Para Laferte es importante que su música pueda trascender más allá del género musical que toca.

Veinte años de cantar sobre el escenario le han brindando a Monserrat Bustamante Laferte una oportunidad para conocer sonidos y experimentar con ellos. Como resultado, ha creado una propuesta musical tan explosiva y original como su propia personalidad.                                               

Monserrat nació en Chile, pero Mon Laferte, la rockera de cabello negro y lipstick rojo, se concibió en México, un país dispuesto a recibir nuevos talentos que buscan dar a conocer su trabajo.

Con esto en cuenta, México se convirtió no sólo en un segundo hogar, sino también en su fuente de inspiración principal gracias a todas las vivencias que le dejó. Fue éste el lugar donde grabó su primer disco Desechable en el 2011,  utilizando su nombre artístico.

Al platicar con Erizo, la cantante dice que  se considera cada día más mexicana, y admite que este sentir se percibe en los sonidos de su material más reciente  “Mon Laferte Vol.1”, siendo una producción que experimenta con el sonido norteño del acordeón, aunque también incluye  elementos del rock, reggae y un poco de folklore chileno.

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Con una mezcla inusual de ritmos, Laferte es una artista que no discrimina entre géneros musicales. Asegura que no le gustan las etiquetas porque limitan a su audiencia, y en palabras propias, “lo mejor es que cada quién le ponga el nombre que quiera” a su música.

Las letras de Mon Laferte están cargadas de historias personales y emociones que avivan las ganas de bailar, enamorarse o sentir melancolía. Para los fans esto representa la oportunidad de conectar sus propias historias y encontrar en las canciones de Mon una utilidad para su vida, ya sea “para un amor, una tarde en un parque o para ayudar a alguien.” Lo que ella considera importante es que su música “logre trascender en el corazón de las personas que la escuchan”.

La fórmula funciona y la conexión fan-artista aumenta en medida que Laferte nos invita a sentir sus canciones, pues canta, pero además interpreta y Laferte no esconde sus lágrimas al hablar sobre amores pendientes.

Tras su visita a la ciudad de Tijuana, la cantautora se dijo sorprendida por la cantidad de fans que asistieron a su concierto con sede en Black Box. A pesar del miedo que le hizo dudar sobre su poder de convocatoria, Mon Laferte se lleva una grata experiencia y las ganas de regresar pronto a conocer un poco más de la cultura local.

 

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