Qué gusto nos da que existan festivales tan amigables y llenos de talento nuevo, local, nacional e internacional. Donde se mezcla la música con el sonido del mar y los cielos pintados de atardecer con personas hambrientas ya enfiestadas. Hablamos nada más y nada menos que del ya conocido entre sus seguidores y uno que otro perdido, el ALL MY FRIENDS, festival que ya en su sexta edición, sigue apoyando no sólo a músicos, sino también a artistas visuales, gastronómicos y artesanales.

Pretextos sobran para andar de rumba en nuestra Tijuana, pero las “fiestotas” que se armaron previas al evento fueron la chispa que encendió la mecha para llegar con todo al fin de semana playero All My Friendsero. Desde un mes antes se empezaron a calentar motores con pre-partys en distintos bares de la ciudad, actividades como un PechaKucha Night (en 20 segundos enamorar al público con tu proyecto), talleres sobre cómo realizar un festival (al cual ERIZO felizmente asistió), talleres sobre el uso de sintetizadores, y el mismo dial del festival, aprovechando que estábamos en la “mera playita”, se impartieron clases de surf, y ya nos estábamos animando pero olvidamos el bloqueador y con el sol no se juega.

El clima estuvo sabrosón: sol bronceador pero con vientecito que no dejaba que muriéramos de calor. Los asistentes estaban divididos entre gente de Tijuana, Rosarito, Mexicali, Ensenada y otros tantos del gabacho que se dejaron venir.

Y para los que no pudieron ir, pero que de corazón estaban ahí, para que le agregaran audio real a ese sentimiento, Radio ERIZO (102.5 FM) estuvo transmitiendo en vivo durante todo el sábado desde el festival y entre rolas, entrevistas, “chevesitas”, cotorreo y “gusgueo”, nos quemamos erizamente la fiesta desde una terraza con vista al escenario de la playa, sin olvidar los rondines al escenario jardín mientras íbamos por el refil.

Para “calmar la tripa” había varias opciones, WokTrok hizo aparición con noodles, Kokopelli con sus taquitos urbanos, Máquina 65 con unas burgers de un pulpo medio exótico y Dandelion para los vegetarianos.

Y como la comida no se pasa sola, había distintas opciones de bebidas: vino Fluxus, Cerveceria Insurgente, tragos coquetos del Torrente, Café Sur a Norte, sin olvidar la cerveza para bolsillos más raspados.

En los escenarios sonaron infinidad de bandas, pero nuestros favoritos fueron: San Pedro el Cortez, La Femme (de lo mejor que ofreció el festival), I-Jahbar, Protistas, Princess Nokia, Benfika, 424,  The Mud Howlers.

Entre alcoholes, brownies no especiales, humo, canciones, baile, muchos borrachitos ―y algo más― paseando por la playa, surf con tablas de led, yoga al atardecer, hamburguesas de pulpo, tragos coquetos, brisa del mar, filas para el baño, vueltas por refil, ERIZO pins, cae la noche en Hotel Castillos del Mar y con eso el fin de una edición más del All My Friends.

Nos vemos el próximo año playita, esperemos y sigas igual de chula.

Por: Barbara Pujol y Jeanete Ciénega

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