejara del provincialismo y se transformara en la vanguardia del norte de México.

Según Gabriel Trujillo Muñoz, esto significó para la frontera “una oportunidad para progresar y comerciar y modernizarse sin perder de vista las tradiciones propias, adaptando así lo mejor y lo peor de ambos mundos: la meritocracia, el individualismo, el lucro a toda costa, la tecnología de punta, la cultura como producto y mercancía”.

Esto tuvo un impacto en la región que se puede percibir de dos maneras, una es la visión anglosajona ya que para ellos “la frontera era un territorio sin ley, un lugar para huir y gozar la vida a la mexicana: con fiestas y mariachis, mientras que para los mexicanos del sur la Baja California fronteriza no pasaba de ser una región usurpada por las compañías extranjeras vÌa la agroindustria, los casinos de juegos y las multitudes de turistas deseosos de aventuras exóticas”.

Pero la actitud del sujeto fronterizo, que no necesariamente pertenece a la burguesía anglosajona ni tampoco es migrante sino una persona nacida en la ciudad, es ahora un punto de partida para la nueva narrativa de la frontera, es este hibridismo cultural el que hace que los escritores y artistas ya no volteen a la Ciudad de México. Según Trujillo, “Desde 1980 en adelante, la literatura de la frontera norte ha ido creciendo, sin hacer concesiones. Una literatura que ha sido representada tanto por grupos culturales como por creadores individuales. La avalancha de obras de primer nivel en poesía, ensayo, narrativa o dramaturgia, producidas por autores que han apostado, mayoritariamente, por vivir en el norte mexicano y han dado la espalda a la ciudad de México”.

Esta mirada hacia lo propio detonó en una exclusión por parte de la crítica hacia la novela del norte, reduciendo la misma solo a aspectos locales, digo, es bien sabido que los premios, lecturas y distribución de muchos escritores tijuanenses se da exclusivamente a nivel local, aun cuando algunos escritores del norte como Daniel Sada, Federico Campbell, Jesús Gardea, Luis Humberto Crosthwaite, Gabriel Trujillo Muñoz y David Toscana han sido publicados por las editoriales más importantes del país.

Pareciera que la crítica insiste en no prestar la debida atención a los escritores que no sean del centro del país, aun cuando en palabras de la crítica literaria Perla Abrego es “en la frontera México-Estados Unidos, donde la comunidad mexicano-americana ha logrado legitimar el espacio como elemento fundamental en la conformación de su lógica, sentido común e identidad”.

[caption id="attachment_74112" align="aligncenter" width="950"] Gabriel Trujillo Muñoz[/caption]

Son precisamente estudios culturales como los realizados por Perla Abrego los que nos muestran que efectivamente la frontera norte no se parece en nada a ningún otro estado de la república y que es esa precisamente la fuente de inspiración para los artistas de la región.

Esto provocó entonces que “escribir desde la frontera norte bajacaliforniana fuera, entonces, un mercado sobre ruedas de las primeras oleadas de la globalización en marcha: todos los temas y estilos se amalgamaban en obras que partían de tradiciones múltiples que poco caso le hacían a los de prestigio”.

La frontera norte de México es una masa de contrastes, costumbres y tradiciones particulares que solo son visibles para aquellos que viven y experimentan la vida fronteriza. La literatura de la región, ha sido una pieza clave en la construcción de la frontera como la conocemos. El siguiente escrito no es una cronología exacta sobre el desarrollo de las expresiones literarias en la región, sino una mirada panorámica a los principales agentes que propician las nuevas narraciones y poética de la frontera más transitada del mundo.

La búsqueda por un lenguaje fronterizo propio y la inclinación mainstream por el centralismo ha relegado a la narrativa regional fronteriza a meros estándares que parecieran ser impuesto artificialmente como: narcotráfico, violencia, drogas y la vida de noche. Reduciendo así las posibilidades infinitas que presenta el vivir en frontera, ser norteño' pues.

