El trágico encarcelamiento de Oscar Wilde; A 166 años de su natalicio

  • 16 Oct, 2020
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Oscar Wilde es uno de los escritores ingleses más reconocidos del último siglo y fracción con novelas como El Retrato de Dorian Grey, La importancia de llamarse Ernesto y Salome.

El ingenioso escritor, nacido un 16 de octubre de 1854, ha logrado transformarse en un icono de la literatura y no solo eso, sino también de la comunidad LGBT. Hoy recordamos a Oscar Wilde dando un breve repaso a uno de los sucesos que marcaron su vida.

¨Hay solamente una cosa en el mundo peor que hablen de ti, y es que no hablen de ti en lo absoluto¨,  Oscar Wilde.

Víctima de homofobia y acusado de pervertir a la juventud

Oscar Wilde disfrutaba de una fama y un éxito sin precedentes a finales del Siglo XIX. Su imagen de hombre felizmente casado y con hijos, significó la coartada perfecta para ocultar su gusto por la compañía masculina. Algo tolerado por la sociedad victoriana, posteriormente, y de forma abrupta, todo cambió, cuando fue denunciado por el marqués de Queensberry y padre de Alfred Douglas, una joven promesa de la literatura escocesa y amante de Wilde.

Lo acusó de sodomia, por medio de una carta entregada en un club social frecuentado por el escritor, algo impensable para la moral de la época. Ante esta injusticia Wilde se dio a la tarea de contrademandar por difamación al marqués, ignorando que dicho enfrentamiento mediático y judicial pondría de manifiesto su homosexualidad y acabaría jugando en su contra. Problemáticas que sin duda alguna la comunidad LGBT sigue padeciendo hasta el día de hoy.

El ataque de los medios y el juicio

Alfres Douglas, un atractivo joven con el que Wilde se paseaba por las calles de Londres sin ningún tapujo desde 1891, era la adoración del escritor. Ambos confiaban en que la sociedad victoriana siguiese ejerciendo la doble moral que la caracterizaba y obviara dicha relación, pero todo cambio cuando la relación homosexual del escritor y del apuesto joven llego a oídos del padre de Douglas, el márques de Queensberry, quien emprendió una campaña de desprestigio en contra de Wilde, todo con el fin de que dejara a su hijo, llegando incluso a sabotear los estrenos teatrales del autor.

Apoyado por su amante, Wilde decide demandar al padre de Douglas, y así en 1895 el autor decide proceder judicialmente al marqués por difamación, aun en contra de los consejos de su abogado. Las cosas cambiaron rápidamente, los abogados de Queensberry hicieron bien su trabajo y recaudaron pruebas y testimonios de decenas de hombres que aseguraban haber tenido relaciones sexuales con Wilde. Esto aseguro sin duda la condena acusatoria contra el escritor.

¨El amor que no se atreve a decir su nombre, y a cuenta del cual estoy aquí hoy, es precioso, está bien, es una de las formas más nobles de afecto que existen", frase inmortalizada por Wilde durante su juicio en mayo de 1895.

Condenado a dos años de trabajos forzados por el delito de ¨indecencia grave¨. La prensa aplaudió dicha decisión y con esto el martirio de Wilde apenas comenzaba. Raciones mínimas de comida, prohibición absoluta de hablar con otros reclusos y aislamiento fueron algunos de los métodos de castigo que el poder judicial y la moral dominante utilizaron para castigar el horrible pecado que Wilde había cometido ante los ojos de la sociedad. A los dos años de su sentencia Oscar Wilde logró salir de prisión, pero el autoproclamado Rey de la Vida jamás fue el mismo.

¨Wilde sufrió la dura prisión victoriana: comida escasa, aislamiento absoluto y condiciones de vida penosas¨.

La fama de Oscar Wilde era incomparable, esto demandó la atención de la prensa escrita y el ojo crítico de la sociedad británica no se hizo esperar. El juicio de Wilde fue motivo de portadas de periódico, de chismes e injurias. Todo se centraba en su homosexualidad e ignoraba su trabajo, sus escritos y su gran inteligencia.

Esto provocó que su imagen quedará completamente destruida, volviéndolo una paria social. Provocando que incluso su esposa Constance se fugara a suiza con sus dos hijos y cambiará su apellido por el de Holland. La imagen del escritor quedó totalmente destruida,  Un escritor brillante, frenado, censurado y humillado por una sociedad doble moral. Su único pecado, amar y ser amado.

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