Los fresas me dicen naco y los nacos me dicen fresa. Es bien sencillo, no le busquen más: soy Rodolfo, soy un chavo de onda y me pasa el rock n’ roll. Ésa, tal cual, es mi definición. Lo que ven es lo quiay. No se claven con etiquetas; si quieren hablar de mí pos primero que me conozcan, que me escuchen.

 

Texto por Paulino Ordóñez.

 

En una desas igual les gusta y piden más, ¡ja! Y así, si andan contando de mí pos a la gente se le va a antojar y pss qué rrrrrrrrrico, ¿no? ¡Ja!

Es que luego-luego lo catalogan a uno; que si eres déstos, que si te juntas con los otros, que pareces no sé qué y esas cosas. Como si fuera tan fácil saber cómo es alguien nomás de verlo. Puros prejuicios, puras fabricaciones de quienes quieren todo fácil, entender el mundo de volada, sin apreciar, sin llegar al fondo de las cosas. Qué gacho no prestarse al asombro, ¿no? Yo me doy cuenta; vaya donde vaya siempre habrá una quiotra señora que me tire unas miradas acá como si la fuera a panchear o qué sé yo. Pa sacarlas de onda me pongo a cantar la del “Asalto chido”, acá bajito pero que la persona oiga, nomás pa ver qué pasa. Uno se acostumbra y hasta termina disfrutando desas situaciones; hay que sacar provecho de todo, compas; hasta de que a uno le hagan el feo. Igual por eso me gusta esa rola que dice “qué feo estoy”, creo que me identifico, ¡ja! Es neta, así es la gente. A fuerzas quieren ponerle un nombrecito a tu cotorreo. El otro día me preguntaron que si yo era de los ponks y dije, nel, cámara, a ver, ¿por qué crees eso o qué? No, que por tu lucc. Ssss, ¡chale! Nubo diotra más que citar al buen Ricardo Luis Treviño: “yo no soy ponk, el pelo trasquilado, pss me lo corto yo”. ¡Ja!

Pero pss bueno, así las cosas mis estimados, así está el marrano, ya lo saben. Si me ven rolando por ahí en este gran rancho electrónico, caminando o en chencho, un alto -un siga- un alto, échenme un chiflido, un saludazo estaría chido, o mínimo avísenle a su acompañante: mira, éses el Rodo, su onda está así y asá. Digo, pa que me vaya haciendo famoso, ¿no? Ya sé lo que están pensando: che Rodo quiere todo. El Rodo, el Rodo: además de hermoso, famoso. ¡Ja! Hay que echarle ganas, carnales; se agradecen sus cebollazos y buenas vibras; quién quite y las cosas cambien para uno con una pequeña ayuda de mis amigos, ¿cómo ven?

La mera verdad es que disfruto esto así tal cual, pero hay que ver qué más hay para uno, qué aliviane está esperándonos allá en otros terrenos, qué sucede si llevamos nuestra expresión a otras latitudes. Hay que cotorrearse, camaradas; ir a dar rostro a donde sea, hasta que el cuerpo aguante. Treparse a una idea y dejarse llevar como si fuera una moto acá, de las chingononas, que ruedan suavecito, bien correlonas, a ver a dónde vas a dar. Y con un toque mágico, tsss, llegas más allá del sol.

Igual lo saben pero como sea aquí les va la info: como solista me presento bajo el nombre de Rockdolfo y toco puras rolas del Rockdrigo, portavoz del profetazo del nopalazo. También, con unos cuates formé Revés Al Será Digas Que Lo Todo, grupo tributo a Botellita de Jerez, pero a la botella chida, la de los primeros tres discos. Bueno, bueno, también tocamos la de “Niña de mis ojos”; ¿sabían que está inspirada en un recadito que Diego le dejó a Frida? Así le decía. Botellita en ese tiempo de guacarrock padrote nomás eran tres, pero nosotros ocupamos ser cinco pa que nos salgan buenas las rolitas, ¡ja! Prometo tenerles sorpresas pronto, material original para el personal; mientras, lo que les vengo manejando es el homenaje. ¿Pos si ya alguien con talento lo hizo bien, pa qué buscar el hilo negro? ¿Pa qué?

Revés Al Será Digas Que Lo Todo nació porque queríamos hacer nuestra propia onda y nos juntamos según esto a componer algo. Como no sabíamos por dónde empezar, dijimos: pss a destapar unas cervezotas y a aprender de los maestros, ¿no? No, pos que sí. Prendimos el aparato estereofónico modular, ¡ja!, y lo primero que oímos fue un guacarrock bien efectivo. Ya entrados, nos pusimos a contar cuántas veces se menciona “saca” en la canción “Saca”. Uno dijo que ochenta y dos, otro que ochenta y cuatro, yo creo que dije noventa o cerca. Saca, saca, ¡saca! Sacasacasacasacasacasaca… ¡Sacaaaaaaaaa uh oh oh oh! Y sí, sacamos esa rola y luego otra y otra y otra y pss nos prendimos y la cosa derivó en tributo. Nombre, así sin mucha trayectoria ya hemos pasado por cada cosa que pa qué les cuento… Bueno, mejor sí.

