Entre magia, ciencia y apocalipsis; Los zombies

Erizo Media
Posted on octubre 20, 2020, 9:00 am
13 mins

El hombre ha imaginado y narrado el fin del mundo desde el inicio de los tiempos, la necesidad de ver todo arder parece ser más humana de lo que pensamos. En la actualidad el muerto viviente o zombie se ha infiltrado en nuestra cultura y forma parte de nuestros miedos más profundos. ¿Has esperado con ansias la próxima película de Zombies? ¿Has sentido emoción por el próximo juego de muertos vivientes?

El zombie es un reflejo de la sociedad que lo construye y funciona como una proyección de la misma, dentro del discurso zombie se ven impresas una serie de conductas bestiales, erráticas y negativas que el humano posee, y que lo único que parece separarlo de estas es un virus, un hechizo vudú o el fin inminente de la sociedad.

Pero el mito del zombie o muerto viviente no comenzó como lo conocemos y ha sido distinto los cambios en cuanto a su significado social a lo largo de su historia cinematográfica. Los muertos vivientes sin duda despiertan en nosotros temores ocultos, la falta de humanidad, la pérdida de control y la inminente destrucción del mundo como lo conocemos.

El zombie africano

El verdadero origen de los muertos vivientes proviene del Caribe, principalmente de Haití, lugar donde la brujería conserva raíces fuertemente arraigadas a la cultura, pareciera que la religión teísta más antigua del mundo ha sido capaz de dar vida a los muertos.

El Vudú haitiano también es conocido como una religión emancipadora, ya que los esclavos que provenían de África hacían uso de estas prácticas al ser maltratados y las utilizaban en contra de los colonialistas francés y “Fue ésta una de las prácticas que inspiró la revolución en el país hace más de 200 años y gracias a la cual Haití se convirtió en la primera nación en abolir la esclavitud”. (G, Gómez).

En el cine, las primeras apariciones de los zombies no son un hecho contemporáneo como por ejemplo en la novela de Pierre-Corneille de Blessebois, Le Zombi du Grand Pérou, ou La comtesse de Cocagne, impresa en 1697, novela en la cual por primera vez aparece un zombie en la literatura.  Fue hasta el siglo XIX, cuando el concepto de zombie se afianzó en la cultura popular como un precedente de Haití.

Para poder explicar el fenómeno que implica un muerto viviente, es necesario comprender cómo se originó en África del este, llevada por esclavos a la isla, esta se mezclará con otras religiones como el cristianismo francés, cruza de la cual nacería el Vudú. Dentro de esta cultura existen los bokor, brujos que pueden comunicarse con los espíritus, estos podrían zombificar a alguien mediante un proceso que incluía polvos venenosos que provocan la parálisis de las víctimas, provocando un aparente estado rigor mortis, el cual provocaba que los amigos o familiares de la víctima acudieron a enterrarlo rápidamente (costumbre en Haití debido a las altas temperaturas).

Posteriormente, el bokor desenterraba el cuerpo y suministraba un brebaje que causaba daños irreversibles en el cerebro del ahora muerto viviente, con esto el hechicero se aseguraba de tener control total de su esclavo: “La idea del sirviente (muerto viviente) respondía a los conceptos de esclavitus de la época, en los cuales se describe a los intoxicados por el veneno como muertos andantes sin voluntad que participaban en ritos tales como el canibalismo o la exhumacion de cadaveres. Esta entidad del zombi participaba también del concepto de alma dual de la religión”.

El Zombie Gringo

El miedo hacia los muertos vivientes se trasladó al nuevo mundo y con esto sufrió cambios, ahora los temores de las grandes ciudades se mezclaban con la cultura haitiana y creaban sus propios muertos vivientes, pero no como esclavos, sino como infectados, en algunas obras cinematográficas como la película REC del director Pablo Plaza, donde estos infectados adquieren cualidades religiosas al atribuirse dicho estado a una entidad demoníaca, mientras en películas como 28 Días después del director Danny Boyle, los infectados son el creados gracias a un virus mortal que escapa de algún laboratorio secreto.

