Infodemia: la pandemia de la sobre información

Emilio Reyes
Posted on mayo 19, 2020, 11:00 am
7 mins

Cifras, muertes diarias, hospitales saturados y panorama desolador. Estas palabras han sido la constante desde que la pandemia por Covid-19 se propagó a lo largo y ancho del globo terráqueo y con justa razón, en todos los rincones del mundo parece ser que se avecina una recesión masiva y que probablemente esto nos rebase más de lo que ya lo ha hecho, sin embargo, ¿hay que preocuparse?

No me malentienda, estimado lector, sé que en ocasiones podemos llegar a desconfiar de los gobiernos (sea el propio o uno de otro país) ya que se pueden dar mal las cifras o redondear para conveniencia uno que otro numerillo a conveniencia de la moral en turno. Sin embargo, no puedo sino discernir entre aquello que leo y aquello que escucho entre voces. En la calle, en el ir y venir de las personas, en el “escuché que un primo me dijo”. Nos perdemos entre mares de información que nosotros mismos hemos creado para, después, sacudir a otros en nuestra ola de des-información masiva.

Poniéndolo en números

La tan criticada, pero también muy necesaria, Organización Mundial de la Salud (OMS) ha definido el termino infodemia (del inglés infodemics) como: “La generación excesiva de información acerca de un problema o situación”. En otras palabras, es la creación en demasía de información (no siempre verídica) acerca de un tema o situación y, considerando el contexto antes mencionado, parece un caldo de cutlivo ideal para la histeria colectiva y el miedo irracional a aquello que se nos advierte.

Pero, ¿qué tan grave es este aumento descomunal de información?

Primeramente, habría que considerar nuestra confianza (y dependencia) en nuestros teléfonos, sí esos que le proporcionan además de llamadas y mensajes de texto, un sinfín de funciones que pueden o no beneficiar a la productividad de cada uno de nosotros. Los cimientos de nuestro entretenimiento, comunicación y ocio están basados en los dispositivos móviles pero, ¿adivine que otro producto consumimos de manera masiva y sin restricción? Lo pensó bien, noticias e información.

Según información de la Organización Panamericana de la Salud, existen actualmente más de 361,000 vídeos con las etiquetas Covid, Covid-19; más de 19,250 artículos en Google Scholar sobre el mismo tema. Por otra parte, en la red de microblogging por excelencia, Twitter, actualmente las etiquetas antes mencionadas han sido tendencia por siete semanas seguidas, cifras históricas si consideramos el flujo de información de esta red.

Sin embargo, lo preocupante no es tanto la cantidad porque como tal, podríamos hablar -de una manera muy esperanzadora- que muchos de estos contenidos son de índole científica pero, lastimosamente, el flujo de fake news y rumores en la mayoría de las ocasiones termina siendo aquello que domina en el consumo de información.

Un enemigo invisible ¿O son dos?

Como sabemos, el virus es invisible ante los ojos humanos y es por eso que es tan difícil poder rastrear, eliminar o tener una medida efectiva más allá del aislamiento social, pero los gobiernos se enfrentan ante otro problema: el control de la información falsa. Ya que aún con reiteradas menciones hacia la referencia y uso de fuentes oficiales para documentarse sobre el tema, audios falsos llegan a nuestros teléfonos o rumores sobre la veracidad de la enfermedad que actualmente enfrentamos como especie.

Es por esto que, debemos entender la pandemia actual como una etapa de cuidado social. No debe de verse solamente por aquellos que actualmente se encuentran librando la batalla o quienes han perdido en ese proceso, sino por todos aquellos quienes formamos parte del tejido social.

El encierro puede acarrear, entre otras cosas, el hartazgo y un daño al sentido de realidad de un individuo que aunque físicamente pueda gozar de salud, mentalmente sufra de condiciones ligadas al estrés, tales como pueden ser la susceptibilidad a falsas noticias, datos pseudocientíficos o simplemente rumores que se escuchan en todos lados.

Como todo, existen matices y no es posible generalizar una solución que de voz y voto a la mayoría, cada quien lleva este periodo con lo que le es posible.

Distanciamiento social… e informativo

En todo el mundo, se ha comprobado que el distanciamiento social es una de las medidas que ha ayudado en cierta medida a reducir el esparcimiento de la enfermedad pero, ¿qué pasa con la infodemia? Siendo el Internet un recurso tan valioso y fundamental para los seres humanos, sería difícil decirle a la gente “pues ya no busquen cosas” porque al final, es la elección de cada quien el flujo y tipo de información que a la que desea acceder.

Pero entonces, ¿existe alguna forma de lidiar con esto? La respuesta resulta un tanto compleja pero a la vez es simple: limitar la información y verificar fuentes. Puede sonar como algo casi imposible en una sociedad donde lo primero que hacemos al despertar es revisar el celular y empezar con la marea de datos y cifras, pero podemos aprender a navegar en aguas profundas y pescar aquello que realmente nos nutra.

Aprendamos a nadar en aguas turbias para poder disfrutar cuando nos encontremos con la marea baja.

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Emilio Reyes
Narrador de lo cotidiano y observador de lo que hoy conocemos como particular. Amante del cine, la gastronomía, la música y el arte. Experto de nada pero opinólogo de todo.

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