Miren, la primera vez que tocamos, ni nos pusieron en el cartel. Chaaale… Abrimos para el abridor de los que abrieron para el Gran Silencio, cuando creo que ni se llamaban así y Paco Urbano todavía andaba con ellos, y éstos a su vez estaban abriéndole a Arturo Meza. Treinta y tres asistentes, yo los conté, y no se me olvida el numerito porque es el mismo que el de la Danesa, ¿se acuerdan? Treinta y tres de público, incluyendo al inge, al que servía las cheves y a uno que trapeaba. Nosotros estábamos nerviosotes, acá como si fuera el gran festival de Wudestok, pero salió bien. Ése fue el inicio de nuestra carrera artística. Ya saben, como siempre, desde abajo. Picando piedra, pos qué más. Y si no hubiera tocado el Meza, túmbenle más de la mitad de gentes. Pero nos sirvió para ir agarrando tablas, perder el pánico escénico y hacer currículum. Además, hasta los Bitles tuvieron que empezarle leve, ¿o no, camaradas? Ni que le cupiera mucha banda a la cavernilla esa donde tocaban, ¡ja!

Portada del libro.

Luego hubo otra muy buena, ah qué caray; da risteza, o sea, entre risa y tristeza, por la situación que vivimos quienes queremos pegarle a la artisteada. Échenle: si te invitan a tocar a un bar o similar, pos esperas que te paguen, aunque sea poquito, una ayudadita nomás. Pero en esto te encuentras de todo, y ya nos pasó que en vez de pagarnos nos querían cobrar. ¿Qué onda con eso? No voy a decir el nombre del lugar, pero está chido, austerito. Ahí nos la hemos vivido y hemos dejado varias quincenas en cuentas y pss sin quejas, todo cuesta. Es un lugar suave, se pone chido. Se podría decir más o menos que era nuestra ilusión tocar ahí. Y que nos invitan. Martes, nos ponen en martes. Nuay bronca, hay que talonearle. Con que vayan amigos y familiares ya nos damos por servidos. Nombre, pos que nos vamos súper ensayados, conseguimos espuelas pa los tenis y toda la cosa porque pa nosotros los del Revés Al Será era un evento especial, todo un acontecimiento que nos presentáramos ahí, en el mismo escenario que Jaime López y otros tantos de los meros buenos. Los camaradas con los que toco hasta se bañaron, ¡ja! Oye, pos tú nos dices a quioras nos trepamos, acá ya estamos listos. No, pos orita que llegue gente. ¿Ya? Otro ratito, nomás que llegue más gente. Y así nos la llevamos, espere y espere. ¿Ora sí, cabrón? No, pss ya no llegó nadie, ya tóquenle. Y que hacemos lo nuestro, lo que mejor sabemos hacer. Lo dimos todo; así toquemos para un solo cristiano o para una multitud, uno se discute, y pss es que era martes, no iba a llegar el bandón. Ni quise contar a los asistentes, pero se hubieran contado fácil y de volada, eso sí. Bien poquitos. Nomás nos vimos acá de que: no nos van a pagar ni madre. Teníamos ilusión de salir con un varito, por la pura maña diacernos a la idea de que la talacha se reconoce. Y pos que nos la sueltan: que como no había ido nadie, era una pérdida para el lugar el gasto de la luz y no sé cuánto, así que teníamos que brincar la tablita. ¡Ah!, y además, el bato nos pasa un papelito: su consumo, jóvenes. Oye, pero te entretuvimos aquí a los que vinieron, igual si no es por nosotros se hubieran quedado en sus casas, cuál deuda tenemos contigo, más bien móchate. No, que están locos, que sus amplificadores consumen un chingo de energía costosa y la madre. ¿Cómo puede ser? No traemos lana, se trataba que de aquí saliéramos con lana, le dije. Y luego-luego el bato: ¿ah, no traen? Esa guitarrita está muy buena… A como fuera nos quería chamaquear. Pero estaba rejodido, no nos íbamos a dejar. Ya queríamos darle baño, unos zapes pa que le bajara de mamila, pero…, ¿y si por violentos nos perdíamos diotras oportunidades? Total, en lo que quedó el mal trago fue que el sujeto éste nos perdonaba según él la cuenta, como si nos hubiéramos acabado el pisto. Es más, a mí ni me gusta tomar cuando estoy trabajando. Y todavía nos dice: si un día andan por el rumbo, pásense tantilla feria para pagar el recibo. Uy sí, Chuchis; cómo no.

