"Los libros generan vínculos entre madre e hijo y momentos llenos de magia": Karlha Ochoa

  • 15 Oct, 2020
  • Artes

Miniatura: pequeñas historias sobre un bebé, es el primer libro de la escritora tijuanense Karlha Ochoa, publicado por Lapicero Rojo Editorial, con el cual la autora se abre camino en el mundo de la literatura. Una obra que compila pequeñas historias en las que comparte algunos de los momentos de aprendizaje en la relación madre e hijo y con las que desestima algunos mitos sobre la maternidad.

Karlha Ochoa siempre estuvo rodeada de literatura desde su infancia. Su padre vendía libros y su mamá, que era fan de la lectura, le leía cuentos antes de dormir, hasta que un día dejó de hacerlo y ella tomó la lectura por cuenta propia, encontrando un vínculo todavía más cercano con el mundo literario.

Ejerciendo años después como Licenciada en Mercadotecnia, Karlha sentía que eso no le llenaba y en un ejercicio de autocrítica, se dio cuenta que la literatura, Tijuana y el ser mexicano, eran realmente su pasión y hace siete años comenzó a escribir reseñas de libros que publicaba en un blog.

Esa curiosidad literaria y su pasión por Tijuana, le llevó posteriormente a indagar sobre la literatura tijuanense, principalmente por la emoción que le causaba el encontrar textos de Tijuana y el saber que había gente escribiendo sobre su ciudad.

Lo primero que encontró fueron los textos de Rafa Saavedra, quien se convirtió en “la puerta” para encontrar a todos los demás autores que le llevaron a enamorarse de la literatura tijuanense que hoy, incluso, la ha llevado a impartir talleres en los que comparte orgullosa esa literatura.

Karlha reconoce que, aunque son parte muy importante dentro de su mundo literario, no han sido autores que hayan influido en su escritura de forma directa o tajante, puesto que son autores que han vivido otra Tijuana muy diferente a la que ella ha vivido. Reconoce que sus influencias “son súper cursis”, porque es fan de la literatura romántica, y uno de sus primeros proyectos era escribir una novela del mismo género que estuviera ambientada en Tijuana.

Hace unos años, su vida dio un vuelco, en todos sentidos, cuando se embarazó de su bebé. Sus lecturas, sus reseñas en el blog, su incursión como Booktuber y su idea de la novela romántica se pusieron en pausa y sus lecturas pasaron a ser totalmente dirigidas al niño; desde cómo parir, el desarrollo del bebé, los cuidados en la primera infancia y todo lo que uno se pueda imaginar sobre el tema.

Cuando nace su bebé, comenzó a escribir textos sobre lo que ella estaba pasando como madre y cómo eso que estaba pasando no se parecía nada a lo que había leído, así empezó a compartir esos textos acompañados de fotos del bebé, los cuales le fueron dando idea a lo que hoy es su primer libro.

Un libro “mini”, como ella le llama, en el que el amor, la felicidad, el aprendizaje, la contemplación, el humor y las aventuras entre madre e hijo, son parte de cada una de las pequeñas historias que, gracias a los detalles, engrandecen cada uno de los momentos que se relatan.

En entrevista con Erizo Media, Karlha nos comparte cómo se fue configurando este libro, con el cual pretende también derribar ciertos mitos y creencias sobre la maternidad y lo que significa compartir la vida con una nueva “criaturina”.

[caption id="attachment_73503" align="aligncenter" width="1242"] Karlha Ochoa, escritora tijuanense.[/caption]

¿Cómo fue ese proceso literario con los textos, luego de saberte que eras mamá?

Las historias las fui desarrollando primero como esta mamá primeriza que va descubriendo un nuevo mundo y que todo le sorprende, hasta que me metí en la dinámica de ya no ser la outsider de la vida de un niño, sino de comenzar a vivir todo lo que él estaba viviendo y sorprendernos los dos. De repente ya tenía historias bien fuera de la normalidad que comenzaron a gustar.

 

¿Consideras que las historias han sido también una forma de resignificar la maternidad?

¡Claro! En un principio, todos mis textos iban dirigidos a derribar creencias y mitos con los que yo decía ‘estas son cosas arraigadas que no son ciertas’, iban dirigidas a dar ese mensaje. Por ejemplo, de que no es cierto que en todos los casos te enamoras inmediatamente de tu bebé y con ese texto abro el libro, porque no fue amor a primera vista, fue a través de la convivencia que comencé a amarlo. No es que ese amor surgiera nada más porque es mi hijo, sino que siento que se lo fue ganando.

A parte, no creo que ello sea exclusivo de la maternidad. Creo que nos pasa con cualquier cosa a la que cuidas, así sea una mascota o una planta. El amor va saliendo a partir de que la cuidas, que te preocupas por si vive o no, porque esté bien y creo que, en mi caso, fue así como fue naciendo el amor y mi círculo con mi bebé, porque me lo sacaron del vientre y me lo pusieron al lado y la enfermera me dijo ‘mira, es tú bebé’ y yo no tuve ninguna reacción.

 

¿Cómo cambia la concepción de las cosas una vez que una personita habita también tu espacio?

Tuve nueve meses de hacerme a la idea de que llegaría otra persona, a partir de ahí todo cambió alrededor; la rutina, los alimentos, las dinámicas, a dónde puedes ir y a dónde no. La casa la adaptas para que llegue otra persona, es como el cliché, pero no sabes cómo se siente el fregadazo hasta que te pasa.