Es Eduardo Antonio Parra quien, en un artículo publicado en 2001, ‘Notas sobre la nueva narrativa del norte’, se pregunta si “¿Existe realmente una narrativa del norte de México? ¿Cuenta con un lenguaje particular? ¿Sus temas son reflejo de un determinado imaginario colectivo o de experiencias específicas de esta región?”.

Poniendo así la pregunta sobre la mesa, nos hace cuestionarnos, ¿cuál es realmente la sustancia de la nueva narrativa del norte? Para esto, Parra elabora una lista de autores emblemáticos de la región como David Toscana, Felipe Montes, Luis Humberto Crosthwaite, Rosario San Miguel, Héctor Alvarado, Patricia Laurent Kullick, Elmer Mendoza, y Juan José Rodríguez, entre otros, digamos que esto fue un repaso “histórico” de la narrativa del norte perteneciente a una generación que hoy parece distante, aquí se apelaba a un reconocimiento de la profundidad y poética de las narrativas del norte, aunque aún no estuviera muy claro cuál era la sustancia principal de dicha narrativa, lo que si estaba clarísimo para Parra, era que existía en la producción literaria del norte una singularidad y un sentido de la mexicanidad no antes vista en los autores del centro.

Es en un artículo publicado en Letras libres 2005 donde Parra postula que la materia prima que compone la narrativa fronteriza radica en 'ser norteño', ya que existía una particularidad en el uso del lenguaje y las temáticas como el paisaje, la violencia y el narcotráfico resultaban ser del tipo realista y neo costumbrista, las cuales podrían ser una daga de doble cuchilla que por un lado podría esquematizar a la literatura del norte como simples patrones temáticos, o podría ser está en realidad la sustancia de dicha narrativa.

[caption id="attachment_74110" align="aligncenter" width="910"] Luis Humberto Crosthwaite.[/caption]

Para algunos esta esquematización de la narrativa del norte resulta reduccionista, por ejemplo, para Eduardo Parra en El lenguaje de la narrativa del norte es mucho más que los temas comunes, al contrario, tiene un grandísimo valor por el devenir histórico de la ciudad, su ubicación y la constante lucha contra la cultura gringa.

La necesidad de ubicar la literatura del norte en un espacio parece algo que no deja descansar a los teóricos literarios, ya que es desde la teoría donde se gestan las nuevas formas y visión de la frontera más allá de solo un simple accidente geográfico, y ciertamente, mientras Parra buscaba generar nuevos lenguajes y reivindicar a la novela del norte, sus predecesores ya desde 1980 sabían que la novela fronteriza paulatinamente adquiere dimensiones desproporcionadas en cuanto a su desarrollo.

Coincidiendo con Gabriel Trujillo Munoz, lo cito “La avalancha de obras de primer nivel en poesía, ensayo, narrativa o dramaturgia, producidas por autores que han apostado, mayoritariamente, por vivir en el norte mexicano y han dado la espalda a la Ciudad de México como opción de vida, de trabajo y de inspiración, ha tenido como consecuencia un auge literario sin precedentes en el México contemporáneo”.

Es precisamente este alejamiento de la Ciudad de México lo que permite a los escritores contemporáneos retratar de maneras inimaginables la vida en la frontera, aceptar que aquellos desvaríos políticos, nuestra estrecha relación con Estados Unidos y la vida nocturna son lo que nos hace ser norteños. La patria ya está hecha, la poesía ha dejado de ser lo que era y el sentido de nacionalidad ha sido reemplazado por el multiculturalismo, pero quedamos nosotros, los tijuanenses, una nueva generación de “escritores nacidos y criados en la propia entidad, para quienes la hibridez fronteriza y las opciones multiculturales son el pan de cada día”.

Los escritores contemporáneos de la región abrazaron su esencia híbrida que resulta ser también “una forma de ser contemporáneos, de estar al día, de no quedarse atrás ante el capitalismo rampante. Los bajacalifornianos como pioneros entusiastas y domesticadores decididos de la madre naturaleza. Lo industrioso y lo trabajador como valores establecidos, como marcas de identidad”. Es por eso que a los escritores tijuanenses solo nos queda escribir de aquello que vemos, vivimos y experimentamos la vida en la frontera.