Yo creo que la más peor fue cuando nos invitaron diúltima hora a tocar en un festival bien al vapor, del que ni estábamos enterados, pero que nos avisan y órale, con tal de cotorrearla. El público roquerote nos abucheó como si hubiéramos ido a tocarles la “Techno cumbia” o una música disjotequera, ¡ja! Nosotros acá pensando: pos ni que tocáramos tan gacho, ¿no? Nombre, luego nos enteramos que los organizadores habían dicho en programas de radio que estaría un grupo sorpresa, que no podían dar muchas pistas y no sé cuánto, pero quel grupo éste mezclaba guacamole con rock, y que tocaría una rolinga dedicada a andar en metro y otra al Santo, quesque porque lo naco es chido… O sea, puras claves para darentender que iba a estar Botellita, ¿no? Y cómo no, uno entiende… Si me dicen que va a estar Botellita de Jerez y a eso me lanzo al concierto y el que sale al escenario es el pinche Rodo, pos hasta yo mismo me mentaba la madre, ¡ja! Gran desilusión que se llevaron muchos, pero aunque sea oyeron tantito del Revés Al Será Digas Que Lo Todo. A la de a huevo, pero lo oyeron.

Y eso que no nos hemos metido con las discográficas ni los medios ni empresas muy acá. Lo que sí es que una vez nos hicieron una entrevista para un suplemento supuestamente cultural y nos sentimos bien chingones porque estábamos como representando algo y pos por medio de nosotros el rock era tomado en cuenta y considerado cultura y esas cosas. Cuando vamos viendo el pasquín, chaaale, pusieron nuestra foto y un comentario equis en un artículo que hablaba del desempleo. Como si por desocupados anduviéramos rascándole a la lira… ¡Es nuestra pasión, chingao! Nomás queremos vivir de nuestra pasión, ¿es tan difícil dentender? No nacimos pa obreros, y si entramos a una oficina nos salen ronchas. Ya ni sé por qué me acuerdo destas cosas, nomás anda uno haciendo corajes… Pero bueno. No se miolvida otra, pero esa ocasión la mala onda salió del mismo grupo, la echamos a perder. Imagínense, nos entrevistaron para la Conecte… Tsss legendaria la Conecte, ¿no? Otra vez el sentimiento de que ya andábamos llegando a las grandes ligas y puedo leerles el pensamiento y están en lo cierto: pura llamarada de petate, sueños guajiros. Y todo por culpa de uno de mis compañeros cuyo nombre o apodos no voy a mencionar, ni voy a decirles ques el que toca el bajo porque luego podrían saber a quién me refiero. El día de la entrevista este batito pensó que era buena idea alardear, tirar crema de que éramos mejores quel TRIceratops, los del tributo al Tri, y que mejor ni hablar de los Malditos Caifas Fobios, de quienes tengo que decirles, porque si no los han oído no se pueden imaginar, que ellos les hacen tributo a La Maldita, Caifanes y Fobia. Pos por culpa de este broder ahí tienen al Rodo puntualito cada mes yendo por el número de Conecte; me cae que la dependienta de la revistería ya me veía y decía ¡chin, ya me va a bajar otra vez! ¡Ja! Y pss nel. Nunca salió nada. ¿Cómo nos iban a publicar con esas declaraciones tan a lo güey? Lo bueno es que ya lo tengo bien amaestrado a que se quede callado; ya aprendió quel que habla soy yo, como casi ni me gusta…

Bueno, bueno, bueno. Así las cosas mis estimados. No nos oirán en las estaciones de siempre, ni nos verán en MTV, pero aquí andamos persiguiendo el bolillo, tocando puertas y buscando el aplauso del respetable. Y hablando diustedes, pos como que ya me colgué. Así que ora sí yo creo que en este mismo instante todavía no tan distante comenzamos a darle. Gracias por venir, espero les guste.

Y dice así:

 


Paulino Ordóñez (Monterrey, Nuevo León). Psicólogo clínico; escribe poesía y narrativa. Ha publicado las plaquettes Veinte minifaldas y La novia y sus amigas. Está incluido en el disco compacto Momento, Antología de poesía contemporánea (Conarte, 2012). En el 2014 fue becario del Centro de Escritores de Nuevo León.


“Rock nacional” forma parte del libro de cuentos Party Padre Style, editado por Nitro/Press y la UANL, 2017. Agradecemos a la editorial por todas las facilidades para su publicación.

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