Hubo un tiempo en que el Hardcore era mucho más que música, mucho más que un movimiento: un estilo de vida; y cualquiera, independientemente de lo bien que pudiera tocar un instrumento, podía expresarse de manera agresiva, brutal, y en la mayoría de las circunstancias, de manera honesta.

 

Texto por Mixar López

 

Era un momento en que las bandas estaban dispuestas a romper todas las pautas musicales, sin tener que sacrificar su creatividad, sin tener un medio que los detuviera; no importaba la payola, el mensaje sería auscultado por el escucha verdadero.

Manchester Orchestra

El Hardcore genuino es una milla negra, una milla negra hacia la superficie, un camino totalmente separado de las tendencias incontables de la moda y la eufonía del momento ranking; de las muchas generaciones de jóvenes que han venido y se han ido, o que simplemente se han quedado en el camino. Pero esos tiempos se han marchado, y han quedado en los cajones oscuros apenas una decena de discos buenos, quedaron los recuerdos y las telarañas aunadas a ellos, las lágrimas que brotaron al ser escuchados o el glorioso “Air Guitar” de todo melómano duro, en el viento y la tempestad del tiempo. Se fueron, ya no están, pero en Atlanta, Georgia, se regeneran…

Manchester Orchestra entrega uno de sus esfuerzas más equilibrados y maduros con este, su quinto álbum de larga duración: A Black Mile To The Surface; el 2017 recorrió una milla negra haca la superficie, técnicamente, puesto que esta nueva producción discográfica es un seguimiento del camino ya recorrido por otras bandas, pero con nuevos bríos; el regreso de esta poderosa agrupación Indie al Hardcore, un sonido fuerte, cimentado en la guitarra eléctrica que nos recuerdan al Cope y al Hope del 2013 y 2015 respectivamente. Este es un álbum colmado de arreglos vocales que evocan a las armonías de los Beach Boys, y las capas sonoras en la música del mismísimo Charles Manson, creando así, un “Rock Post-Hardcore” influenciado por un minimalismo acústico. Y que una banda veterana cree nuevos sonidos de esta manera, habla de una ardua dedicación y de una madurez latente, construida desde su debut hace diez años atrás.

Portada del disco A Black Mile To The Surface

Quizá la piesa más valiosa en este álbum sea “The Grocery” (“El Laberinto”), cuya letra evoca a una poesía universal: “Quieres sostener una luz para nuestro paradigma y desnudarla a tus pies, quiero sentir lo que mi padre sentía, ¿es más fácil para mí?”. Una especie de poema a lo Gonzalo Rojas y Lédo Ivo, sobre todo en sus textos “Carbón” y “Los Murciélagos”: “Es él. Mi padre viene mojado. Es un olor/ a caballo mojado. Es Juan Antonio/ Rojas sobre un caballo atravesando un río/ No hay novedad. La noche torrencial se derrumba /como mina inundada, y un rayo la estremece”. O “Al morir, nuestro padre nos dejó (a mis ocho hermanos y a mí/ su casa donde la noche llovía por las tejas rotas/ Levantamos la hipoteca y conservamos los murciélagos/ Y en nuestras paredes se debaten: ciegos como nosotros”.

Manchester Orchestra es una banda que regresa a sus inicios con una sensibilidad que pone los pelos de punta, que nos recuerda que la mala música deja de serlo cuando ésta es realizada de forma atrevida por músicos con sensibilidad, y como escribió Mario Vargas Llosa en El Sueño del Celta (2010), basta un poco de sensibilidad para que nos sintamos a veces importantes y atemorizados. A Black Mile To The Surface es un disco del que podremos reflexionar durante mucho tiempo.

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