Cinco años de la revista El Septentrión; Entrevista con Asael Arroyo

  • 13 Oct, 2020
  • Artes

El Septentrión es una revista digital independiente con sede en Ensenada, Baja California. Este 13 de octubre está cumpliendo sus primeros cinco años de haber sido fundada.

Asael Arroyo es escritor, profesor, Premio Estatal de Literatura de Baja California 2016 y director general de la revista, platiqué con él para que me contara sobre ella y su trabajo creativo.

 

¿Cómo fue que comenzaste a escribir, cuál fue detonante en ti para hacerlo?

Yo estudié Derechos Humanos en una universidad de la Ciudad de México, que se llama Claustro de Sor Juana. Ahí empecé a escribir de verdad. Previo estuve en una escuela técnica: el CBTIS, donde no tuve ninguna materia como de ciencias sociales o humanidades, y en la carrera casi todos los trabajos finales era hacer ensayos. 

Al principio me costaba mucho redactar y tener buena ortografía pero después me fue gustando. A veces no entregaba tareas pero para el ensayo final siempre me esforzaba, me gustaba pensar en la estructura, en que fuera un tema original. Después me metí a la par a Historia en la UNAM y ahí eran muy estrictos al corregirme y me fue gustando. 

Cuando acabé la carrera y estaba con la incertidumbre de qué hacer, entré de voluntario al Museo Franz Mayer en la parte de investigación, ahí empecé a hacer artículos para Cultura Colectiva, porque el museo tenía un acuerdo con esa página y empecé a leer más literatura. Recuerdo que leí a Paul Auster y a Jorge Ibargüengoitia y me voló la cabeza el leerlos, pensé en la posibilidad de escribir y así fue como la parte académica y la lectura fue lo que me llevaron a escribir de manera libre sin que fuera una tarea. En 2014 estuve en Italia haciendo una tesis que nunca terminé pero empecé a escribir de una manera más creativa.

 

¿Cómo surgió El Septentrión?

Para el 2015 seguía en la CDMX y hubo un momento en el que mi mamá me visitó y hablamos que era difícil seguir allá, sobre todo por cuestiones económicas y me regresé a Ensenada, pero antes de hacerlo tenía muy consciente que quería seguir escribiendo. Estuve revisando los medios ensenadenses y no encontré uno en el que me pudiera sentir cómodo o que estuviera afín a mi perspectiva de periodismo cultural, entonces pensé qué hacer una revista estaría padre, crear otro enfoque de lo que ya hay, que pudiera tener crónicas, que pudiera hablar de temas actuales.

Como por ejemplo, escribir que me molestaba el Museo del Caracol y su construcción que tapa la vista al mar. Contacté a amigos de Ensenada que yo sabía que les gustaba escribir y cuando lo hice me respondieron muy positivamente amigos tanto de la secundaria como gente que conocí en la UABC el año que estuve ahí.

[caption id="attachment_73490" align="aligncenter" width="2560"] Foto: Ylia Bravo Varela[/caption]

¿De dónde sale el nombre?

Lo del Septentrión esta chistoso, esa palabra la conocí por un chiste de Polo Polo en el que dos cazadores regios van a cazar un tigre de la india septentrional y desde que escuche la palabra me gustó como sonaba. Cuando fundé la revista quería hacer algo alusivo al norte y Septentrión es sinónimo del norte. Fue bastante espontáneo.

 

¿Cuál ha sido el mejor momento de la revista? ese momento en el que dijiste “es por eso que hago esto”.

Ha sido de diferentes formas: Cómo escritor, cronista y autor fue cuando hice la crónica del Cine Maya. Tuvo una respuesta brutal. Era impresionante la cantidad de comentarios, de visitas, de respuestas y también míos amigos los hermanos Ellis supieron del Cine Maya por el artículo y se acercaron al dueño y se volvió un foro. Se me hizo padre la respuesta que tuvo el artículo: que haya influido en que se volviera menos tabú y se conversara sobre él.

Cuando gané el Premio de Periodismo Cultural en el 2016, fue padre. Todo lo que está en ese libro está publicado en la revista y además esa misma edición la ganó Antonio León quien es el editor de poesía.