Cuando planeé todo el embarazo y post embarazo, pensé que ya lo tendría, lo llevaría a la oficina y él que se quedara dormidito mientras yo trabajaba. Pensé qué tanto podría cambiar mi vida considerando que dormía más de 20 horas al día, mientras yo trabajaba cuatro horas. Pero resulta que también en esas 20 horas despertaba un montón y tenía que estar al pendiente de él, eso cambia toda la dinámica.

 

En uno de tus textos hablas precisamente sobre ese mito del tiempo, que los hijos te lo quitan y no te dejan hacer nada y lo resuelves al contrario…

Eso viene porque tengo amigos y amigas que tienen hijos, desde hace tiempo, y decían que no los dejaban hacer nada. Yo no lo veía así, sino como una idea de que quiero dejar todo para estar con él, entonces no era que me quitara el tiempo, yo pensaba ‘él está ahí y yo decido darle el tiempo’.

Eso es como una resignificación de los vínculos que se generan entre madre e hijo, es una relación como todas las demás. Es como decir que, tener novio quita mucho tiempo, sí lo quita, pero al final de cuentas te da más satisfacciones; o que el trabajo quita mucho tiempo, pues sí, es tú tiempo, pero tú también lo vas distribuyendo de acuerdo a tus intereses o las mismas necesidades te lo van marcando. Pero específicamente con los hijos, la gente tiende a echarles mucho la culpa a ellos como sí realmente lo fuera, pero no es así, al menos yo no lo creo.

[caption id="attachment_73504" align="aligncenter" width="1242"] Libro "Miniatura", editado por Lapicero Rojo Editorial.[/caption]

Ahora eres una madre escritora, o viceversa, como lo menciona Cristina Márquez en el libro, ¿cómo es una relación entre madre e hijo llena de libros y literatura?

Esa es precisamente la idea, yo no le quería quitar tiempo a mi hijo, pero tampoco me quería quitar tiempo a mí, entonces la única manera que encontré para balancear esas dos cosas era llevármelo a donde yo quería estar. Visitábamos el Cecut (Centro Cultural Tijuana), la casa está llena de libros y él nació rodeado de ellos.

Me daba mucha ternura cuando él comenzaba a caminar y que yo estaba en la sala leyendo, porque él sabía cómo conectar conmigo; agarraba un libro, se me acercaba y se ponía a un lado. Él sabía que a través de los libros podía hacer un vínculo conmigo también.

 

En varios de los textos mencionas sobre la curiosidad del niño, el dejarlo ser y conocer, ¿crees que ese no entendimiento sobre la curiosidad de los niños es lo que posteriormente coarta que carezcan de creatividad?

Muchos hemos crecido con la preconcepción y la idea que tienen nuestros padres sobre nosotros. Como seres humanos siempre queremos cumplir las expectativas de quien amamos y esas personas que amamos, obviamente los padres, que quieren o esperan que sean niños bajo crecimiento de estructuras rígidas, tú vas a tratar de aplicar eso.

Por eso yo con el bebé he sido muy libre desde siempre, porque yo no quiero que él crezca llenando un espacio que yo idealicé. Quiero que sea él. A veces los papás queremos que los niños se comporten como si fueran adultos; que hagan lo que tienen qué hacer, que no hagan travesuras, que entiendan y no hagan ruido, que no se metan cosas a la boca, pero entiendo que ese es el proceso de entender el nuevo mundo al que acaban de llegar.

 

En cuanto a la estructura del libro, se observan algunas etapas en las historias, ¿cómo lo concebiste en ese sentido?

Prácticamente viene mi evolución como mamá, desde el no saber a qué me estaba enfrentando y el ir descubriendo sobre el qué significaba tener un bebé en tu vida. Los primeros textos son una reflexión en torno a eso; qué significa y cómo todo es distinto con él, porque sí notaba en ciertos puntos que éramos dos cosas distintas. Pero a partir de la mitad del libro, y la mitad de la vida que tiene mi hijo, me di cuenta que los dos estábamos aprendiendo casi lo mismo y cambié la idea de estar analizándonos, para vivir las cosas junto con él. Me salí de ser adulta para empezar a ser otra niña con él, en donde los dos imaginamos y creamos situaciones muy fantásticas.

Algunos de esos relatos son más ficción, pero no tanto como pudiera parecer. Nosotros cuando estamos juntos sí lo vivimos tal cual y él tiene tan desarrollada la imaginación que se mete en cualquier personaje, en cualquier situación y transforma cualquier espacio en magia.

 

Es tu primer libro, ¿qué esperas de él y qué expectativa tienes?

Espero que las nuevas mamás puedan leerlo y no se tomen tan en serio ese papel de mamá, que luego creo es un error el tomarse tan en serio las cosas. Por otro lado, me deja la experiencia de que puedes escribir de lo que sea. Aunque no salgas de tu casa porque estás con tu bebé las 24 horas y los siete días de la semana, puedes escribir de eso y pueden salir cosas bien interesantes de ello. Creo que ese es un mensaje bien importante que quiero proyectar con mi libro.

 


El libro de Karlha Ochoa se va a presentar públicamente el próximo jueves 22 de octubre, en el Café Praga (Avenida Revolución, entre calles Cuarta y Quinta), a las 19:00 horas (hora del Pacífico), y le estará acompañando la poeta Cristina Márquez en los comentarios. Habrá acceso al público con las debidas medidas de sanidad y también se transmitirá vía Facebook a través de las cuentas de Praga Café Bistro y Lapicero Rojo Editorial.

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