El Teacher del Rock encontró en los camiones una forma de reeducarnos sobre la música rock, independiente y local. Si no hay canciones que nos gusten, hay que escribirlas. Si no hay espacios para tocar, hay que crearlos.

En cada músico existe un proceso creativo para  escribir y componer una canción, al igual que una fuente de inspiración. Bob Dylan, por ejemplo, se inspiró en la acusación del boxeador Rubin Carter para la canción de Hurricane en el álbum Desire de 1976. Y Bob Dylan es parte de la influencia musical en nuestro artista local Roberto Hurtado Núñez mejor conocido como “El Teacher del Rock”.  

El Teacher del Rock es un cantante urbano de la ciudad de Tijuana. Él aprendió a tocar guitarra en La Casa de la Cultura, donde a partir de un día que se subió a un camión, escuchó a un grupo de jóvenes que platicaban sobre las bandas “tijuanenses” que más les gustaban. Las respuestas fueron desde Los Tucanes de Tijuana, hasta Valentín Elizalde, que es sonorense. Y así, los escuchó citar a varias agrupaciones que no eran locales, aunque sí de géneros similares.

Él, que escuchaba rock desde niño, dice que primero sintió tristeza y después optó por transformar ese malestar en acción a través de la composición. ¿El primer obstáculo al que se enfrentó? La falta de espacios; no sabía dónde o con quiénes compartir su música.

“Como no había muchos foros allá por el ’99 —y eso no ha cambiado mucho— yo tenía la inquietud de tocar, de compartir otro tipo de música pero no sabía dónde. El Lugar del Nopal estaba lleno de puñados de posers porque para posar sí se pintan solos y pues como yo me considero una persona muy neta y muy franca —contrario a lo ya mencionado— pues simplemente no me identificaba con ese foro.”

En su búsqueda por un sitio para tocar, se encontró con un viejo músico al que le llamaban “El Chicago Peeta”, él se subía con su armónica y una guitarra al transporte público para tocar canciones en inglés, y al conocerlo se dijo “¿Pues por qué chingados no?”. Fue así como el teacher se animó, un 16 de septiembre, a tocar en camiones: “Celebré mi propia independencia, agarré un camión Azul y Blanco pal’ Soler, me tomé un frasco repleto con sus mil y un cápsulas de valor y sobres, súbale que ya se va”.

Como reportera, me impactó descubrir que la música no es únicamente cuestión de inspiración, también se necesita valor y pasión para animarse a hacer un cambio. Al preguntarle más a fondo sobre qué es lo que sentía, cuáles eran los métodos que utilizaba para componer o qué temas eran los que prefería abordar me comentó que lo mejor, es dejarse fluir.

”A mi lo que me ha funcionado es cuando estoy leyendo un periódico, hago algunos ejercicios musicales con la guitarra y la letra comienza a salir solita […] Mi fuente de inspiración es todo ente que circula en nuestra vida cotidiana“ dijo para después agregar que a diferencia de otros músicos, él no hablaba sobre fantasías o “alucines” sino cosas —situaciones, experiencias, vidas— reales.

Entusiasmado terminó la entrevista haciéndonos saber que su motivación a seguir era la sonrisa del pasajero y uno que otro halago, pues continúa tocando en los camiones, y aunque seguido le extienden un dólar o monedas sueltas, pocas cosas le llenan tanto como escuchar “Es todo mi teacher, esa pinche rola sí me puso de buenas”.

 

 

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