A punto de cumplir sus 36 años de trayectoria, la banda de hardcore punk Solución Mortal demuestra que el punk no ha muerto

En esta ocasión tuvimos la oportunidad de platicar con Alan Lezama, baterista de Solución Mortal, una de las bandas más representativas del punk mexicano, que además permanece activa desde 1980.

Él nos cuenta que para este año están planeando un nuevo disco que llevará por título “La historia jamás contada”, con la intención de plasmar sus raíces y las del movimiento punk, que los ha mantenido unidos bajo el emblema de la concientización y la lucha social.

Todo comenzó en 1970 cuando los hermanos Lezama, Jorge (vocalista) y Alan, llegaron a  Tijuana procedentes de la Ciudad de México, con 15 y 16 años. El motivo de su traslado fue que sus padres, personas apasionadas por el arte y la educación, se dedicaban al repujado en metal. Desde el centro del país exportaban sus trabajos a Los Ángeles, California, y para poder trasladarlos con mayor facilidad fue que decidieron mudarse a la frontera.

Los hermanos Lezama desde chicos mostraban una personalidad inquieta. Siempre buscaban emplear sus energías en alguna actividad, eran muy dedicados a la escuela y les gustaba el deporte, pero se sorprendieron al ver que en Tijuana no había espacios como los que frecuentaban en la Ciudad de México para practicar sus actividades. Allá los espacios estaban mayormente condicionados.

Se les dificultaba adaptarse a un lugar menos desarrollado, pero su padre les dijo algo que hasta la fecha no olvidan y que marca fuertemente su personalidad: “ El arte nos trajo a Tijuana, el arte tiene el poder de transformar todo”, él les pidió que si no estaban conformes con su entorno buscaran la manera de transformarlo en vez de quejarse, ya que era por su propio bienestar.

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Bajo la filosofía Do it yourself implantada por su padre, creció en los hermanos una necesidad de expresar todas sus inconformidades y cambiar las cosas.

Al vivir en frontera, en una ciudad visitada por personas de todo el mundo, se enteraron del movimiento punk y del skateboarding que nacían a la par en la década de los 70, en Inglaterra y Estados  Unidos, y comenzaron a practicar ambos, para liberarse de toda energía negativa.

Su curiosidad los llevó a buscar más personas que estuvieran involucradas con el movimiento internacionalmente, donde los fanzines -publicaciones independientes no lucrativas, sin línea editorial- y las cartas fueron sus principales medios de comunicación.

Actualmente dentro del movimiento, algunos punks siguen conservando esta manera de comunicarse, manteniendo una postura anti-sistema y anti-medios masivos de comunicación, por el control y manipulación de la información que estos implican.

Entonces Alan y Jorge, junto con dos de sus amigos Luis Villaruel (bajo) y Raúl Ochoa (guitarra) decidieron armar su banda de punk en 1980.

Como ya tenían contactos, dentro y fuera del país con ideales y proyectos en común, empezaron a participar y traer bandas a la ciudad, compartiendo escenario con agrupaciones como Dead Kennedys (1978- actualidad, San Francisco, CA),  Bad Religion (1979-actualidad, Los Angeles, CA), Social Distortion (1978-actualidad, Orange County, CA), Black Flag (1976-actualidad, Hermosa Beach, CA) y Adolescents (1980- actualidad, Fullerton, CA), entre otros.

Punx unite

Guardando similitud con las agrupaciones anteriores, nacieron a la par con la ideología punk, y aunque Solución Mortal tiene periodos de aparente inactividad, Alan asegura que esos lapsos sirven para preparar algo y adaptarse al contexto.

Que no estén activos no significa que pararon: “cuando dejamos de tocar la gente nos dice: ¿ya no eres punk? Pero uno deja de tocar porque está preparando otras cosas, para volver a salir con otro de tipo de proyecto. Nosotros nos sentimos comprometidos con el movimiento, por eso Solución Mortal no acaba. Estamos creando energías para concientizar más”, aclara el baterista.

Ser punk es tener una Solución Mortal

También nos cuenta que ser punk es una “solución mortal”, de ahí el nombre de su banda y explica por qué : “Al querer solucionar cualquier problema te enfrentas al enemigo, por ejemplo si ahorita grito: “Televisa nos está enajenando”, te van a echar el ojo. Es el sistema: “acaben con ese wey”. Entonces es un un reto encontrar la solución  a las cosas, puede acabar tu vida en la lucha… pero qué curada enfrentar todo esto. Es un rollo de que a los punks no nos van a acabar, no nos van a detener, pero es mortal ese enfrentamiento”, comenta Alan.

¿Qué es el punk?

Lezama define al movimiento como a un grupo de guerreros que luchan, como una energía prehispánica: “la energía lucha, la energía positiva lucha por el bien, el punk es como esa energía positiva que lucha. Si escuchas a alguien decir: “ojalá”, “es que así es el mundo”, “ojalá y fuera distinto”, ese ojalá  existe por  no involucrarse a ser parte del cambio, entonces el punk es dejarse de “ojalás”. El punk es fuerte, de energía prehispánica, por eso los pelos parados, mohicanos, son de los prehispánicos, osea guerreros, eso es defender nuestras culturas de todo el mundo” explica entusiasmado el artista.

Tatuado anarquista

Para ampliar su percepción sobre el punk y las energías, Alan hace mención de un subgénero, que es el “anarcopunk”. Él explica que la anarquía es todo lo contrario a lo que hoy en día se entiende, la anarquía no “valemadrismo”, la anarquía es conciencia, nos dice.

“El punk habla de mucha unidad, de la anarquía, pero no como anarquía que todos creen, están engañados que la anarquía es destrucción, “haz lo que quieras que valga madre todo”, no, la anarquía real es conciencia y no permitir que destruyan esa conciencia real”.

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Ejemplificando lo anterior, el baterista comparte una meditada perspectiva sobre los tatuajes: “la anarquía es como los tatuajes, tú tienes que imponer una energía en ti, para que te sientas más decidido a las cosas, para eso se ocupan los símbolos… en tu casa, imagínate que abres la puerta y hay un símbolo que dice CONCIENCIA,  es algo que te lo está recordando, si no hacemos eso las energías malas se encargan de que hagamos puras tonterias, tú mismo necesitas imponerte”.

“El respeto al derecho ajeno es la paz” ,versión punk.

Para concluir Alan explica que para él es importante que las cosas se analicen de raíz, pues sólo así se genera un real entendimiento, de lo contrario, el ignorante se deja llevar por la corriente, sin indagar ni cuestionar. No vive su vida sino la de un sistema impuesto, que debilita al individuo.

A quienes no entienden su forma de ser o de pensar, Lezama les deja un mensaje que invita a la reflexión y sobre todo al respeto: “la gente que critica es gente que nada más está haciendo bola,  así somos, así crecimos y así seguimos. Respeten. A mi me lo que me encabrona es que no respeten”, finaliza el artista tijuanense.

 

 

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