El ‘Inútil Corazón’ de Axel Catalán

Iván Gutiérrez
Posted on junio 23, 2020, 1:26 pm
9 mins

La pandemia nos ha orillado al confinamiento, a la soledad de la vida privada, a la visión del mundo sometido a la mediación de las aplicaciones. Por suerte el arte continúa ofreciendo alternativas para llenar de vínculo y emoción lo cotidiano —muy a pesar de permanecer la paradoja de su depreciación económica con relación al incremento de su consumo.

La música, en este caso, nos permite seguir vibrando como si acabáramos de conocer en una fiesta a la persona que está por invadir nuestros sueños, acosarnos en noches de insomnio y generarnos la ansiedad exacta para estar pendiente a cada minuto de cualquier novedad en el celular.

Sin duda, una de las emociones más intensas, humanas y bellas es el enamoramiento, esa posesión irracional de cuerpo, mente y espíritu por aquel otro ser místico que, idealizado y eximido de todos sus defectos, se convierte en tótem, símbolo que revienta el mundo con sentido y genera un optimismo ingenuo, una zona de caos reconfortante frente a las exigencias agobiantes del mundo absurdo.

El tema del amor es quizás el más popular en la historia de las historias. Lo vemos y experimentos de múltiples formas, lo percibimos y vivimos desde diferentes ángulos, personas y roles.

En algunas ocasiones somos quienes dirigen el palpitar del corazón ajeno hacia donde nuestros caprichos dictan, y en otras somos nosotros quienes bailan al ritmo de la canción que fundimos con nuestra idea del otro, a quien deseamos entregar cariño, alegría y afecto incondicional por más daño que ello signifique para uno mismo.

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En el espectro amplio de las posibles narrativas románticas se encuentra aquella del despecho, de un amor angustiante que nos inclina al deseo de querer arrancarnos el corazón para ya no sufrir más y liberarnos de tanto dolor. Es aquí donde el “Inútil Corazón” de Axel Catalán juega sus cartas.

Compositor originario de Morelia, Michoacán, Axel forma parte de un grupo de músicos mexicanos que en recientes años ha comenzado a consolidar un bloque independiente que dignifica un género olvidado por las demandas espectaculares de los grandes medios, pero que posee gran fuerza lírica: el folk.

Muchos son los temas que circulan por las letras de Axel, desde un estilo romántico desdichado punk: las cantinas, las drogas, la miseria, las fiestas, el miedo, la vida de artista bohemio-precario, el rock n’ roll y, por supuesto, el amor y sus turbulencias.

Para hablar con la cercanía que se merece Axel hace falta una entrevista o crónica (próximamente en proceso). Por lo pronto solo haré una pequeña introducción al músico, retomando para ello una canción breve pero potente.

“Inútil Corazón” es el nombre de esta balada —de EP homónimo—, una rola que desde los primeros segundos te sumerge en la atmósfera de dolor que representa cierta visión del amor.

Axel reprocha a su palpitar, quien ingenuamente —y a pesar de conocer los peligros de enamorarse— ha vuelto a caer en “la trampa” de su órgano vital. Utilizando una voz joven, raspada y sincera para su lamento musicalizado, el músico declama “Corazón, corazón, ¿por qué razón serás tan necio? Te gusta aventarte al amor, como si en esto fueras nuevo”.

El relato posee una armonía de acordes tristes y rotos, además de una melodía que remite al recuerdo de una historia nostálgica, bella y trágica. Tiene esa atmósfera circense que te lleva a imaginar una hermosa noche con ella entre los juegos de la feria (un escenario tan romántico como cliché). En lo personal me lleva a recordarla sonriendo, “al ritmo de un amor… que sabes que ya es tan incierto”.

Es la magia maldita de la ilusión, el edén interno cuya visita se vuelve adictiva por la embriagante sensación de sentirse vivo, inyectada precisamente por el corazón.

En apenas 40 segundos, Axel te transporta al fondo de la pena, a un destino que arrastra los embates de una mirada que te desarma, dejándote agonizando, temblando, “muriendo envenado de su amor… un suicida sería tu espejo”.

Llegado el primer minuto el reproche comienza a sangrar, no puede mantenerse en pie: el dolor lo absorbe. Quererla duele, y así lo constata quien regaña a su tonto corazón, derramando lágrimas melódicas: “corazón, inútil corazón, dime qué estabas pretendiendo, si sabes que guías al cuerpo, a quererla sin control… Inútil Corazón”, arrulla Axel junto con la entrada de una guitarra eléctrica ligeramente distorsionada, desgarre que nos transporta al consuelo de esos recuerdos cuya felicidad se evapora tan rápido como un grito.

El lamento cierra con la misma velocidad con la que empezó, dejando desconcertado al oyente por lo efímero de la experiencia, con esa sensación de ausencia que deja una herida abierta. Los breves 2:08 minutos de “Inútil Corazón” consiguen así una narrativa profunda, compleja y auténtica, cuya composición recrea el mismo efecto de un amor doloroso: el querer reproducirlo una y otra vez en la memoria, aunque ya sea una sombra, un recuerdo de aquella bella aventura.

Un símil posible a la experiencia que nos brinda esta canción es Annie Hall (1977), película donde el monólogo introductorio de Woody Allen —angustiado al intentar comprender dónde se echó a perder la relación con su expareja— describe (como la hace Catalán) esa sensación “llena de soledad, miseria, sufrimiento e infelicidad, y todo acaba demasiado rápido”.

Como dije antes, diseccionar el repertorio de Axel requiere un trabajo más completo, pero por el momento esta canción puede resultar un primer acercamiento para quienes no lo conocen.

Si quieren oír más sobre esa guitarra ligeramente distorsionada acompañada por letras urbanas y una garganta auténtica, desvergonzada y herida, escúchense “Perro Viejo” (nuevo clásico), “Apocalipsis Romántico” (letra muy ad hoc para los tiempos del ahora), “Valer Verga” (canto alegre a la desgracia), “Maldito” (potente y agresiva), “Ansiedad” (una de mis favoritas), “Tristeza” (balada a la emoción masoquista) o “Austero” (oda a la buena vida).

En estas rolitas seguro encontrarán una emoción que los hará identificarse con las cicatrices del buen y desdichado Axel.

Y pues nada, si lo que sienten es ausencia de amor —dígase, el olvido de tan bella sensación—, seguramente “Los Amantes” será la canción para este momento de sus vidas, más ahora que “Todos viajan a la playa menos yo… piden su cerveza helada por favor, después pasan a los vinos… sexo y droga con los vecinos… mientras yo en la madrugada prendo el televisor…”.

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Iván Gutiérrez
Comunicólogo especializado en el periodismo narrativo y de investigación, enfocado en temas de políticas públicas, problemáticas sociales y derechos humanos. Gustoso cronista de entornos contraculturales, es aficionado a la documentación de propuestas musicales, además de columnista de temas varios e inquieto escritor de ficciones literarias. Ha colaborado en medios como Revista Nexos, Revista Replicante, Suplemento Cultural Palabra, Revista Clarimonda, Somos El Medio y Revista Erizo. Actualmente es editor de contenidos en el portal periodístico 4Vientos.net y Director General de la Revista Molcajete. Le gusta beber cerveza en rincones donde hay buenas rockolas.

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