Una noche llena de baile, gozo y satisfacción fue la que se vivió el pasado viernes 20 de abril, en Mamut totalmente abarrotado, durante el evento “Tercia de Ases” que llevó a cabo Erizo Booking con tres de las bandas más importantes y representativas del reggae y el ska en Tijuana: Palos Verdes, Los Hijos del Santo y Cáñamo, al cual se sumó también La Katrina, banda oriunda de Rosarito.

 

Dada la calidad y la nostalgia que representaba el hecho de ver a esta tercia de bandas tijuanenses reunidas en un mismo escenario, el evento despertó una gran expectativa entre los amantes de estos géneros musicales, quienes se dieron cita al lugar de manera puntual incluso abarrotando el lugar, dejando en claro que aunque pasan las generaciones, la música sigue uniendo y haciendo sociedades, al menos para disfrutar un momento.

Este evento que se presentó también como un “pretexto” para celebrar el famoso 4.20, Día Mundial de la Mariguana, abrió con la participación de La Katrina, quienes comenzaron a encender los ánimos de los presentes que se dieron cita puntual al evento, llamando incluso la atención de los presentes por la buena calidad que viene concretado estos músicos rosaritenses.

Continuó la noche Palos Verdes con su tradicional ska, quienes prendieron desde el principio a todos sus fans, quienes se dijeron satisfechos de haber podido reencontrarse con ellos a través de este evento que desde un inicio tuvo la intención de generar la unión entre distintas generaciones.

Tavo de Los Hijos del Santo.

Uno de los más esperados fue sin duda Los Hijos del Santo, quienes a través de los años se ha sabido posicionar en el gusto y atención de la gente, no solamente por su calidad indiscutible, sino porque también han sabido manejar una línea e imagen muy característica de la banda, lo que les da un sentido un poco más profesional de acuerdo a lo que en la industria ahora se está generando.

Los Hijos del Santo compartieron varios de sus grandes éxitos y lograron mantener extasiados a la horda de fans que se congregaron no solamente para corear sus canciones, sino para bailar el tradicional “circulo de paz”, en el que confluyeron chicas, chicos y grandes siempre en un sentido de hermandad y disfrute.

Osvaldo de Cáñamo.

El cierre final lo puso Cáñamo, una banda que sobresale por su exaltada experiencia y su trabajo siempre enfocado al tema fronterizo, banda que denota los años que llevan ya tocando juntos, quienes tocaron también parte de sus éxitos como la de “Zona Norte”, rola con la que prácticamente los identifican sus seguidores, quienes también hicieron acto de presencia para gozar de esta cálida noche.

Sin duda alguna se trató de un evento lleno de nostalgia y satisfacción, un evento en el que los asistentes quedaron completamente satisfechos, demostrando con ello una vez más que en Tijuana la gente sí cree en sus artistas locales y sobre todo las apoya, lo cual fue doblemente relevante porque los músicos también quedaron satisfechos con ello.

Fotos: Eduardo Jaramillo

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