De la dificultad o el elogio del artista

  • 03 Oct, 2020
  • Desde la cuarta pared

Tal vez el problema es político, o social, educativo, económico, o muy personal; tal vez son muchas las razones, pero es necesario que la gente se vincule más al arte, la viva en casa, al menos por ahora, que la era digital nos nutra, no nos entierre, que la incluyamos en los encuentros.

Mientras transcurre el 5to Congreso Nacional de Teatro, con importantes invitados de la ciudad como Ramón Verdugo, director de Tijuana hace Teatro y el espacio Teatro las Tablas, y exponente del arte escénico local, siempre atento al fortalecimiento de nuevos y mejores espectadores; se manifiestan una serie de circunstancias y dificultades en el hacer teatral.

A su vez asisto a una charla liderada por Xacara Culture, con Montserrat Fuentes su directora, a través de una red de artistas invitados de Chile, distintas ciudades de México, Colombia y algunas en Inglaterra, a platicar sobre sus realidades, las sensaciones y problemáticas para el artista derivadas por la actual contingencia (asisten artistas visuales, teatristas, músicos, cineastas, etc).

Uno de los puntos que más se destacan y de los que en su gran mayoría están de acuerdo en ambos encuentros, es que la cultura, el arte en muchas de sus manifestaciones, ha hecho que el aislamiento sea más llevadero, incluso necesario expresaban algunos y relevante como muchos exponentes lo manifestaron.

De acuerdo, podemos decir que estamos en la misma vía. Hay un consenso, por si las dudas. “El arte es fundamental”. ¿Pero qué pasa con su distribución? ¿Por qué no hay una sensación de alivio y seguridad por parte de quienes hacen arte?

Pues bien, uno de los puntos en común es la dificultad de compartir los procesos, los resultados o ideas que se realizan en el núcleo de las compañías, colectivos, y grupos en su mayoría independientes porque aún se necesita fortalecer una red de colaboración real y tangible en los momentos creativos de estas. Así garantizar, tanto la creación, como la distribución y programación en cada de sus fases que puedan llegar al espectador como se quiere.

Entonces surgen llamativas propuestas, no solo en estos dos encuentros que menciono, también en los diferentes testimonios recabados en redes sociales y en el voz a voz: La creación de mesas y encuentros virtuales o presenciales con programadores, instituciones del sector público o privado, así como promotores culturales (de acuerdo a la disciplina artística), para empezar a hablar de oportunidades que sean viables y que permitan tanto a las compañías y/o artistas emergentes, de mediana y larga trayectoria compartir sus materiales. Una invitación a organizarse.

Que exista una verdadera charla con los agentes culturales en todos sus departamentos y que nadie se quede por fuera. Que exista la sensación de que se escuchan las propuestas, de que hay una verdadera preocupación por el estado del arte en las ciudades, que si se necesita fortalecimiento en alguna propuesta esté un profesional encabezando dichos trabajos, guiándolos, una tutoría en el hacer, una verdadera apuesta por la creación. Obviamente se necesita dinero para ello, ¿de dónde debe salir?

Es bien sabido que el artista trabaja muchas veces por amor al arte, también que quisiéramos y me incluyo, poder pagar siempre a los actores por cada hora de ensayo, cada función, cada colaboración, tener la mejor escenografía, pagar a los técnicos, la publicidad. Todos contentos. Pero la realidad es otra, el panorama que se ve, es que somos una parte débil que necesita fortalecerse en toda la estructura social y política. No débil porque somos parte descartable del sistema, todo lo contrario, será acaso por la falta de interés por apostarle a la educación, a la formación de públicos, al verdadero dialogo.

Bien quien lo puede lograr por el apoyo del FONCA, o el PECDA u otro beneficio que seguro es difícil de acceder que también tienen sus características, ¿pero los que no? claro que tiene que ver con el empuje, con la búsqueda diaria, pero que también corresponda a una necesidad plural y no una individual en cuanto a apoyos y oportunidades.

Se cree que para ello es necesario equilibrar la balanza, que alcen la mano las compañías y artistas de las diferentes disciplinas y que digan “aquí estoy”, que las iniciativas de arte en las escuelas, museos, galerías, centros culturales, casas de cultura, y agentes de gobierno, no solo aumenten los presupuestos para abarcar las diferentes realidades de la ciudad en todo su amplio territorio, (casco urbano y limítrofes).

Que también exista una apuesta fuerte por la difusión, promoción, formación y colaboración de todos los que hacemos diferentes manifestaciones artísticas en la Ciudad.

Muy bonito y todo ¿Pero cómo ayudo?, también han salido a flote esas declaraciones: “a veces la ayuda para una persona que está empezando es conocer la información, que sea visible que esté a la mano, que no sea un rumor o un secreto de estado” o “necesito que alguien me de la mano en la búsqueda de un espacio para ensayar”, “¿quiero presentarme en dicho lugar, saben que debo hacer?” la importancia de sentir que hay verdaderas alianzas entre artistas.

Otros aportes que se manifiestan:

  • Compartir la información, la temporada, el taller.
  • Asistir a los eventos presenciales y virtuales de colegas conocidos o desconocidos, hablar con ellos, acercarse a ellos.
  • Ofrecer servicios o colaboraciones, no necesariamente económicas.
  • Generar lazos de trabajo de beneficio mutuo.
  • Generar puentes de comunicación con artistas y la comunidad que la consume.
  • Generar programas de acceso al arte (escuelas, casas, medios digitales, encuentros)
  • Permitir la sana participación de los artistas en las diferentes plataformas del espectáculo.

Por último cabe resaltar que el esfuerzo que se evidencia por salir adelante en estas condiciones, hace que el gremio de artistas escénicos se empodere, sea consciente de su dificultad, que vuelvan al origen: La escucha entre pares y colegas.

Esa necesidad de saber cómo la está pasando el otro. Así lo manifestaron más de uno, en varios de los encuentros que tuve la fortuna de asistir, “es necesario entender que si no consumo el mercado artístico que ofrece mi colega no genero una red  de consumo solidario”-Dijo algún día un buen amigo mío- por tanto no existirá un verdadero impacto en la comunidad, serán experiencias individuales donde destacan propuestas individuales, mientras que otras muchas se oscurecen en las sombras.

Tal vez el problema es político, o social, educativo, económico, o muy personal; tal vez son muchas las razones, pero es necesario que la gente se vincule más al arte, la viva en casa, al menos por ahora, que la era digital nos nutra, no nos entierre, que la incluyamos en los encuentros.

Tal vez así algún día entendamos un poco más al otro, que las garantías se extiendan, que la sensación de seguridad empiece a llegar, así tal vez, repito; algún día surja una política que cuide al artista en su vejez.  Porque nos habremos preocupado de él/ella desde sus primeros pinos, desde la primera infancia hasta la consagración del artista maduro que se jubila.

Gracias a todos los que hacen posible la creación y difusión en estos tiempos, gracias a Cecut, Ceart, casas de cultura, Imac, foros independientes, plataformas virtuales, galerías, revistas, editoriales, entre otros, a sus promotores y programadores, gracias por acercarnos a ese público que esperamos ver y sentir en algún momento otra vez, los aplausos o los tomatazos (no sabemos).

Por ahora están en silencio, pero gracias al esfuerzo de toda una inmensa comunidad de realizadores, pensadores y creadores hemos logrado seguir a flote. Hay muchas cosas que mejorar en el camino, pero que esta sea una invitación para iniciar alguna de esas propuestas que surgieron y que sienten la gran mayoría de los artistas en este momento.

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