“El Rorro y El Muñeco”, dueto norteño que le canta a víctimas de Covid-19 en el panteón

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Posted on mayo 28, 2020, 5:45 pm
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“El Rorro y El Muñeco”, dueto norteño con más de 22 años trabajando juntos en bares, cantinas, fiestas, bodas y cumpleaños, ahora por necesidad, se arriesgan a tocar en panteones donde hay entierros por Covid_19. Esta es su historia.

A lo lejos, alcanzo a escuchar el cantar de un grupo norteño, que se diluye un poco por el viento que arrecía ahí en la zona más alta del Panteón Municipal No. 13 de Tijuana, ubicado en la zona de Valle Redondo, colindante con el municipio de Tecate.

“Madrecita si me escuchas, el otro año vengo aquí, a dejarte dos coronas, dos coronas para ti”, alcanzo a percibir, letra que sale de una aguardentosa voz que es acompañada solamente de una guitarra y un acordeón.

Pasa ya del medio día y el sol desértico comienza a pegar a plomo. Los sepultureros comienzan a quitarse los trajes protectores que utilizan para protegerse del Covid-19, mientras un pequeño grupo de personas termina de despedirse de su familiar que recién ha sido enterrado.

Sorprende la cantidad de funerales que se llevan a cabo este día y al mismo momento, aunque no todos en la zona en la que el Municipio de Tijuana ha destinado para las que han fallecido víctimas de Covid-19.

Por necesidad, “El Rorro y El Muñeco” le cantan a los muertos por Covid-19 – Foto: Manuel Noctis

De entre el grupo de personas que ya se retiran, se desprenden dos personajes cargando cada quien su guitarra y su acordeón. Uno es “El Rorro”, acordeonista originario de Guerrero; el otro es “El Muñeco”, guitarrista, originario de Veracruz.

Me acerco a ellos para platicar un poco y me cuentan que hace 22 años comenzaron a tocar juntos en Tijuana. Previamente, cada quien salía por su parte a tocar a diversas zonas de la ciudad. Sin embargo, la zona conocida como la 5 y 10, en la delegación de La Mesa, era siempre el punto de encuentro.

Ahí se conocieron y ahí mismo ambos se invitaron para mejor armar un dueto, al que llamaron “El Rorro y El Muñeco”, y seguir tocando juntos, ya que era mucho más atractivo para las personas el conjugar ambos instrumentos y hacer más armoniosas las melodías.

Desde entonces, ambos músicos norteños ampliaron sus expectativas y comenzaron a salir a tocar a la Zona Centro, la Plaza Santa Cecilia y en los bares de la avenida Revolución, lo que les llevó después a ser contratados para fiestas, bodas, quince años, cumpleaños y uno que otro funeral.

Entierro en el Panteón MUnicipal No. 13 – Foto: Manuel Noctis

Día tras día siempre tratando de superarse musicalmente y así poder dar lo mejor de sí mismos, dado que la competencia es muy grande en la ciudad. Pero a la vez, me dice “El Rorro”, siendo educados con la gente para que no se llevaran ninguna queja.

Pero últimamente las cosas han cambiado. “El Rorro” me dice que “antes sí había mucho trabajo” y que los Días de las Madres, Día de Muertos y en Navidad -que hay aguinaldos y la gente gasta sin chistar por escuchar la música-, eran los que más trabajo les daban.

Pero desde que comenzó todo esto se la han visto difícil para poder obtener una ganancia, que les permita llevar sustento a sus casas, razón por la cual han tenido que salir a este panteón todos los días, desde hace casi dos meses, pese a que les da temor de contagiarse de Covid-19.

“Tenemos que hacerlo, por pura necesidad”, me resalta durante la charla, aunque también me explica que toman las debidas recomendaciones sanitarias en cuenta; por ejemplo, andar siempre con su cubrebocas, no estar tan cerca de las personas y ubicarse en el lugar que van a tocar de manera opuesta a donde corra el viento para que, en caso de, el virus no se propague.

“El Roro”, originario de Guerrero y “El Muñeco”, originario de Veracruz – Foto: Manuel Noctis

Durante esta veintena de años que han tocado juntos, “El Muñeco” me comparte que han tenido buenas y malas pagas, lo cual les ha dejado algunas amargas experiencias, como la ocasión en que, después de tocarle a unas personas, no les quisieron pagar y los amenazaron con pistolas.

Aunque también otros muy buenos momentos, los cuales dice que son más frecuentes, como cuando les pagan de más, sin tocar nada extra, razón que atribuyen a que “hay gente muy buena todavía”.

“El Rorro” y “El Muñeco” comparten que, pese a que ya llevan muchos años trabajando juntos, les ha ido bien porque no son ese tipo de grupos norteños que andan en la noche tocando para quien sea, “nosotros somos derechos y trabajamos honradamente”, me recalca “El Rorro”, lo cual, me dice finalmente, seguirán haciendo mientras puedan seguir tocando sus instrumentos.

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Quería ser pintor, futbolista, rockstar, boxeador, trailero, militar, cirquero, pero un día me encontré con el periodismo y se me hizo vicio. Soy coordinador de contenidos de Erizomedia.org, director de la revista Clarimonda y colaborador de la revista Playboy México. Me gusta contar historias porque también me complace escucharlas.

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