Desde la portada hasta el último minuto de su duración, The Dark Side of the Moon de Pink Floyd, que hoy llega a sus 44 años de haber sido lanzado en la tierra natal de la banda, representa una obra obligada en la música popular del siglo XX y escala necesaria al repasar la historia del rock.

Texto por José Antonio Castro.

Se trata del octavo disco de esta banda, grabado en los estudios Abbey Road (si, esos que fueron célebremente conocidos por haber sido el lugar donde se generó la mayoría de la discografía Beatle).

El álbum se compone de diez canciones que resultan en una duración de 42 minutos y 57 segundos, convertidos en un viaje entre las ideas filosóficas y físicas que pueden conducir a la demencia de una persona, y en última instancia a una vida insatisfecha.

El álbum tiene muchos más amantes que detractores, pero sí, finalmente tiene de estos últimos y el número no es despreciable, aunque quizá el motivo de muchos de ellos para no tener afinidad por esta obra de los Ingleses.

El motivo de la mayoría de esos detractores se funda en que este álbum significó el primer gran éxito comercial de Pink Floyd, el que les llevó a esa metamorfosis de ser una banda de minorías selectas a un fenómeno mundial. Pero de ahí se rescata el logro de conjuntar vanguardia y comercialización.

Basta mencionar que la obra está entre los más vendidos de la historia y se calcula que las ventas superen los 50 millones de copias, además se mantuvo durante casi 740 semanas en las listas de Billiboard, lo que significa que desde su lanzamiento en marzo de 1973 hasta 1988, estuvo entre los de mayores ventas en todo el mundo.

El arte

La portada del prisma descomponiendo un haz de luz es indudablemente una parte de la cultura pop, ese ya célebre meme de Pedrito Fernández con una playera donde se aprecia esta icónica tapa es una muestra de ese alcance.

Esta carátula, diseñada por el artista que habitualmente les creó el arte de sus discos, Storm Thorgerson, fue su primera vez en diseñarles algo sin fotografía y además encierra tres elementos: la iluminación en los conciertos de la banda, las letras del álbum y el deseo de Richard Wright (teclista) de ver una portada más sencilla y pulcra que las que aparecían en sus trabajos anteriores.

Sonido

Al referir al álbum como creación sonora, es obligatorio mencionar que una de las mentes detrás de este fue Alan Parsons, quien se hizo acreedor a la nominación al premio Grammy por Mejor Ingeniero de Sonido.

La experimentación con uno de los primeros sintetizadores (el EMS VCS3), el uso de loops, sonido cuadrafónico, reverberaciones, grabaciones caseras incluso cortadas a mano (específicamente hablando de “Money”, cuyo intro surgió de manos de Roger Waters logrando coordinar el sonido con el de su bajeo) o incluso la operación simultánea de varios individuos en una misma consola mezcladora de sonido, hacen del álbum toda una hazaña técnica considerando sus días de realización.

También no puede dejar de mencionarse que el disco ha pasado por prácticamente todos los formatos existentes para su reproducción, desde el disco de vinilo, hasta el formato digital, pasando por casetes y Super Audio CD.

Los sonidos mezclados resultan una condensación de lo que hasta entonces la banda había desarrollado mostrando las fusiones de rock, blues y jazz.
Sería pecaminoso no dar mención al solo de voz de Claire Torrie en “The Great Gig In the Sky”, otro de los elementos que dan carácter al disco.

Concepto

Ya se había mencionado que la temática del álbum gira en torno a la locura, pero retomando este aspecto se puede especificar que este trabajo es posible que se divida en dos partes, la primera de ellas, compuesta por las canciones “Speak To Me”/”Breathe”, “On The Run”, “Time/Breathe Reprise” y “The Great Gig In The Sky”, en las cuales se aborda la insatisfacción en la vida dejando vacíos.

En la segunda mitad, comprendida por “Money”, “Us and Them”, “Any Color You Like”, “Brain Damage” y “Eclipse” abordan diferentes ideas que son perjudiciales para la sociedad y pueden conducir a la locura.

La frase “No hay un lado oscuro de la luna realmente. De hecho todo está oscuro” (There is no dark side of the moon really. Matter of fact it’s all dark”), fue mencionada al grupo por el portero de los estudios Abbey Road, y finalmente fue tomada para grabarse con la voz de Gerry O’Driscoll.

Esta frase, junto con varias otras que se escuchan en el álbum fue resultado de algunas tarjetas con preguntas genéricas hechas por Roger Waters, quien se las dio a los asistentes de la banda y cualquiera que se encontrara en los estudios Abbey Road, incluyendo al portero.

Aproximadamente 20 preguntas fueron realizadas, entre ellas “¿tienes miedo de morir?”, “¿cuándo fue la última vez que te pusiste violento?, ¿tenías razón?”, “¿qué significa para ti la frase ‘El Lado Oscuro de la Luna’?”.

Esta frase encierra otra importante parte del concepto del álbum que refiere a que la oscuridad (o ideas diferentes) que pueden destruir todas las emociones positivas e ideas que son una parte de la humanidad. Entonces, la oscuridad representa la locura. Pero al igual que en la realidad la luz refractada por la luna es en realidad una ilusión. Por lo tanto, parecería que el álbum lo que sugiere, es que todo el mundo en algún nivel es loco o tendrá que hacer frente a la locura.

Es innegable en este aspecto, que hay influencia del fundador de Pink Floyd, Sid Barret, quien tuvo que dejar la agrupación por problemas de esquizofrenia.

Legado

Más allá de su éxito comercial, el trabajo creativo para generar un concepto redondo y completo, así como su plasmado en una obra sonora con experimentaciones en instrumentación y composición de ritmos y armonías instrumentales y vocales, se posiciona como el principal legado de este álbum y en que ha llevado a infinidad de tributos, pero sobre todo, ha marcado influencia clara en artistas de las posteriores generaciones del rock.


José Antonio Castro (León, Guanajuato) es abogado de profesión, periodista de oficio, melómano por pasión. Trabaja como reportero en el periódico AM de León y es colaborador en Indie Life de Morelia (Michoacán) y Disonantes León, locutor en el programa Caguameando y también articulista en el semanario Despertar de Zitácuaro.

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