El coreógrafo tijuanense Ebert Ortiz traspasa las fronteras del arte con una fusión de danza contemporánea que ha colocado en alto el nombre de su tierra natal.

 

Con una presencia constante sobre el escenario, Ebert Ortiz de 25 años de edad sobresale como un joven talento que ha dejado huella en importantes escenarios y concursos del país con su particular estilo para hacer danza, cargado de simbolismos y reflexiones sobre la sociedad.  

Ortiz es un coreógrafo que no se limita a una sola disciplina, sino que incorpora en su danza herramientas de teatro, canto, música y diversos estilos para danzar que permitan enriquecer la base contemporánea de sus movimientos. Esto le permitió recibir el apoyo del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes “FONCA” en la categoría de Jóvenes Creadores con la obra “Cruel”, que se estrenó en noviembre del 2014.

Gracias a esta producción, el artista tuvo la oportunidad de exponer su obra dentro del marco México: VII Encuentro de las Artes Escénicas “FONCA” el pasado 13 de diciembre en las instalaciones del Centro Nacional de las Artes en el Distrito Federal, abriéndose paso para alcanzar una mayor proyección dentro del mundo dancístico.

“Cruel” presenta la historia de tres hombres creados por la maquinaria social, a través de actitudes totalitarias que presentan una disyuntiva entre quiénes somos y hacia dónde vamos. Para su realización, Ortiz tuvo como principal fuente de inspiración el libro de “1984” del escritor George Orwell, donde se aborda el tema de la manipulación y vigilancia masiva en las sociedades.

Ésta es una obra que se compone de varios fragmentos donde la música, el guión y el trabajo visual son creaciones originales y diseñadas especialmente para cada momento de la obra de tal forma que todos los elementos se complementan para formar esta producción.

En su danza se puede apreciar una fusión de lenguajes corporales que permiten conectar los movimientos del bailarín y volver a los orígenes del cuerpo humano, mostrando su parte más natural a través del uso de las manos y brazos como herramienta para ilustrar la historia.

Con una carrera de 3 años y su experiencia en proyectos como “33”, una obra inspirada en el cuadro del pintor Leonardo Da Vinci La Última Cena que aborda la tradición religiosa y una sociedad que poco a poco va perdiendo sus valores y es dirigida por la falsedad y el engaño como base de las relaciones humanas a lo largo del tiempo. Es así como el bailarín y coreógrafo poco a poco ha forjado una trayectoria que cada día se ve más fortalecida gracias a la dedicación y  el cuidado que proyecta en sus trabajos.

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