La diferencia entre la literatura propiamente del norte con la literatura escrita desde la frontera por migrantes se resume en una cita de Gabriel Trujillo Muñoz: “Cuando uno lee la literatura bajacaliforniana, especialmente la escrita a mediados del siglo XX, uno descubre una poesía y una prosa que no pierde sus raíces chiapanecas (Límbano Domínguez), sinaloenses (Miguel Ángel Millán Peraza) o colimenses (Rubén Vizcaíno Valencia). A la vez, el panorama fronterizo que describen las obras de estos autores nacidos fuera de la entidad adquiere la categoría de infierno atosigante”.

[caption id="attachment_74111" align="aligncenter" width="959"] Eduardo Antonio Parra.[/caption]

Retomando a Eduardo Parra en El lenguaje de la Narrativa del norte, el ambiente que se vive en Tijuana es un detonante que influye demasiado en la escritura fronteriza, es ahí cuando los discursos que han construido el imaginario fronterizo salen de la fantasía textual para ser un reflejo fiel de la vida en Tijuana.

Lamentablemente el narcotráfico, las grandes empresas transnacionales, la migración, la vida de noche, el casino y la oportunidad de nacer allí y vivir acá son algunas de las problemáticas ocasionadas por un sistema de gobierno corrupto, una sociedad en descomposición y una cultura que poco a poco es despojada de todo patriotismo y nacionalismo para convertirse en una cultura global, paradójicamente nos construyen como sociedad, logrando la subordinación temática en los artistas de Baja California.

Pero esta repetición temática no se dio de manera milagrosa, sino que fue impulsada por los mismos escritores de la región, coincidiendo con Diana Palaversich la citó: “La aseveración de Julián Herbert de que la identidad norteña es "una profesión de fe: un afán de pertenencia a ciertos mitos, conductas y códigos" en ningún lugar es más evidente que en las obras de Parra, Mendoza y Crosthwaite que han aportado más que otros autores de la zona a la creación de mitos en torno de una identidad norteña particular en constante resistencia al centro”. Y son precisamente eso, mitos que lejos de retratar la vida de frontera, sus modos usos y costumbres, narran desde una visión periférica lo que para ellos es Tijuana.

Para ir dando conclusión a este escrito, será necesario recalcar cada parte del mismo, al inicio una mirada panorámica del desarrollo de la ciudad nos da una idea del por qué Baja California es una zona tórrida, especial y llena de significados que dejó de ser una zona olvidada del país para convertirse en una ciudad cosmopolita.

En la segunda parte los estudios del cuentista Eduardo Parra nos ubican en la realidad sobre la desvalorización de la crítica literaria hacia las formas narrativas del norte y evidencia la obsesión por la crítica hacia un centralismo que pareciera ser el que marca los cánones estéticos literarios en México, mientras en la última ubicamos a la literatura regional en un espacio específico que en la época contemporánea dista mucho de lo retratado en la literatura clásica de los noventa.

Los escritores contemporáneos regionales han dejado poco a poco los atavismos que los mantenían atados a las mismas temáticas y se atreven ahora a explorar nuevos lenguajes y nuevas realidades que no precisamente son aquellas marcadas por el marketing, las narconovelas y las visiones centralistas de críticos e instituciones culturales.

 


Bibliográfica consultada:

Gabriel Trujillo Muñoz, Alla en el norte grande, allá donde escribía.

Eduardo Antonio Parra, Notas sobre la nueva narrativa del norte, Letras libres 2001

Perla Ábrego, La frontera como sistema simbólico en la literatura mexicana contemporánea, 2011

Martín Torres Sauchett, Recreación del espacio fronterizo: Imágenes en la literatutra de la frontera en Baja California, México, 2013.

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