‘Nuevo Orden’: La ambigüedad en la Violencia

  • 14 Nov, 2020
  • Opinión

Cuando una cinta causa tanta polémica en una primera instancia, puede destruir tu trabajo sin tener la oportunidad de exhibirse a la mayoría de las audiencias o funciona dejándola en boca de todos y termina por empujarlos a las salas de cine por curiosidad o en este caso, morbo.

Tal es el caso con la película más reciente de Michel Franco, Nuevo Orden, que a pesar de haber conseguido el Gran Premio del Jurado en el Festival de Cine de Venecia este pasado mes de septiembre, no ha sido tan bien recibida dentro del país que retrata.

La cinta inicia con un montaje de varias escenas que solo puedo suponer, son con la intención de contrastar la diferencia de la situación de las clases sociales que veremos más adelante; una de las protagonistas probándose un vestido de novia después de mostrar un grupo de personas desnudas inertes en una pila. Desde un inicio, queda muy en claro que nada de lo que se verá en seguida será sutil.

La verdadera trama inicia una vez que vemos la boda de Marianne y Alan (Naian González Norvid y Dario Yazbek Bernal). La ostentosa celebración se ve interrumpida por un ex empleado de la familia, Ronaldo (Eligio Meléndez), quien llega a buscar ayuda para la cirugía de su esposa. La madre de Marianne consigue dinero de su marido y su hijo, Daniel (Diego Boneta - uno de los productores de la película también) pero sus intenciones son con resolver la situación lo más rápido posible, entre más miembros de la familia interactúan con él y se entera de la situación en la que está, sus reacciones los posiciona en diferentes puntos de una escala moral.

El padre no le da importancia y la madre considera más que suficiente lo que ha hecho, Daniel comienza simpático, pero una vez que nota que la situación no va como él espera se vuelve agresivo y le pide a Marianne que mejor se concentre en su boda, donde su prometido, Alan, prefiere darle por su lado en vez de involucrarse, siendo ella la única que pretende buscar una alternativa para poder ayudar a Ronaldo.

Poco después de que este se vaya de la boda y Marianne lo siga con intención de conseguir el dinero que necesita, unos manifestantes invaden la casa y es donde la película comienza a caerse en sí misma.

Previamente, solo escuchamos reportes de que hay manifestaciones ocurriendo y cómo la situación comienza a agitarse aún más, pero no se le da más enfoque, ya que para la familia es algo que no les interesa ni preocupa hasta que la “ira” de estos manifestantes se ve desatada contra ellos.

Michel Franco había mencionado que quitaron escenas del guion, donde daban más explicación sobre los motivos por los que inicia el movimiento, pero fueron removidos con la explicación de “confiar en la audiencia que lo entendería”.

Y aunque sí algo que un realizador debería tener en claro es cuando explicar o no de más, el quitar información de tu guion, que sirve como contexto, no hace nada más que perjudicarla, hace ver que solo estaban impacientes a comenzar el derramar de sangre, para que los espectadores se vieran impactados de lo visceral que es, vuelve el conflicto redundante y la única explicación que da, es la que todos tenían claro desde que el primer trailer promocional se publicó, los pobres contra el rico, o como tan explícitamente se ve en graffiti en una escena: putos ricos.

Los personajes carecen de personalidad y es muy poco lo que te dan para poder descifrar su carácter, de la que más llegamos a conocer es Marianne y como es la única que intenta hacer algo, es la que más sufre por ello.

Las mujeres dentro de la película son golpeadas, asesinadas y más adelante en la película, violadas y aun si se limitan a solo cortes, están en planos donde puedes ver todo el detalle, mientras a la mayoría de los hombres la violencia ocurre fuera de cámara -a excepción de otra violación, ¿porque qué es más degradante que retratar a un hombre de la misma manera que a una mujer? Los agresores son rara vez vistos de frente o de cuerpo completo, solo vemos partes del cuerpo que sean necesarios retratar en el momento, pero a las víctimas de la agresión, vemos su rostro lo suficiente para memorizarlos.

A pesar de que se ha defendido que la película no excusa ninguno de los dos lados, es importante recordar que el cine no es solo el diálogo lo que deja las intenciones de una obra en claro, pero también trabajas con la cámara y las imágenes que representan a través de ellas.

Cuando aclaras que tu cinta no pretende defender al grupo dominante, pero estos son los únicos que sobreviven, a pesar de que hubo el “esfuerzo” de retratar a miembros de la clase baja haya sido con la intención de empatizar con ellos “porque ellos si hacen las cosas bien”, aun así, sufren las consecuencias de pertenecer a este grupo.

Causar controversia no vuelve tu película automáticamente buena, solo significa que la publicidad hizo bien su trabajo, en ese aspecto no podemos negar que funciona. Fuera de eso, es una película ruidosa que grita para decir nada.

Al final, por más que se insista que la intención era que la película podría reflejar a cualquier otro país, es inevitable notar que varias situaciones que ocurren al día a día en México, Michel Franco las despoja de su contexto y toma lo malo para explotarlo en pantalla para causar una reacción más fuerte en la audiencia. La violencia a la que se les somete los personajes va y viene sin ningún beneficio a la trama.

Si la intención era apuntar que todos venimos perdiendo bajo el mismo sistema, estés en la clase que estés, falla terriblemente en hacerlo. Porque aun siendo cierto, siempre habrá quien termine perdiendo todo y quien siempre lleva la ventaja de evitar lo peor de este régimen. Y aquí en esta película, los que se mantienen neutrales sin la motivación de cambiar o mejorar, son los que sobreviven.

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