El fanzine en Tijuana, por una cultura popular autónoma

  • 08 Oct, 2020
  • Tocho Morocho

“Y así como otra gente se lanza a la calle, a los bares, a los cines para disfrutar de la vida; otros arrancaron hojas a sus libretas universitarias, teclearon en máquinas o computers sus pensamientos, se fotocopiaron el alma y la mente para atestiguar y reclamar precisamente eso que Rimbaud y otros llaman la vida.” / Rafa Saavedra.

El fanzine refiere a folletos, revistas o flyers que fueron creados por admiradores. Las palabras de origen inglés fan (admirador) y zine de magazine (revista) obtuvieron importancia en la década de los setentas en los Estados Unidos, específicamente en las ciudades de Nueva York y Los Ángeles. Sin embargo, los fanzines tienen sus raíces desde el siglo XIX, con folletos que circulaban con el fin de difundir ideas políticas.

Fue entre los años 50's y 60's cuando el fanzine se convirtió en uno de los principales medios de expresión de la contracultura entre algunos grupos como los mod, los punks o el glam. Entre estos grupos el fanzine tuvo un gran auge porque se negaban a aquella sociedad moderna que insistía en imponerse y llegar a todos los rincones de todas las ciudades.

Tijuana y el fanzine

En Tijuana, alrededor de la década de los noventa existió entre los jóvenes un boom de fanzines, muchos de ellos anónimos, espontáneos e impulsados, principalmente, por una fuerza creativa. Estos años estuvieron marcados por el espíritu del DIY (Do It Yourself: Hazlo tú mismo) por parte de escritores, fotógrafos, artistas visuales y editores por la facilidad que tenían para crear y distribuir estas auto-publicaciones.

Sin embargo, por ahí de principios de los ochenta hubo un primer acercamiento a la creación de fanzines, donde comienza a aumentar la producción y distribución con el movimiento hardcore punk. Una de las figuras clave en este primer acercamiento a la creación de fanzines fue el escritor Rafa Saavedra.

Rafa fue un escritor de origen tijuanense quien fue reconocido por su estilo y libertad con la que escribía sus textos. Además de la producción de cuentos, ensayos y poemas, Rafa Saavedra impulsó la producción de fanzines, como es el caso de El centro de la rabia. Es a mediados de los ochenta cuando surgen los primeros fanzines (en el sentido “estricto”) como Púas, Lo punk no es moda, Feos y Curiosos, Psychocandy, por decir algunos de ellos. Estos primeros fanzines se encontraban con una temática del punk antiguo, con un tono anarquista y actitudes antisistema.

Después de estas primeras producciones comenzaron a crearse fanzines más estructurados como; El centro de la rabia, Entr ́acte y Aiznetzicer, los cuales profundizaban más en los temas que presentaban en los números, que utilizaban la crítica. Rafa menciona en uno de sus textos:

“Si en otra época y en otros lugares fue la generación beat, el rock, el punk o la vida aburrida lo que lanzó a nuestros héroes a realizar su fanzine, en nuestra ciudad fueron varias cosas las que sirvieron como detonador del boom fanzinero de los primeros noventa: la creación de la Licenciatura en Comunicaciones [en la Universidad Autónoma de Baja California], el auge inusitado en la formación de grupos de música moderna, la indiferencia absoluta a una extraña asociación de escritores y claro, la desolación/emoción de vivir en una city como Tijuana.”

Aunque es difícil hacer un recuento de los fanzines que circularon durante esos años, está por demás decir que cada una de estas publicaciones resultaron independientes, con un sello particular de quien las creaba. Se podía meter de todo en un fanzine, la variedad de estas publicaciones era amplia y variada; muchos de estos zines dieron a conocer voces de la narrativa regional; tal es el caso de Rafa Saavedra, Fran Ilich, Noe Carrillo Martínez, Karla Martínez, Bibiana Padilla, entre otros.

Con la llegada del Internet, el fanzine pasó de lo impreso a lo digital y es aquí donde el DIY se fue perdiendo un poco por al menos una década. Los fanzines (también conocidos solo como zines) han jugado "un papel fundamental en la evolución general de los medios, de las formas culturales marginadas por las instituciones oficiales como los carteles, estampas, animación, novelas populares y otras".

Esta forma de autopublicación recupera también el argumento de la ideología punk, el cual tiene el ideal de dejar una huella, una herencia social que llame a la memoria de un contexto marginal que estuvo presente en algún momento de la historia.

La actualidad del fanzine

En los últimos años se ha creado una nueva comunidad fanzinera en Tijuana, en donde han surgido nuevos creadores como también colectivos que buscan a través de talleres crear una nueva comunidad con artistas, escritores, editores, fotógrafos y músicos regionales.

Tal es el caso del Tijuana Zine Fest que desde el 2016 ha convocado a personas que se dediquen a la creación del fanzine. Han existido también talleres impartidos por parte de institutos municipales como el IMAC o el Muhti para la creación de fanzine.

Desde siempre el fenómeno fanzine ha conseguido despertar el interés de algunos. Cada cierto tiempo los mass media suelen acercarse a la comunidad fanzinera, más como quien mira a un grupo de extraños, y suelen retratar el mundo de la edición independiente generalmente como una forma desafortunada, donde comparten una visión escéptica de los fanzines frente a la edición electrónica en Internet y presentan a sus editores como una mezcla entre viejos nostálgicos y creadores anti tecnológicos.

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