A pesar de los conflictos económicos, de fronteras y banderas por todo el mundo, la banda venezolana de ska guapachoso Desorden Público, nos demuestra y deja bien en claro que en el bailongo se rompen barreras y se encuentran carnales.

 

Desorden Público es una agrupación con más de 30 años de trayectoria, originarios de Caracas, Venezuela. Sus raíces son en el punk, ska y reggae tradicional, con un mensaje de crítica política y humor negro caracterizado mucho en sus primeros años.

Conforme ha pasado el tiempo, han ido integrando sonidos como el merengue, cumbia, salsa, jazz, entre otros, y con ellos una filosofía en busca de tolerancia, la trascendencia del ser y la unidad latina. Toda esta evolución como una forma de resistencia ante las crisis económica, política y de violencia que ha sufrido Venezuela desde hace algunos años.

Actualmente el país venezolano se encuentra “en una crisis humanitaria”, según la organización no gubernamental de derechos humanos Human Rights Watch, pero a pesar de esta situación Desorden Público sigue adelante y con más power que nunca.

Como muestra de ello, el pasado domingo 8 de octubre llegaron de visita a Tijuana por primera vez, para dar un show en el Anfiteatro del Instituto de Cultura de Baja California (ICBC), como parte del Festival de Octubre que organiza dicha institución gubernamental.

En el evento estuvieron presentes bandas de ska, reggae y fusión de la Baja como La Tomasa Ska Band! De Mexicali, Botánika Orquesta Tiburonera de Ensenada y Los Hijos del Santo de Tijuana, todas ellas con géneros musicales similares pero con un flow muy particular.

Desde principio no se paró de bailar. La Tomasa Ska Band! llegando llegando armó el slam; Botánika Orquesta Tiburonera sacó las pasiones incitando a bailar unos cumbiones a algunas perejitas y Los Hijos del Santo pusieron a calentar los cuerpecitos y  los asistentes abandonaron sus asientos para unirse a  “La fiesta” y al “Circulo de Paz”.

Para continuar con el merequetengue, se dejó venir el Desorden Público para amarrar la cosa. Durante su show se presenció algo muy pro: integrantes de todas las bandas antes mencionadas y organizadores del evento, subieron al escenario en varias ocasiones para corear las rolitas con la banda, generando todo un carnalismo.

Otra curiosidad del evento fue que el público estaba dividido en tres partes: Por un lado señores y señoras bailando con sus hijos, en medio estaba la chaviza en el slam a todo lo que da, y por otro lado, esas personas ochenteras que crecieron escuchando a Desorden y que con un buen skanking revivieron momentos muy íntimos.

Aunque en el lugar había diferencias de edad, de género y nacionalidades, el ska fue el motivo para compartir un mismo espacio, una misma sintonía, una misma fiesta… de mucho Desorden y mucha bailadera.

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