Si bien esta reseña puede estar un poco atrasada, no se puede decir lo mismo del conjunto noruego, el cual, desde sus inicios, nos ha brindado una bocanada de aire fresco mezclando el jazz con elementos electrónicos, progresivos e incluso, en algunas canciones, han coqueteado con géneros tan cuadrados como lo fue el post rock a principios del 2005.

 

Texto por Jorge Castro

 

Todas sus composiciones, bajo el mando de Lars Horntveth, han ido mostrando una constante evolución. Tomando en cuenta la influencia que han tenido en artistas actuales, podemos coincidir en que la agrupación escandinava es un organismo aislado, que cada que sufre una metamorfosis sonora –que en muchos casos, han llegado a tener cambios bastante drásticos-, crea tendencia tiempo después. Evolucionan antes que la mayoría.

En este material, pareciera que han decidido perfeccionar el sonido que empezaron a trabajar desde What We Must (Ninja Tune, 2005) y pulieron en One Armed Bandit (Ninja Tune, 2010). La mezcla de géneros ya crea un ambiente homogéneo; un sonido en el cual ya no es tan fácil discernir entre lo electrónico, lo progresivo y el jazz, no sin haber perdido la esencia que los hace resaltar y haberle agregado más influencias a su acervo. Dicha esencia ya ha madurado. Ya no son “la banda que toca jazz con otros géneros”.

Aunque no pareciera ser un disco conceptual, Starfire, sin caer en lo monótono, sigue una misma línea; los arreglos y dinámicas son similares, pero se han agregado texturas nuevas, como guitarras acústicas y una inclinación muy marcada a los sonidos de sintetizador.

Jaga Jazzist

El álbum empieza con la canción homónima y aunque es una canción fresca, con sonidos nuevos para la banda, es un viaje que resulta un poco familiar. Tenemos arpeggios en escalas menores y fluctuantes entre escala y escala que perfeccionaron en “One Armed Bandit”, obra de la cual esta canción podría ser un B-side.

En la siguiente canción, “Big City Music”, hemos llegado a un terreno inexplorado por la banda, como si con “Starfire”, la canción, nos quisieran adentrar lentamente a su nuevo mundo. Este tema suena completamente sintético; ya no se discierne muy bien entre los instrumentos acústicos y los beats programados y sintetizadores. Es una canción bastante experimental, con un interludio bastante discreto, en donde ya aparecen unas guitarras acústicas antes de que entre la batería frenética que Martin Horntveth provee, y que ya todos conocemos.

En general, Jaga Jazzist nos presenta un disco bastante completo y único como lo han hecho a través de los años. El sonido ha madurado bastante; al punto en que se podría decir que si la banda se mantiene constante, en dos álbumes más, podrían crear su propio género.                                                                                      

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