El desafío de ´Carmila´

  • 26 May, 2021
  • Artes

A propósito de que hoy se cumplen 124 años de la publicación de la novela Drácula de Bram Stoker, aquí compartimos un análisis comparativo con la novela Carmilla de Sheridan Le Fanu, escrito bajo el esquema y lo propuesto por Philippe Chardin en Temática Comparatista.

Por Manuel Noctis

I

Desde hace varios años, el mito del vampiro se ha insertado en las conciencias de los individuos de formas tan alucinantes que se ha visto proyectado en diversas manifestaciones del arte y la vida mismas. Pero, ¿qué es lo que realmente converge dentro de estos seres “fantásticos” que, durante generaciones y épocas, han transitado siempre con los mismos preceptos?

De acuerdo con diversos registros históricos, el mito del vampiro se creó hace muchos años en la antigua Suecia, debido a que casos especiales suponían la presencia del vampiro. El hecho era que en varias ocasiones, cuando después de enterrados los “muertos”, abrían las tumbas para reacomodarlas, pero las facciones de los individuos se encontraban con rasgaduras, pelos arrancados y demás, lo que suponía por lógica que estos eran enterrados vivos y ante la desesperación se causaban esos daños.

La Edad Media contribuyó posteriormente en demasía para que estos seres tengan hoy en día su acto de presencia en las mentes de la sociedad. La relación que se le ha dado con brujas, hechiceras, chamanes, hombres lobo y demás para su condena, hicieron que el vampiro trascendiera aún a nuestra época.

En la literatura, el vampiro también ha estado muy presente, recordemos obras como El vampiro de Polidori, La muerta enamorada de Teophile Gautier, entre otras. Pero las novelas Carmilla de Sheridan Le Fanu y Drácula, la obra cumbre de Bram Stoker, son las que vinieron a revolucionar y estereotipar a este singular personaje del vampiro.

Las obras encierran ciertos elementos en su creación, que han despertado en el inconciente colectivo la manera de concebir al vampiro. Como un ente que se debate entre el mundo de los muertos y los no-muertos. Pero mencionaba antes, su creación procede de ciertas circunstancias sociales que ha delimitado el mito del vampiro.

Si bien es sabido, Bram Stoker recurrió a la vida del célebre conde Vlad Tepes para la creación de Drácula, de igual manera nunca dejó de lado la concepción e influencia que obtuvo de la Carmilla de Le Fanu, consideraciones que iremos apreciando en esta lectura.

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II

Carmilla se publicó originalmente como un cuento corto en una colección titulada In a glass darkly en 1872. Para ese momento Sheridan Le Fanu ya vivía refugiado en su casa tras la muerte de su esposa; se había convertido en un ermitaño misántropo.

Se menciona que Le Fanu, para la conformación de su mujer vampiro, adquirió ciertos elementos e influencias que provenían desde la Grecia clásica, donde se gestaron las lamias, así como de los escritos prohibidos de Dom Agustine Calmet, las sentencias recogidas en el Malleus Malleficarum, el libro sobre licantropía de Sabine Baring-Gould, la terrible historia de Elizabeth Bathory y otras más.

Por otro lado, Drácula se editó por primera vez en 1897 en Inglaterra. Cuando Stoker la escribió gozaba de plenitud y le envolvía esencialmente lo mitológico. En este caso es factible decir que la influencia directa de Stoker para congregar a su Conde fue Vlad Tepes “El Empalador”, el cual adquiere el poder del mito para convertirse en el personaje principal de esta obra.

Otras de las referencias directas fueron Varney, el vampiro de Malcom Rymer, los casos de Seabury Quinn y Jules Le Gradin, e igualmente la macabra Elizabeth Bathory. Pero no resultaría extraño decir también que Stoker perteneció a una sociedad secreta dedicada a extraños rituales ocultistas llamada “Golden Dawn” fundada en 1888 por W. W. Wescot, W. R. Woodman y S. L. Mathers.

Se dice que Stoker recibió la inspiración y la mayoría de los elementos de su Drácula por datos y enseñanzas recibidas en el seno de la extraña orden. Le Fanu, al igual que Stoker, recurren al mito del vampiro por extrañas razones, influencias similares y cuestiones aún poco conocidas.

Ambos expresan y relatan la concepción del vampiro como algo sensacional que precede a los conceptos canónicos de la sociedad victoriana. En ambas novelas lo fúnebre, los castillos tenebrosos y las victimas del vampiro se presentan de manera muy representativa. Chequemos un caso de cada novela:

En Carmilla, la víctima que se presenta con el nombre de Laura, tiene un primer encuentro con la mujer vampiro; cuando ésta la descubre desaparece, esta parte está muy ligada al tema de los sueños, algo muy recurrente. Cuando nuevamente Laura y Carmilla se encuentran, se inicia una serie de cuestiones y padecimientos de la víctima.

Todo ello lleva a una situación de desconcierto; Laura entra en graves problemas, un agotamiento le aqueja, que no es más que la participación directa de Carmilla, pues esta aprovecha los momentos de sueño para achacar a su víctima, tomando su sangre solamente para mantenerse viva.

En el caso de Drácula, este Conde toma como primera víctima a Lucy Westerna, a quien logra quitarle la vida y convertirla en vampiro, para después morir a manos del Dr. Vanhelsing. Su segunda víctima es Mina Murray, con quien logra manifestar su deseo, robándole su sangre para igualmente sobrevivir y mantenerse.

Lo que ambos autores pretenden narrar en su novelas, en estos casos, es la enfermedad del alma que acongoja a sus vampiros, pues coinciden en que ésta es la esencia del vampirismo.

