Mictlán; El inframundo indígena

Joaquín Rincón Landa
Posted on noviembre 01, 2020, 9:16 am
3 mins

El Día de Muertos es una fecha icónica del país, que nos ha acompañado durante mucho tiempo. Desde la época prehispánica, este día era muy significativo, ya que representaba el hecho de que los vivos y los muertos estaban más unidos que nunca.

Pero eso no era suficiente, sino que las personas vivas buscaban que sus seres queridos descansaran en el Mictlán, que se cataloga como el inframundo indígena, porque no solo se usaba en la cultura Maya o Azteca, sino en muchas otras del México antiguo.

Para el mundo indígena representaba un día ritual y solemne que era parte de una cosmogonía bastante compleja y su inframundo era un lugar con subdivisiones que, dependiendo de la forma o motivos de la muerte, era donde te enviaba el dios de ese lugar, Mictlantecuhtli.

Foto: Jorge Nahual

Había diferentes lugares en donde el tonalli (alma) era enviada, una de ellas era Tonatiuhichan (Casa del Sol), era el lugar al cual se dirigían los guerreros caídos en el combate y las mujeres muertas en los partos, ya que a ellas también se les consideraba como guerreras.

Otro lugar era el Tlalocan, que era un lugar dedicado a aquellos que morían ahogados, ya que era dirigido por el dios Tláloc, el amo de la lluvia.

Para llegar al Mictlán, el lugar del eterno descanso, se tenían que travesar muchas partes, una de estas era Apanohuaia, que se parece bastante al río Aqueronte, en donde se pagaba con una moneda de plata que daban los griegos; con la diferencia de que los indígenas no tenían que pagar, sino que eran guiados por un espíritu guardián que en el mundo terrenal era considerado el xoloitzcuintle, es por eso que estos perros eran disecados para que acompañaran al muerto en su travesía.

Ilustración: Mario Rico Art

Otros lugares del inframundo eran el Tépetl Monamicyan (Donde las montañas se juntan), Iztépetl (Montañas de obsidiana), Itzehecayan (Lugar de los vientos cortantes como obsidiana), Pancuecuetlacayan (Lugar donde flotan como banderas), Temiminalóyan (Donde la gente es flechada), y por último Teyollocualóyan (Donde se comen el corazón de la gente).

En conclusión, toda esta herencia cultural la considero una gran forma de entendernos como sociedad, una manera de apreciar la parte indígena de la cual tenemos como parte del proceso de mestizaje, y de alguna consecuencia, durante la etapa de la colonia esta festividad también sufrió transformaciones que son más parecidas al Día de Muertos actual, pero esa es otra historia.

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Joaquín Rincón Landa
Tengo 28 años y estoy en la etapa terminal de la carrera de Historia en la UABC. Soy originario de Tijuana, pero mis padres son de la CDMX y estuve viviendo allá dos años. Me gusta la lectura y el cine; he llegado a ir a la Fería del Libro y aunque mi acervo no es muy grande, sí he tenido libros que valen la pena como 'El arte de la guerra'.

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