No hay ningún secreto. Para nuestro reseñista Julio Pillado, la banda danesa, intentó un homenaje a la amistad, con su nuevo disco: “+ -” (2015).

Después de un merecido descanso de 6 años, los daneses Mew, regresan con su sexto disco,un trabajo lleno de luz  que denota un  ejercicio de estilo continuo (recordemos que además de la música, los chicos también hacen los videoclips, producción y animaciones que usan como visuales en vivo) y que quizás no aporte algo por decirlo “nuevo“ al sonido prog-bliss-pop al que ya nos tienen acostumbrados, a pesar de tan “positiva“ introducción.

 

Desde el track que abre (y primer sencillo) “Satelletites”, nos damos cuenta que a pesar del preciosismo que reina cada canción, la larga duración puede resultar indigesta y a veces empalagosa por tantísima luz.

 

Es como si de repente quisieras que dejara de entrar tantísima luz por tu ventana pero te das cuenta que no hay tal ventana, sino que estás en medio de un desierto de sonidos melosos y texturas dignas de un soundtrack de anime.

 

Ojo. No crean que demerito el esfuerzo o el trabajo de producción (que es mucho y muy notorio), pero en momentos sí llega a ser too much, a pesar de las buenas intenciones y el esfuerzo por sonar vitales (y actuales).

 

Jonas, Bo, Silas y el recién incorporado Johan, llevan juntos más de 15 años y saben que lo más difícil es mantener el interés, pero sobre todo, la química entre ellos, y a pesar de ser un buen disco, más espacioso y épico, pero nada a la altura de su cumbre “Frengers”(del ya lejano 2003).
En conclusión , “+ -” se siente como algo ideado para ellos mismos que no defraudará a fans habituales de la banda y algunos les recordara la principal razon (en el mayor de los casos) que une a la gente a crear música: la amistad.

Por: Julio Pillado

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