Aquí la espectacularidad del género adquiere una connotación totalizadora tanto en la trama como en el desarrollo de los personajes, ahora estos zombies ya no tienen las mismas cualidades que los zombies propios de la brujería Vudú, ahora los zombies poseen lo que Samuel Ortiz definiría como: “unas capacidades físicas muy superiores a las de los zombis clásicos, un tiempo ínfimo de contagio y transformación en zombi y una brutalidad muy alta en sus escenas. El cine, como el propio mito zombi en sí, se adapta a la sociedad de su época, amoldando las necesidades de esta a la gran pantalla. La vieja estética del cine zombie ha quedado atrás y llega la época dorada del cine apocalíptico, ahora más implacable e insaciable”.

Con esta concepción del zombie como arma bióloga o presagio inequívoco del fin del mundo, la muerte adquirió una connotación nueva en el cine y con esto se comenzaron a idear una serie de entes monstruosos relacionados íntimamente al mundo de los no muertos. Los medios occidentales poco a poco se trasladan al cine y la literatura, en relación a las letras una serie de autores de novela apocalíptica se dieron a la tarea de escribir con temáticas variadas, pero siempre con el elemento del zombi presente.


La neo estética del cine apocalíptico en La noche de los Muertos Vivientes de George A Romero

Los hechiceros, la magia vudú, los esclavos y los brebajes han quedado atrás, hoy los muertos vivientes no responden a órdenes y existen solo para devorar carne humana, ya sea por un virus, un extraño suceso apocalíptico o azares del destino, los zombis ya no responderán a la magia oscura y serán catalogados como una entidad en sí misma, definiéndose ahora como infectados.

En la película Night of the Living Dead (La noche de los muertos vivientes, 1990) el concepto de muerto viviente adquiere un nuevo sentido, en esta película, George A Romero reformula el discurso apocalíptico como lo conocemos y lo resume a toda una serie de momentos icónicos del cine Z. El ambiente en esta película es sumamente armónico, equilibrado y logra “mezclar entre sí elementos distintos, opuesto a un ambiente disarmónico, construido sobre desequilibrios y contrastes”.

El ambiente y los escenarios en los cuales la trama se desarrolla resultan ser bastante comunes, esto provoca en el espectador una clase de familiaridad con el espacio, lo cual afianza el discurso apocalíptico como un cambio inminente en la sociedad, por lo tanto en el hombre. Los personajes por otro lado, presentan características similares que parecen responder de maneras sumamente humanas e individuales al horror inminente que representa un muerto viviente.

El personaje principal Abby es la encargada de abrir la trama en la escena inicial, en la cual Abby y su hermano Jhonny se encuentran con un muerto viviente durante la visita a un cementerio, escena en la cual el hermano de Abby muere. Aquí el rol de la protagonista principal se establece y se define como “un elemento válido por el lugar que ocupa en la narración y la contribución que realiza para que este avance”.

El inicio de la película es justamente lo que nos introduce a toda una nueva narrativa en lo que a películas apocalípticas de zombis se refiere, están ya no comienzan con un hechicero malvado que haciendo uso de la magia controla hombres en estado catatónico obligándolos a cumplir sus órdenes. Ahora las personas de carne y hueso, chicos de “ciudad” experimentan el miedo de enfrentarse a una horda de muertos viviente.

Después de la huida y de un choque de automóvil Abby llega a una casa a las afueras del campo en donde descubre a otras personas que se comportan igual que aquel ser que ataco a Jhonn, completamente alterada e incapaz de protegerse entra en pánico, es aquí cuando aparece otro personaje interesante, Ben, un joven negro cuya furgoneta se ha quedado varada, apareciendo en el momento justo para salvar a Abby este la mete a la casa y se desase de todos los muertos vivientes que la habitan.

Esta relación es sumamente interesante, ya que al comienzo Abby se definió al principio como el actante principal, quien ejecuta una acción, en este caso escapar y aportar al desarrollo de la trama, es mediante el diálogo entre Ben y Abby cuando los roles se invierten y se establece el objeto de deseo en la trama, que sería pues, la necesidad de seguir con vida.

Creando toda una nueva narrativa “actancial” en torno a los personajes premeditados de las películas del género, ahora repito, las personas de carne y hueso eran las que experimentaban el horror de una horda de muertos vivientes, y eran esas emociones tan humanas, las que generaban toda una serie de relaciones personales que pueden ser analizadas desde el modelo actancial, generando en sus relaciones interpersonales toda una serie de vertientes narrativas (aun así centradas a tratar las temáticas de los sobrevivientes).

Una característica sin duda propuesta por George Romero, es a partir de DAWN OF THE DEAD que los no muertos serán acreedores de características específicas y estéticas que continuarán durante toda la historia del cine zombie contemporáneo.

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