Antes que nada, olvidemos los tópicos y pensamientos comunes como podrían ser: “Los Ases Falsos se reinventan…” “su esperado tercer disco…” “el disco que los consolida…” etcétera, ¿por qué? por la obviedad del asunto y porque no es una simple reseña.

“EL HOMBRE PUEDE”, a diferencia de sus 2 discos anteriores, busca algo distinto (y no necesariamente nuevo): un disco de 10 canciones que represente a la perfección la energía de sus directos. Producido esta vez por el propio Martín del Real (guitarrista y crack official de la banda), grabado en cinta, por primera vez en un estudio profesional en una misma sesión, lo cual ayudó a lograr un sonido más musculoso y homogéneo. En cuanto a las credenciales o referencias sónicas, saltan a la vista nombres como BIG STAR, THE SMITHS, R.E.M., PAVEMENT, PIXIES y mucho rock fm al que ya nos tienen acostumbrados los chilenos.

 

 

Se divide en 2 lados (A y B, como un cassette o un LP), es el disco más corto de toda su carrera. 37 minutos que se pasan como agua y obligan al replay justo al final. Pero vamos con lo que nos atañe, que son las canciones, el statement de Briceño y compañía desde sus inicios: “no ofrecemos un buen look, o moda a nuestros fans, lo que ofrecemos son canciones”. De eso se trata este tercer disco, de hacer las canciones de pop perfectas, donde nuevamente las guitarras son el estandarte que rige la mayoría del metraje. Y contrario con sus dos discos anteriores, esta vez no hay canciones donde el hilo conductor sea el amor, al menos no el convencional de enamorados. Dicho lo anterior, abróchate el cinturón y comencemos:

LADO A

  1. “CHAKRAS”

Un comienzo enérgico y directo (que inmediatamente podría recordar a “NO QUIERO QUE ESTÉS CONMIGO” de Juventud Americana), con un mensaje directo y quizás incómodo, para ese grupo de la sociedad que se rige por el aparente buen camino del new age. Es una declaración de intenciones que advierte que esta vez no necesitaremos “mantener la conducción”.

  1. “GEHENA”

El primer single y una de las ya previamente estrenadas en directo donde el tópico se centra en ese lugar del que hablaba la biblia, donde se marginaba a los leprosos y gente non grata para los “normales” en aquellos tiempos antiguos. Resulta un gancho infalible por su urgencia, inmediatez y sobre todo lo bien que aprovecharon, en menos de 3 minutos, para entregar un clásico instantáneo del cancionero de los AF.

 

 

  1. “SAL DE AHÍ”

Casi sin respirar comienzan unas guitarras cristalinas y un pulso que además de invitarnos a bailar nos anima a cantarle a nuestro mandatario inútil “favorito”. Briceño dice :“yo pensaré en la reforma cuando el reformista no sea pura deformidad”.

Parece que aún le queda su característico tono crítico a las letras de Cristóbal, a pesar de que se haya ablandado al pasar lo años (para bien). Un track agradable y pegajoso que será del agrado de los que nos consideramos fans de “TORA BORA” de su disco anterior.

  1. “SUBYUGADO”

El primer break de intensidad en lo que va del metraje, donde nos entregan un tema muy alt noventero, que es de los más completos de todo el disco (esas guitarras de Martín, quien parece poseído por JOEY SANTIAGO).

Éste, al igual que “Gehena”, puede constatar lo bien que suena en vivo este disco, como se vio en las sesiones “QUEMASUCABEZA”, que grabaron hace un par de meses.

 

  1. “MÁS SE FORTALECE”

Llegamos casi a la mitad y al igual que “Subyugado”, el ritmo a medio tiempo se disfruta y agradece después de no dejar de mover el cuerpo en los 3 primeros tracks. Con un mood soul rock que podría recordar a la imprescindible “MI EJÉRCITO” de “CONDUCCIÓN”, tiene un final precioso y contundente, y da paso con ese exquisito piano a lo que será la segunda cara del disco.

LADO B

  1. FRÍA

Al comenzar el Lado B, podría parecer que estamos ante la primera canción de amor, pero no lo es. Ésta engaña como lo hizo “IVANKA” en su momento (que para los que aún no lo saben, esta dedicada a la furgoneta del mismo nombre, propiedad de la banda). Ésta va con dedicatoria especial a… una cerveza. No es secreto que a los chilenos les gusta divertirse y de vez en cuando recordarnos al humor de Flight of the Conchords, vestida de balada de Chayanne. Confieso que a las primeras escuchas no fue mi favorita, pero ya con varias vueltas, hasta la canto en la regadera.

 

  1. “MUCHO MAS MÍO”

El único track que firman en conjunto Briceño y M. del Real, que más que recordarnos bastante a “THIS NIGHT HAS OPEN MY EYES” de The Smiths, es una suerte de experimento pop que arriesga en sustancia (esas notas), en donde sale a relevar la cama de los teclados de Francisco Rojas y ese final de antología con la guitarra de Martín en la cúspide. Coito interrumpido incluido.

  1. “ANTES SÍ AHORA NO”

No es secreto la devoción de Briceño por Lucero y sobre todo por su famosa “ELECTRICIDAD”, la cual se asoma (¿homenaje o coincidencia?) en los versos y la hace aún más pegajosa. El sonido nos recuerda a Pixies (ese bajo/ batería) y a Weezer (¡ese solo de guitarra!). Aunque es una de sus canciones más resultonas (“digerible” me queda corto), no se siente fuera de lugar.

  1. “CREO QUE NO CREO”

La canción anti-todo del disco, que nos recuerda lo bien que manejan los cambios de tiempo y las pausas durante toda su discografía. Se hace presente y funciona como una prima lejana de la entrañable “YA NO QUIERO VOLVER” de “CONDUCCIÓN” con un guiño a 2 guitarras, muy similar (¡igual!) al final de dicha canción. Hay madera para 4 o 5 singles más, sin duda ésta es una buena candidata.

 

  1. “TRATO HECHO”

El final inesperado (que en el fondo todos esperaban) lo entrega un tema que comienza tranquilo pero termina épica y con un clímax sorprendentemente muy bien balanceado.

Una oda perfecta a “la droga” (que funciona con la que el escucha elija como tal) en donde le da las gracias por “todo el romance y el terror” y relata con detalle su “romance”. La letra es la prosa mejor lograda de todo el disco, y funciona como prima lejana de “QUEMANDO” meets “LA SINCERIDAD DEL COSMOS”, pero vale la pena poner atención a los teclados que se roban la canción, convirtiéndolo en mi tema favorito y creo yo, el más completo, que sirve de postre de esa comida en tu restaurant favorito que acaban de remodelar y piensas volver una y otra vez. Si quedara alguna duda, ese teclado cierra la canción ( y el disco) de la mejor manera posible.

En síntesis “EL HOMBRE PUEDE” (la cual toma su portada de algún casual “google-it mija” de Briceño) es el más redondo, compacto y accesible (10 canciones, 37 minutos) y lo recomendaría para los “no iniciados”, y estoy seguro que entenderán fácilmente porque existe tanta devoción por estos weones que siguen más vivos que nunca. ¡GRANDES!

 

CALIFICACIÓN: 8.9 de 10.

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