Tardó poco más de un año para que llegara la segunda edición de Tijuana Rumble Fest, pero valió la pena. Regresó aumentado y mejorado.

 

Tijuana Rumble Fest es un evento que poco a poco va ganándose un lugar entre los eventos anuales de música independiente. Este año contó con una amplia variedad de propuestas regionales y se llevó a cabo en el estacionamiento La Pyramide, mejor conocido como el estacionamiento del Sky Room, ese recóndito lugar que recientemente adquirió “hype” gracias a los eventos de Pólvora, una productora local.

Arribamos al lugar aproximadamente a las 6:00 de la tarde y nos dejamos guiar por el sonido de las bandas. Se escuchaba que iba a estar bueno el cagadero. Ya estaba terminando su set Cryptic Languages, y a juzgar por el horario que habían publicado previamente en Facebook, pudimos notar que el evento estaba un poco atrasado, así que nos fuimos a dar una vuelta.

El estacionamiento estaba dividido en 2 plantas; la baja, donde estaban los vendors y entre ellos, los morros de Paradox con sus pedales hechos a mano en Tijuana. Más adelante estaban los puestos de Café Aether, La Carmelita, Voodoos Stu’s y la Happy Vegan de Pasaje Rodríguez. 

Poniendo visuales estaba el Pecco, (that’s pecco baby). Seguramente has visto su nombre grafiteado por la ciudad, y mira que el morro tiene talento, los visuales se veían sincronizados con la música.

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Por su parte, el escenario, se veía imponente, pues no solo estaba alto e iluminado, también contaba con un vasto equipo de sonido. Entre banda y banda escuchábamos a Ana Brown amenizando con una selección de psychedelic and classic rock. Ana es conocida  por organizar eventos en  “Roots Factory” en Barrio Logan, además de su proyecto musical, llamado “Las Sucias”.

Notamos que la siguiente banda estaba cambiando su batería, lo cual demoró un poco su entrada. Finalmente, subió a la tarima un dúo de San Diego llamado Gloomsday, con Lory en la batería y Justin Cota en la guitarra. Traían un sonido  entre garage punk rock y noise experimental muy chingón, y aprovecharon la fecha de Rumble Fest para presentar su nuevo material Worst Coast Scenario, el cual ya está disponible para que lo bajes desde su página de Bandcamp totalmente gratis.

Para bueno, regresando al evento, ya había escuchado comentarios sobre “La Venganza de San Carlos”, solo que no me había tocado verlos en escena. Ahí se subieron 3 weyes con antifaces de ladrón y empezaron a darle con su rock playero, poniendo a bailar a la raza. Esta banda comparte algunos miembros de la bandita punk DFMK, aunque tocan otro estilo completamente diferente.

Pronto subieron los chicos de Deep Sea Thunder Beast, quienes estuvieron a principios de año en el 12:50 junto con Cryptic Languages y otras banditas de SD y LA. Ellos presentaron una fusión de rock psicodélico y metal que nos hizo agitar la cabeza, cabe mencionar que el sonido estaba impecable, en esta banda participa también Justin Cota de Gloomsday y es que muchas de las bandas presentes tienen más de un proyecto.

De pronto, el metal se transformó en acordeón y caja guacharaca, pues les siguió “La Diabla” con su cumbia sabanera. El escenario se bañó en iluminación roja, comenzaron con “La Cumbia de Satanás”.  Ellos nos pusieron a dar vueltas y a sacar nuestros mejores pasos. A este punto de la noche, el lugar se veía más lleno.

Otra de las bandas que continuó la fiesta, fue San Pedro el Cortez, los headliners nacionales del Nrmal 2016, que están trabajando en su más reciente producción “Un poco más de luz”. Edgar, el bajista de esta banda menciona que estará listo para Febrero del 2016.

Y siguiendo con el furor de la noche, los Zig-Zags acabaron con el frío y con la decencia de todos los presentes. El trío angelino conformado por Jed, Dane y Caleb, hicieron que las bocinas explotaran, fue ahí cuando empezó el slam y vi largas cabelleras rubias volando. Todos estaban divirtiéndose mucho y no era para menos.

Josemar y David, organizadores del evento, enfatizaron que Tijuana Rumble Fest fue un toquín binacional, así que muchos gringos cruzaron para presenciar el show.

La noche ya avanzaba y la luna nos dió un espectáculo tan interesante como el Rumble. Tocaba Furcast y recordé que la última vez que los ví fue en una edición de MEEP. No me habían gustado tanto, pero estando ahí dije, “pues a ver qué pedo” y vaya sorpresa me llevé.

Lo que no recordaba, era que tuvieran una trompeta y una chica tocando la guitarra ¿en serio es la misma banda que ví la vez pasada? Me sentía confundida, así que decidí preguntar entre las caras conocidas que ví esa noche. Esto fue lo que me comentaron:

“Soy fan me parece que son muy buenos, y sí han tocado 2 veces en MEEP, la guitarrista es un reemplazo, no sé si sea temporal” me aclaró una chica, Luisa Riedel.

Radio Moscow fue headliner del festival, pero en lo que a mi respecta, el evento se lo llevó Furcast” agregó una segunda asistente, Patricia Torres “ Furcast fue más allá de lo esperaba; desde una sensual trompeta que fue protagonista en casi todo el set, hasta samples de hip hop que daban inicio a un frenesí de percusiones al estilo del rock progresivo. No hay forma de encasillar su estilo y eso fue lo que más me gustó de su propuesta”.

Ya para cerrar con broche de oro, la banda más esperada de la noche Radio Moscow hizo que todos nos acercaremos más. Recuerdo que hubo alguien que decidió acercarse con todo y silla para estar más cómodo y es que ya pasaban las 3:00 de la mañana. El frío se hacía más presente, pero un festival requiere compromiso y ésta era la última banda.

Con sus guitarras psicodélicas y una batería de golpes sorprendentemente precisos, ofrecieron un show de primera calidad, tanto, que Mario —baterista de San Pedro el Cortez— subió al escenario y pidió un aplauso para “el mejor baterista del fucking world“. Todos respondimos porque tenía razón.

En resúmen un total de 10 bandas a lo largo de 10 horas fue lo que tuve oportunidad de disfrutar, a la siguiente ocasión sin duda llegaré desde más temprano para no perderme nada de vista. En mi opinión, el esfuerzo de Josemar y David resultó en un éxito, pues ellos buscaban unir el talento de Estados Unidos y México en un solo evento.  

Según Josemar, aún les queda la espinita de ver una mayor asistencia tijuanense, porque al igual que el año pasado, se notó más la presencia del lado norte.

Tal vez porque las bandas que se presentaron “no son de escena y salen en vice” bromeó Josemar en una conversación que tuvimos después del festival.

También me contó que el evento no les dejó ganancias, y que al cobrar solo intentan quedar “en tablas”. Básicamente lo hacen porque les gusta la música y tienen un chingo de compas talentosos que no están tocando para hacerse millonarios . Lo hacen por la mera necesidad que todo músico tiene.  Tocar para compartir su arte.

 

 

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