Entre Desiertos es un laboratorio musical de amigos que no quieren más que  tocar y sacar el flow. Tanto así, que hoy trabajan en un disco musicalmente abierto donde incluyen géneros como el trip hop… y reggaeton.

 

Entre desiertos es una banda compuesta por 5 músicos tijuaneses: Jacinto García, Rommel Santellanes, Násmar Guzmán, Mauricio Ruiz y Javier Gómez. Aunque sólo llevan 6 meses tocando juntos públicamente, cada uno cuenta con su propia trayectoria, amplia y variada.

Jacinto estuvo en Saoko, mientras que Mauricio y Javier solían tocar en Lo que nunca fue. Por su parte, Násmar y Rommel fueron parte de Santos Balcones Durango y por iniciativa de este par fue que surgió Entre Desiertos.

“No empezamos con la idea de ‘hey vamos a hacer una banda’ fue más de ‘vamos a grabar unas rolas’. Así empezamos a compartirlas”,  comentó Rommel.

Con este proyecto se han presentado en distintos lugares de la Zona Río y el Centro de Tijuana como: Moustache, La Caja Fuerte, CECUT, una que otra fiesta de casa y recientemente, en el evento ‘Música en el patio’ en Telefónica Gastropark.

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Al preguntarles cuáles han sido sus influencias, contestaron que entre ellos mismos se inspiran y aprenden, pues todos son multi instrumentistas, y vienen de escuelas distintas:

“Mau toca en una sinfónica, Javo y Mau vienen de una escuela más orquestal” declaró Rommel, seguido por Jacinto, quien explicó:

“Mi educación es más inclinada hacia el jazz en cuanto a teoría, pero todos tenemos eso en común, que valoramos los aspectos académicos de la música, pero a la vez valoramos los aspectos viscerales, del feeling, creo que es ahí donde se establece el balance”.

Y claro, para eso, entre compas se dicen la neta:

“La banda también es escuela, aprendemos a tocar entre nosotros, yo ni tuve profes, estos weyes fueron mis profes, también me latiguean bien cabrón” confesó Násmar.

Actualmente, el quinteto están trabajando en un disco de 10 canciones, que además, saca a relucir el lado oscuro de la banda:

“Ese disco ha sacado todos nuestros diablos. Estuvimos 10 días juntos con un productor de Guadalajara, el bajista de Porter. Fueron días de ‘tenemos que chambear bien canijo’. El primer ensayo, después de todo el proceso, fue algo intenso. Ya nos habíamos visto un chingo de tiempo. Luego llegar a ensayar fue como que ‘ya wey, qué pedo’  y eso que todavía no somos nada”.

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Además será un disco musicalmente abierto, pues no se cierran a ningún tipo de música, simplemente se dejan llevar y van tocando la melodía que requiera su idea:

“Nuestro género es la música que sale del corazón de Nás y Romel. De todo lo que escuchamos nadie se niega a recibir aportación de otro”, aclaró Jacinto.

“De hecho ahí tenemos unos reggaetones bien acá” agregó Rommel “pero no por decir ‘vamos a hacer un reggaeton’, si no porque la música que sale en la idea requiere de un ritmo reggaeton para poder seguir fluyendo”.

Ya para concluir Nasmar comentó que si una canción necesita reggaeton, pues dale :

“A veces la canción necesita reggaeton wey:  ‘esta canción lo pide chico. Esta canción es un trip-hop reggaeton’. Es como una plantita, si la plantita nos pide agua, le echamos agua.”

 

 

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