Como editor, cuando he podido intervenir y colaborar en textos en conjunto con autores como uno de Antonio sobre un grupo que él tuvo en el 2001 o un texto de Ismene Venegas que habla del sushi ensenadense. Ha sido muy enriquecedor la parte de editor, es como el detrás de bambalinas que la gente no se entera. Es super bonito.

Como director, hace unos días publicamos un texto de Escribir con Luz, que es una sección que dirige Alicia Tsuchiya una fotógrafa muy buena y tuvimos un artículo sobre un proyecto de Angélica Escoto, una fotógrafa, que se llama “Las Ruinas Circulares” en el que ella rescata una serie de álbumes de una familia norteamericana que vivía en San Diego y empieza a revelar las fotos y a verlas y a darse cuenta que son grandes fotos. Ese artículo me encantó, las fotos y la historia son impresionantes.

 

¿Cuál ha sido el momento más difícil?

Iniciamos muy fuerte, muy convencidos de lo que estábamos haciendo con varios artículos pero a casi el año o un poco menos de repente la gente estaba ocupada, ya no había tanta motivación para escribir, pasaban días casi semanas y no había publicaciones. Recuerdo reunirme con amigos y decir que no sabía para donde iba eso. 

Justo en ese momento conocí a Antonio y él le trajo otra dimensión al proyecto. Él es una persona que tiene amigos por diferentes partes del país como poetas renombrados y con él, El Septentrión adquirió una mayor proyección. Empezaron a haber textos que no eran creados por nosotros pero que pertenecían a libros y poetas querían publicarlos en la revista. Fue un momento de crisis pero también de evolución

 

¿Qué significa el aniversario de la revista?

Cuando comencé había en Tijuana una revista que se llamaba Diez4 y era muy buena. Cuando la conocí llevaba cuatro años y me impresionó. Yo pensé no manches cuatro años es muchísimo, ¿cómo lo han hecho? Que constancia, que chido. Esa era mi meta, cumplir cuatro años, con eso me daba. Ahorita cumplir cinco años es increíble, no puedo creer lo rápido que pasa el tiempo y la cantidad de personas que han pasado por la revista por diferentes fases.

Es un logro colectivo y es hacer algo que me gusta mucho la verdad, que quizá no me ha generado una estabilidad económica pero ha impactado en mis amistades, actividades, en todo lo que hago. Como una vez una amiga me dijo, es mi carta de presentación. Ha influido mucho en mi vida en un nivel grande. Todo lo que hago hoy en día se relaciona con la chamba de la revista.

Esta semana, del 13 al 17 de octubre habrá una serie de eventos para celebrar el quinto aniversario. ¿Podrías decirme más sobre estos y sobre quienes estarán participando?

Participarán personas que han publicado en El Septentrión. En las mesas de poesía y ficción se va a leer la obra de los autores pero también se va a discutir preguntas en torno al tema. Yo tendré una mesa sobre proyectos de revistas culturales mexicanos: desde un proyecto que es en Yucatán y en Cancún que se llama Efecto Antabus hasta un proyecto de unas chicas de la CDMX que se llama Pinche Chica Chic; de Plástico que es un proyecto de Mexicali, hasta Neotraba un proyecto de Puebla. 

Todos proyectos muy diferentes entre sí, pero al final siguen ciertos criterios estéticos y editoriales. Al final son revistas independientes y la mayoría de ellas digitales que hacen las cosas por amor al arte pero intentan hacerlas bien. También habrá otra mesa de lo que te decía antes de Las circulares de Escoto.

El sábado va a haber una mesa con dos editores: Rosa Espinoza que dirige una editorial que se llama Pinos Alados y Alberto Cisnero un Argentino que dirige una editorial que se llama Mora Barnacle. Vamos a hablar de las diferencias entre edición entre México y Argentina, retos, dificultades. 

Serán mesas en las que se va a reflexionar sobre poesía, literatura en general, fotografía, y son personas con gran trayectoria y podremos conocer su trabajo muy de cerca.

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