'Helter Skelter': El Horror de lo Bello

  • 12 Oct, 2020
  • Opinión

Helter Skelter es un filme japonés basado en un manga del mismo nombre, estrenada en el 2012 y dirigida por Mika Ninagawa.

Seguimos a Liliko, una supermodelo que ha pasado por tantas cirugías plásticas para obtener lo que considera el rostro y cuerpo ideal, que su cuerpo comienza a colapsar debido a la cantidad y agresividad de los tratamientos, obligada a darse cuenta de lo fugaz que su apariencia es, se vuelve más insegura y a su vez más cruel hacia los que la rodean para intentar controlar el estilo de vida que poco a poco la va dejando atrás.

La fotografía de la cinta igual que la protagonista, es hermosa y cautivante, dándole vida completamente a la frase “estilo sobre sustancia”, complementándose una con la otra. Otra parte esencial es la audiencia, no nosotros como tal, pero el grupo de muchachas adolescentes que aparecen cada que el público cambia de opinión sobre Liliko o sobre alguna otra modelo que les parezca mejor, sirviendo como un vehículo de acto a otro, pero también funcione como comentario a las personas que consumen el trabajo o simplemente la apariencia de estas modelos son tan rápidas en ponerlas en pedestal como para quitarlas de él también.

Y aunque de manera narrativa no parecieran aportar mucho, considero que es una manera interesante de comunicar en voz alta algo muy común en nuestra sociedad que tiende a disfrutar de observar a gente bella como ídolo.

Si nuestra protagonista tiene un lado desagradable, sus seguidores poseen estas características también. Su relación de celebridad-fan cambia mientras la película progresa, inician alabando y envidiando la belleza que posee para luego mover su atención a la próxima modelo que es más joven y siguiendo la lógica de la película, más bella.

Un punto importante es cuando se llega a revelar que la protagonista ha tenido varias cirugías plásticas para alcanzar el ideal de belleza por el cual se le celebra y las mismas seguidoras son igual de crueles como son consigo mismas, llegando a la realización que la misma belleza que tanto añoraban ni siquiera existía realmente en primer lugar.

A pesar de que la película fue estrenada en el 2012 y que la manera en que la imagen de la celebridad se propaga a través de su trabajo en pantalla, revistas y anuncios, la comparación sigue funcionando con nuestra actualidad. Las redes sociales en un inicio se identificaban con el mero propósito de conectar gente a través de una plataforma digital, era difícil de imaginar en ese entonces la velocidad y la agresividad con la que crecieron.

Ahora, la mayoría son utilizadas para una especie de diario “íntimo” de lo que deseamos transmitir, cada quien decide qué presentar a una audiencia, por más mínima que sea, y qué imagen de ellos mismos proyectar. Sobre todo, las celebridades que aprovechan la gran plataforma que se les ha otorgado para dar un vistazo al estilo de vida, mientras otros toman ventaja de promocionar un sinfín de productos: vitaminas de cabello, tés para adelgazar y más cosas que probablemente no utilizan, que sirven para no solo impulsar a sus seguidores a consumir lo mismo, pero a que crean que la persona genuinamente dice: ¡Yo también necesito ayuda para verme bien! ¡Soy igual que tú!

¿Qué dice esto sobre nosotros como audiencia? ¿Que tenemos memorias cortas y que a la primera nueva distracción placentera que encontremos es lo que seguimos? Uno de los comentarios de la crítica cuando el manga fue publicado en 1996 fue sobre cómo “los lectores eran cómplices en crear la ansiedad de Liliko de alcanzar estos estándares de belleza imposibles”.

Tal vez es demasiada generalización asumir que todos los que siguen “la cultura de las celebridades” lo hacen ciegamente, creyendo que cuando alguien con tanta influencia nos presenta un producto o su mayoría de las veces un ideal, lo hacen con las mejores intenciones hacia otros y no para lo que sea más conveniente para su carrera y su imagen.

Tal vez también asumir que solo las mujeres son las únicas que se emergen a seguir a estas personas y eventualmente enfocándose con un estándar de belleza que para algunos resulta inalcanzable. Pero si hay algo que la película acierta es como la caída de la cima de Liliko no es solo trágica, pero en como si terminas depositando todo tu valor en algo tan efímero como el físico también es inevitable.

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