Música para caminar hacia la nueva normalidad

Erizo Media
Posted on mayo 18, 2020, 12:07 pm
7 mins

Cómo humanidad estamos pasando uno de los momentos más complicados por los cuales hemos atravesado. La pandemia se ha incrustado de manera vertical en nuestra regularidad cotidiana y conforme avanzando los días de este confinamiento, nos hemos acostumbrado a no salir y guardar las precauciones pertinentes.

Por Sebastián Franco

 

Sin embargo, este lastre ha traído consigo otros virus igual de invisibles que el Covid-19. Otra pandemia con síntomas que parecieran desesperadamente angustiantes. Me refiero a la ansiedad, provocada por la incertidumbre de la cotidianidad, el miedo y la pesadumbre.

Pero, no hay porque caer en el pesimismo ante estos padecimientos, tan naturales y sensibles que pueden tener una solución en la mayoría de sus casos. A pesar de saber que estas sensaciones oprimen y agravan aún más el confinamiento, y se agudizan al saber que pronto saldremos a la llamada “nueva normalidad”, es comprensible tal preocupación pero, no hay porque caer en el pánico ni mucho menos dominarnos por estas condiciones.

Si algo no nos ha abandonado en estos tiempos, es la música. La cual nos ha acompañado de manera fiel, como en otras circunstancias, a caminar hacía este nuevo destino donde por fin podremos continuar con una nueva perspectiva hacia nuestras vidas que quedaron en un momentáneo letargo.

Sé lo complicado que puede ser para algunas personas estos momentos, y lo complicado que se vuelve estar abrumado por las nuevas noticias y medidas que provocan esta situación. Es por eso que seleccioné algunos álbumes que evocan a la tranquilidad y estados de ánimo amables y apacibles porque, aunque las cosas parecieran oscuras, siempre hay una luz que alumbra este camino.

 

Max Richter – The Blue Notebooks (FatCat Records, 2004)

Concebido en un principio como una obra de protesta en contra de la invasión de Iraq del 2003; el álbum se comprende de 11 tracks donde interviene la afamada actriz británica Tilda Swinton, leyendo extractos de varias obras de Franz Kafka. Un trabajo delicado y apacible, pero, con una carga emocional profunda, donde la melancolía y la añoranza juegan un papel en primer plano, mismo que se acompaña de la tranquilidad y la esperanza.

 

Arto Lindsay – Encyclopedia Of Arto (Northern Spy, 2014)

Lindsay es una de las figuras más representativas dentro de la música experimental. Sin embargo, esta compilación aglomera lo mejor de su trabajo solista, donde hace gala de lo mejor de su repertorio. Jugando con disonancias en ocasiones, la sensibilidad pop que lo caracteriza, y su sello ineludible, incorporando desde ritmos brasileños hasta experimentando con la electrónica de avanzada. Un álbum que emana tranquilidad y una ligera alegría.

 

Djur Djura – Voice Of Silence (Adventures In Afropea 2) (Luaka Bop, 1993)

Bautizadas bajo el nombre de la zona montañosa más alta en la lejana Algeria; este ensamble vocal mezcla las melodías folclóricas de sus raíces con poesía sobre la opresión femenina que se vive en estas tierras. Pero alejado de este discurso contestatario, el contenido sonoro del ensamble se vuelve una danza energética que evoca a viajes tan oníricos como reconfortantes. Las voces brillan y se compenetran, armonizando entre sí un matrimonio vocal casi transformador.

 

Jóhann Jóhanssonn – Englabörn (Touch, 2002)

El primer trabajo de estudio del fallecido compositor islandés. Un trabajo que mezcla texturas ambientales con cuerdas constantes que abrazan cada movimiento del álbum; el cual se comprende de piezas cortas en su mayoría, que sirven como canciones de cuna para dar paso a piezas más letárgicas y etéreas. Acompañado de voces distantes que se cortan con el viento de cada canción.

 

Kali Malone ‎– The Sacrificial Code (iDEAL, 2019)

Un álbum ejecutado por completo en un órgano, acompañado de intervenciones electrónicas que, dan un discurso complejo y largo a las piezas que se entrelazan como una larga pieza que cambia y muta conforme avanza el álbum. Un trabajo que sin duda a primera instancia pareciera complejo, pero que con paciencia se vuelve un buen acompañante de las noches largas y oscuras.

 

Terry Riley – Descending Moonshine Dervishes (Kuckuck, 1982)

Un clásico del compositor californiano. Un registro de su sello característico. Zumbidos envolventes y cambiantes, largos. Un disco meditativo y que tiene como influencia clara las enseñanzas hindúes de sus maestros, pero que evoluciona y se transforma conforme avanza. Amable y contemplativo, para las mañanas repetitivas del encierro.

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