Audaz, creativo y personal a un grado íntimo. Esto es Elephant Woman. Música para toparnos con nuestro lado más humano.

 

Javier Cortez es un solista de música experimental, cuyo trip es recordar que siempre estamos en transiciones emocionales. Su enfoque es en el cruce de una emoción a la otra, y esto lo expresa con su proyecto Elephant Woman, que inició en el 2008.

Para Javier era imprescindible contar con un nombre que representara su intención de subrayar la polaridad de sus emociones. La elección se dio un día mientras revisaba su iPod al toparse con la canción Elephant Woman de Blonde Redhead. Casi de inmediato conectó con ella. Sintió que la canción provocaba en él justo lo que buscaba transmitir con su propia música, así que adoptó el nombre.

Elephant Woman se distingue por la mezcla de su teclado Casio y una caja de ritmos, con sonidos loopeados en vivo, que provienen de objetos comunes, como lo son libros, latas y una cuchara. Son sonidos orgánicos que escuchamos a diario y que le dan un toque más cercano a las canciones de Javier. Él considera que a nivel inconsciente, estos sonidos nos resultan más cómodos al oído, porque forman parte de nuestras vidas. Nos son familiares.

También nos contó que su mayor inspiración como músico viene de las tendencias humanas por los contrastes. Una muestra de ello es su canción Roles/Rules donde muestra el uso de esos artefactos haciendo una fusión con lo electrónico y una voz melódica que nos traslada a nuestro interior.

Javier considera que en Tijuana este género no es muy promovido. Es algo que le ha afectado, pues los medios no se prestan a darle un espacio. Lo común, dice, es la música para fiestas que hable de amor o desamor, pero él, con Elephant Woman nos presenta su deseo como artista de subrayar emociones como la tristeza, felicidad, coraje y paz, es la oportunidad de aceptar que los seres humanos experimentamos un sinfín de estados anímicos. No hay razón para avergonzarse de ello.

Por último, Elephant Woman nos hace una invitación a escucharlos, a conocernos, a encontrarnos con otras partes de nuestro ser, a buscar un buen momento y dejar transmitir esa música desde nuestro interior.

 

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