El colectivo Raíces, ha traído a la ciudad el movimiento “Food, no bombs”, donde se preparan alimentos con productos que serán desechados de mercados y centrales de abastos. El reto, alimentar gratuitamente, a una ciudad que no descansa.

 

Hay una frase típica que dibujaba a nuestras madres cuando éramos pequeños: “Cómete toda la comida, hay muchos niños que no tienen para comer”.

Y sí. Las madres no se equivocan. Todos los días hay gente sufriendo hambre. Según datos de la ONU, 795 millones personas son afectadas. Incongruentemente, el desperdicio de comida diario es un hecho, empezando por nuestras casas, mercados, restaurantes. Desperdiciamos alrededor de un tercio de los alimentos producidos para el consumo humano diario, según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO).

Tanta gente padeciendo hambre y toda la comida desperdiciada… Sugiere que algo estamos haciendo mal. Pero como sucede con las cosas mal, siempre tenemos en nuestras manos la posibilidad de hacer algo al respecto.

En Tijuana, ya hay un colectivo trabajando por la causa: “Raíces” o “Tijuana Comida, No bombas”. Comida, No bombas, es una red de colectivos independientes a nivel mundial que busca combatir el hambre y crear un sentido de comunidad.

Su trabajo es recuperar la comida desechada por mercados y panaderías que aún está en buen estado para el consumo humano. Preparan comida vegetariana y la reparten reparten a cualquier persona que tenga hambre, sin ninguna restricción.

Fernando Plata, uno de los iniciadores, explica en resumen que es el colectivo: “Una respuesta al desecho irracional de la comida que existe alrededor del mundo”.

El propósito es, explica Plata, probar que podríamos vivir fácilmente rescatando todo lo que ya no es vendible para los establecimientos, pero que es comida en perfecto estado.

“Es una protesta contra el desecho desmedido del alimento, que bien, podría estar sirviendo a muchísima gente. Básicamente comida no bombas es éso, dice Plata.

Comida, No bombas inició en Cambridge, Massachusetts hace 35 años. En Tijuana ya tienen 4 años, pero apenas en febrero pasado, se establecieron como colectivo raíces, en la Zona Centro.

El local es cocina vegana económica e infoshop, en él también se realizan talleres que tengan que ver con la auto sustentabilidad, reutilización, actividades artísticas, todo gratuito con apoyo a la comunidad.

El objetivo del colectivo es expandir el mensaje. Compartir su idea, para que sean más personas las que hagan ésta actividad. Tú, iniciando desde casa, puedes apoyar de una manera simple con una problemática mundial: no desperdiciando comida, no comprar más de lo necesario, y hacer conciencia de que la fecha de caducidad sólo es una referencia, utilizada principalmente por estética.

Juan Carlos Arreguin, otro de los integrantes e iniciadores del proyecto en Tijuana, es contundente: “La comida no puede ser ningún un lujo. Crear este tipo  comunidades, aunque sea en lo más mínimo, pero que ese mínimo pueda entenderlo, e irse haciendo un poquito más grande, ¿es una ayuda no?, para este pinche mundo feo.

Si estás interesado en apoyar el movimiento, puedes acercarte al local de Raíces para participar. Porque claro, Tijuana siempre tiene hambre. En cada cena, son atendidas entre 80 y 120 personas de la ciudad.

 

 

 

Comentarios