Hablar de Óscar Chávez, va más allá de hacer mención de sus discos, sus películas o su activismo político; es reconocer toda una vida dedicada al arte en sus diferentes ramas, es comprender todo lo que representa el simple hecho de mencionar su nombre. Entender que el Caifán Mayor solo ha partido físicamente, pero su legado ha quedado inmortalizado.

Pocas veces a un artista se le puede reconocer por destacar en varios ámbitos simultáneamente, tal es el caso de Óscar Chávez, una persona que lo que hacía, estaba bien hecho. Además de convertirse en la voz de la protesta en nuestro país, destacó como actor, director, compositor intérprete y poeta.

El inicio de la leyenda: Los Caifanes

Estudió Teatro en la Escuela de Arte Teatral del Instituto Nacional de Bellas Artes, la Academia de Teatro del Maestro Seki Sano y en el Teatro de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM). Su debut como actor fue dentro de la película Los Caifanes, donde tras interpretar a El Estilos, recibió un par de premios cinematográficos: La Diosa de Plata y El Heraldo; en este filme fue dirigido por Juan Ibáñez y en él compartió créditos con Carlos Mosiváis y Julissa. Algunos otros directores con los que trabajó fueron: Héctor Mendoza, Ludwing Margues, Ana Sokolov y Luis Alcoriza.
También participó como actor y director en la grabación de más de 200 programas de radio-teatro para Radio Universidad, organismo perteneciente a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Representando a los sin voz

Su esfuerzo por realzar la música tradicional fue bastante, sin embargo, las parodias y temáticas políticas fueron también parte de su repertorio; su apoyo a movimientos sociales como México 68, la Guerra Civil y resistencia española o el movimiento Zapatista, fue tangible a través de sus obras.
Su acercamiento al movimiento nacido en las sierras de Chiapas fue tal que, en 2007, durante un acercamiento del mismo Chávez con los comandantes de La Sexta, recibió de manos de la Comandanta Susana una guitarra trabajada en madera con dibujos de “Durito” y “El Pingüino”, personajes de “La Otra Campaña”, la cual usaría semanas después en el concierto conmemorativo por los 50 años de su carrera.

Un trovero llamado Oscar

En 1963, grabó su primer material musical titulado Herencia Lírica Mexicana ,que se convirtió en una serie de tres volúmenes, lanzando el último de ellos en 1968. Dentro de la discografía de Chávez, hay desde trova y música folklórica, pasando por canción de protesta, hasta presentaciones en vivo como Con Mariachi, canciones de Guanajuato (En vivo desde el Festival Internacional Cervantino) (1995). Son más de 40 grabaciones las que conforman su repertorio con las que diversos recintos del mundo le abrieron las puertas, países como España, Colombia y Cuba le abrieron las puertas y el corazón.

Desde la OTI hasta el Vive

Su música tiene tanto alcance, que los escenarios que pisó son contrastantes, ¿Quién podría imaginarse que un artista que en aquellos años se presentara en un festival musical como la OTI, recorriera el Palacio de Bellas Artes, el Polyforum Cultural Siqueiros o el Festival de la Canción de Protesta llegaría a uno de los conciertos masivos más representativos de nuestro país? Fue en 2019 que el Vive Latino incluyó a Chávez en su cartelera, en esta ocasión un público conformado por toda una amalgama de generaciones pudo disfrutar de una histórica actuación. Con un tiempo aprovechado al máximo “Si hablo poco, cantamos más”, comentó, para darle rienda suelta a su guitarra y deleitar a los presentes con sus clásicos.
Un escenario en el que el rock se hizo a un lado para hacer reverencia al maestro y diera paso a “Mariana”, “La Llorona” y la “Bruja”, e invitara a Dr. Shenka para que lo acompañara en “Fuera del mundo” y después despedirse de la mano de “Macondo”. Por todo esto e interminables experiencias, en 2019 la Secretaría de Cultura le otorgó el reconocimiento como Patrimonio Cultural Vivo de la Ciudad de México, el acto fue en medio de Cantares, Fiesta de Trova y Canción Urbana. Hoy no solo le rendimos tributo a un grande que alimentó el espíritu revolucionario que el arte implica, recordamos al hombre que dedicó su vida a darle voz y lugar a quien no es escuchado. Solo diremos ¡Hasta siempre Caifán! Tu herencia permanece.
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Janette De Los Reyes
Ciudadana del mundo, reportera, apasionada de la música, libros, cine y series. Seguidora de la cultura geek, aficionada de la cultura pop. Desde la esquina de latinoamérica

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