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Otra de las situaciones similares que se presentan en ambos textos es la concepción del miedo, el temor a lo desconocido, la extravagancia del vampiro y la doble “moral” que presentan los personajes. Por un lado, Drácula y Carmilla se muestran como dos seres escrupulosos ante la sociedad, pero por las noches mantienen al rojo vivo su deseo de posesión de las víctimas.

En este caso existe una gran diferencia, uno es masculino y la otra femenina. El primero mantiene una relación hombre-mujer, lo que supone algo común dentro de lo establecido, pero en el otro caso la relación es de mujer-mujer, cosa que hace pensar y decir que en Carmilla se presenta el primer caso de lesbianismo dentro de la literatura de vampirismo, aunque varios analistas mencionan que esto no puede ser posible, ya que Le Fanu era un personaje digno y representativo de la sociedad victoriana. Cosa de apreciaciones.

Un caso más de semejanza que se presenta es: en Carmilla, cuando un vagabundo de los caminos le ofrece a Laura un remedio contra el Diablo en forma de amuleto para desconvocarlo, ya que le aquejan sus males; lo mismo le sucede a Jonathan Harker en Drácula, cuando va de camino hacia el Castillo, una mujer le hace entrega de un amuleto contra los males y le menciona de la existencia del Conde Drácula.

Existe un caso especial en ambos relatos, la presencia de Elizabeth Bathory, una mujer que utilizó medidas extenuantes y atroces contra sus criadas, todo ello para mantener la “eterna juventud”. Pero, ¿cómo es que esta mujer se presenta en ambos casos?

En Carmilla la presencia mitológica se presenta de manera en que se desenvuelve la propia Carmilla, el deseo constante de posesión hacia sus víctimas, principalmente mujeres, al igual que Bathory, Carmilla veía en su victima una fuente de poder, de sustento, de irradiación y de belleza, por ello poseía su sangre, no más que para sobrevivir.

En el caso de Drácula, la referencia va más por la cuestión del mito, se dice que Erzebet-Bathory era pariente de Vlad Tepes, aunque un tanto lejana, pero que llegaron a coincidir en asuntos extra-políticos.

La presencia de Bathory en Drácula se manifiesta principalmente con la cuestión del Castillo, el recurso del encierro de las víctimas, los pasajes secretos, la tortura de sus víctimas y en algo muy concreto, sus sirvientas, Bathory achacaba a sus sirvientas, pero siempre tuvo una que le estuvo al tanto; Drácula siempre tuvo al desquiciado Reinfeld como interlocutor, entre otras cosas más.

Entre las diferencias marcadas dentro de las obras, podemos apreciar que en cuanto al mito y los preceptos que identifican al vampiro, en el caso de Carmilla ella si puede desplazarse libremente durante el día, sin problema alguno, esto quiere decir que no le afectaban los rayos del sol. En Drácula es todo lo contrario, a él si le afecta el sol y no le permite desplazarse más que de noche.

Otra característica es que ambos poseen la habilidad de tomar la forma de cualquier otro animal, Drácula recurre naturalmente a la forma de hombre-murciélago, incluso de lobo, pero Carmilla no, la forma recurrente que ella utiliza es la de gato, más incluso que en lobo o vampiro, esto pudiera suponerse a que se dice que en ciertas culturas el gato es el guía entre la vida y la muerte.

En ambos casos los vampiros no solo son un peligro físico, sino que también representan un peligro mental.

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III

El influjo de Carmilla sobre la literatura de vampiros fue demasiado grande, a tal grado de que Stoker se basó en ciertos episodios del relato y tomó ciertos nombres del mismo para su novela. Tal es el caso de Bertha Rheinfeldt, víctima del vampiro en Carmilla, del cual Stoker usó para su Reinfeld, el loco pregonero del advenimiento.

De igual manera Henry James tomó los rasgos característicos para la creación de varios de sus cuentos; a H. P. Lovecraft le influenció para crear su libro Círculo de Cthulhu y más tarde Richard Matheson se serviría de ella para crear un episodio de su sensacional Soy Leyenda, la cual fuera llevada después a la pantalla grande.

Actualmente Drácula está considerada como la obra máxima de la literatura de vampiros, cuando quizá Carmilla debería serlo, o mínimamente compartir ese crédito, aunque se trate de una novela más corta.

La cuestión aquí es que, como lo han señalado ya varios especialistas, Carmilla es mujer, y no atiende a los preceptos de una sociedad establecida y moralmente plena. En cambio, Drácula es hombre y representa profundamente al vampiro como todos nos lo hemos imaginado hasta la actualidad. Se trata, pues, de una concepción patriarcal que desde hace tiempo se ha mantenido y que Carmilla siempre ha estado desafiando.


Bibliografía

• Stoker, Bram. Drácula. Edit. Editores Mexicanos Unidos. Primera edición. México DF, 2006.

• Le Fanu, Joseph Sheridan. Carmilla. Distribuciones Fontanamara. Séptima reimpresión. México DF, 2003.

• Revista Generación. Vampiros y otras criaturas de la noche. Año XVI. No. 56. generación Publicaciones Periodísticas S. C.

• Torán, Joaquín. Joseph Sheridan Le Fanu: visionario del terror. (texto en Internet)

• Anónimo. Las leyendas que dieron origen al mito de Drácula.

• 1999 Paco Quilis-Gómez. http://mural.uv.es/franqui/spacar.html


Texto publicado originalmente en el suplemento Letras de Cambio, del periódico Cambio de Michoacán, en la edición de julio de 2011.

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