Los 10 momentos más significativos del periodista Víctor Lenore en la revista Rockdelux que hoy dice adiós

Erizo Media
Posted on mayo 05, 2020, 8:15 am
9 mins

Luego de 35 años de vida, Rockdelux, la revista española más importante de la industria musical de aquel país, ha anunciado que este mes de mayo saldrá su último ejemplar impreso, devido a las afectaciones que están teniendo por el tema del Covid-19, lo cual ha generado una serie de reaaciones entre los que participaron y conocieron esa singular publicación.

Como bien reporta el periódico El Mundo, “la influencia y la relevancia de la revista, capaz de crear y derribar ídolos, han sido enormes de manera continuada durante ese largo periodo de tiempo (…) Ninguna publicación musical ha marcado agenda y ha tenido la importancia de Rockdelux en las últimas décadas en España, especialmente en el ámbito de la música independiente”.

Víctor Lenore es un periodista musical, escritor y crítico cultural español que colaboró durante varios años con esta publicación y es uno de los que ha salido a recordar y compartir viejas anécdotas (algunas chuscas), en un texto lleno de complicidad que, con su autorización, acá reproducimos para el deleite de todos ustedes.

Por Víctor Lenore*

Hoy echa el cierre la revista Rockdelux, donde colaboré un par de décadas. Comparto los diez momentos que más disfruté para despedir a la revista con algo bonito (mucha suerte a quienes se quedan sin trabajo en estos momentos tan jodidos). Son recuerdos del tirón, sin orden de preferencia y sin archivo en mano.

1) La entrevista a MIA en el Hotel Emperador de Madrid, justo después de que ella diera un concierto memorable en el Sónar 2005 y terminara invadiendo la sesión de Diplo, su novio de la época, para obligarle a pinchar reguetón. Yo eran tan fan que la miraba embobado y ella se partía de risa. Me habló de lo adictiva de la música del gueto, de por qué perdona la homofobia en Jamaica y de los migrantes como las personas culturalmente más vivas del Reino Unido.

2) Entrevistar a Jeff Tweedy (Wilco) y batir el récord de preguntas incómodas. Terminó tan irritado que cuando me despedí insistió en seguir hablando para explicarme en qué me equivocaba. Le dije que no. El mundo al revés.

3) Llamar por teléfono a Diamanda Galás y que apenas me hicieran falta preguntas porque me soltó un discurso alucinante de hora y media sobre la muerte, la intensidad de los primeros discos de Camarón y lo macarras que era sus amigas ‘drag queens’ adictas a la música disco. “Pobrecito, te estoy dando demasiada información”, terminó diciendo. A punto estuve de ofrecerme como sumismo negro para sus memorias.

4) Acabar entrevistando a Los Planetas a las 4AM en el hotel Fiesta Calpe de Barcelona. En la habitación estaba el grupo al completo, algunos colegas adosados y también Nacho Vegas, casi todos tumbados en la cama y bastante colocados. Erik, Florent y Banin aprovecharon para decir en alto todo lo que pensaban de J. realmente, mientras los demás nos partíamos de risa. La estrella asentía solemne desde otra dimensión.

5) Una llamada de redacción en junio para preguntarme si quería irme diez días con los gastos pagados a Bogotá para cubrir el festival Rock Al Parque. La organización me alojó en el hotel Tequendama, un cinco estrellas, propiedad del fondo de jubilaciones del ejército colombiano. En una de las suites se escondió una temporada Pablo Escobar en su etapa de decadencia. Para pasarlo bien, bastaba con pedirse un ron y sentarse en los espléndidos sofás del lobby: por allí pasaban todo el rato, personajes como Willie Colón, Roberto Gómez Bolaños “Chespirito” y Method Man & Redman, los dos últimos agobiados por la cantidad de seguratas, policías y soldados alojados que no paraban de pedirles ‘selfies’. Nadie me pidió un texto cuando volví a Madrid, pero me acuerdo de cada hora y todavía hablo con algunas personas que conocí esos días.

6) Media hora sin desperdicio con el baladista rockero Richard Hawley. Me habló de su familia, de la muerte y de Roy Orbison. Pregunté qué era para él el romanticismo. “Ver a una pareja paseando de la mano… cuando se lo merecen”. No recuerdo mejor respuesta.

7) La vez que entrevisté a Liam Gallagher en el hotel Villagmagna, a medias con Nando Cruz. Liam paró la entrevista para protestar porque yo le miraba “como un doctor loco”. Se pilló un cabreo épico, hasta el punto de levantarse y amenazar con pegarme con un bastón de empuñadura de plata que usaba esos días. Cuanto más se enfadaba, más me entraba la risa y la chica de promoción se asustó de verdad y se puso entre ambos. Él iba colocado como un mandril, pero dio algunas respuestas muy divertidas.

8) Primera conversación con Loquillo. Me contó la vez que viajó a Londres para grabar con un productor mítico y que este le recibió en típico pub invitándole a huevos fritos con bacon. El Loco miró el plato, se levantó de la mesa y le dijo “esta comida estaba bien para ti, pero yo me voy a un restaurante italiano de lujo, que son los que saben hacer comida”. Así gana uno el respeto en la industria musical.

9) La cantidad de perdedores fascinantes con los que pude charlar. Por ejemplo, el rapero Arma X de la cuenca minera asturiana, un adicto a Marvel, defensor de Stalin y autor de míticas rimas contra la clase alta española (tipo “Letizia Ortiz la chupa por speed”). O el británico Ian Crause, cerebro de Disco Inferno, que tuvieron sus dos semanas de gloria alternativa pero terminó tan pobre que pedía cigarrillos a los ‘sin techo’ y después pasaba días horribles de remordimiento por habrerlo hecho. O cada vez que pude disfrutar de la conversación con Xavier Baró, cantautor folk catalán que hace discos iguales o mejores que los del Bob Dylan actual, pero que apenas es conocido (le considero una especie de Pasolini con guitarra). O las dos veces que cené con Mark Eitzel (American Music Club) sin comprender cómo alguien tan talentoso pudiera estar siempre estar tan hecho migas.

10) Aprender de cada respuesta de Simon Reynolds, uno de los mejores criticos vivos de música popular de los últimos años. Casi cada respuesta me hizo afinar algo o replantearme la forma en que trabajo o disfruto de la música.

*Víctor Lenore​ es periodista y crítico musical. Fue fundador del grupo activista La Dinamo. Antiguo hipster devenido en feroz crítico de dicha subcultura, autor de los libros Indies, hipsters y gafapastas. Crónica de una dominación cultural (Capitán Swing, 2014) y Espectros de la movida. Por qué odiar los años 80 (Ediciones Akal, 2018).

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