¿Musulmanes en Tijuana?

Joaquín Rincón Landa
Posted on septiembre 29, 2020, 10:09 am
5 mins

A la ciudad de Tijuana siempre se ha nos ha clasificado como una ciudad de paso. Muchos de los pobladores de ahora, ayer aspiraron con llegar a Estados Unidos, por tanto, no solamente esta urbe ha acogido personas de todos los rincones del país, sino a inmigrantes de otros partes del mundo.

Ya sea aquellos que fueron deportados y que buscaban un futuro mejor. Esas esperanzas que inspiran para inmigrar, donde muchas veces se acuñan a la fe y a las creencias que reflejan la identidad de un pueblo.

Me dispuse a buscar distintas formas de creencias en la ciudad, no teniendo en cuenta que había tantísima diversidad y pluralidad de identidad, más allá del que hay en este país. Si bien, se sabe que lo haitianos se supieron adaptar y la ciudad los supo adoptar, hay otras minorías que han estado enriqueciendo y volviendo la ciudad cosmopolita.

Una de estas es minorías es la comunidad musulmana y su mezquita[1] ubicada en Playas de Tijuana, que está compuesta por 100 personas, aproximadamente.

La comunidad islámica en Tijuana dentro de su congregación, aunque es relativamente pequeña, se encuentra un diversidad étnica que no pensé encontrar la primera vez que me dispuse a ir. En tanto mexicanos, México-americanos (chicanos) y musulmanes de origen árabe (residentes como deportados) son los integrantes de esta comunidad.

Esta interacción puede resultar bastante compleja a la hora de entablar plática con ellos, por el hecho de que ahí se comparten los tres idiomas: español, inglés y árabe.

Las personas de origen árabe son las que están casadas con mujeres mexicanas, porque aquellos que no lo están solo hablan árabe y algunos el inglés; las personas deportadas de origen mexicanos que hablan inglés y español, y las musulmanes mexicanos solamente hablan español y hacen lo posible por aprender inglés y repetir las oraciones junto con las lecturas del Corán tratando de pronunciar el árabe. Resulta complicado ¿verdad?

El trato con ellos resulta bastante amistoso, quitándote el prejuicio proveniente de los gringos, de que todos son unos terroristas y solo están planeando atentados como el de las torres gemelas o que están financiados por Al-Qaeda.

Esta clase de estereotipos o etiquetas muchas veces los llevan a ser relegados, discriminados o solo vistos como una curiosidad, lo cierto es que esta comunidad no está limitada a recibir solamente personas de origen árabe sino todo lo contrario y eso, da por resultado que haya “de todo un poco” y esos estigmas se vayan.

Todos los actos rituales, en la mezquita, que se pueden ver a la hora de ver sus cultos, son de lo más interesante. Al principio te puede parecer raro, siendo que el ver quitarse los zapatos a otras personas para entrar a un culto, muchos de ellos se sienten en el suelo, y el verlos orar poniendo la cabeza al suelo en el idioma árabe, es algo que solo pensaríamos ver al otro lado del mundo.

Sin embargo, lo tenemos más cerca de lo que creen. Estos cultos duran entre 45 minutos y una hora aproximadamente y los días de reunión son los viernes, a diferencia de los judíos que son los sábados y los cristianos el domingo.

Sabemos que la población del municipio siempre ha estado presente la herencia católica, propia de la gente emigrante proveniente del sur del país, sin embargo, debemos tomar en cuenta la influencia protestante por parte del otro lado de la frontera, no obstante la religión del profeta Muhammad (Mahoma) ha está permeando lentamente y sigue creciendo.

 


[1] Es el lugar en donde los musulmanes celebran su culto; equivalente a la sinagoga de los judíos o la iglesia de los cristianos

Comentarios
Joaquín Rincón Landa
Tengo 28 años y estoy en la etapa terminal de la carrera de Historia en la UABC. Soy originario de Tijuana, pero mis padres son de la CDMX y estuve viviendo allá dos años. Me gusta la lectura y el cine; he llegado a ir a la Fería del Libro y aunque mi acervo no es muy grande, sí he tenido libros que valen la pena como 'El arte de la guerra'.

Leave a Reply

  • (not be published)