En el quinto día de actividades del Festival Interzona, se presentará la cinta mexicana “La Jaula de Oro”, dentro de la tercera muestra de cine fronterizo efectuada en las instalaciones de la Cineteca Tijuana.

 

 

Sin duda, “La Jaula de Oro” es una excelente opción para el cinéfilo que busca algo diferente a los cansados temas migratorios que se hacen pasar por dramas sociales, pues su ligera variante, aunada a su valioso mensaje sobre la amistad, la convierten en una de las más interesantes y emotivas muestras de cine mexicano que se han visto en tiempos recientes.

“La Jaula de Oro” retrata el fenómeno migratorio de Centroamérica a México, centrando su atención en dos adolescentes, Juan (Brandon López) y Sara (Karen Martínez), una joven que se hace pasar por hombre con tal de evitar represalias al cruzar la frontera. Ambos salen de su pueblo y pronto conocen a un indígena llamado Kouch (Rodolfo Domínguez) que se les une. Juntos viven la terrible experiencia que padecen millones de personas al emprender un viaje lleno de peligros.

De entrada, estamos frente a una película cuyo argumento, a pesar de no ser nuevo, logra alejarse de toda pretensión. Su fuerza principal radica en la muestra que da sobre la migración, sus motivos y consecuencias. Sin temer al uso del humor para enfatizar los puntos que toca, el guión se mantiene en la delgada línea entre la pesada doctrina y el mensaje sutil. Lejos de diluir el mensaje, lo fortifica y subraya al contrastar la liviana actitud de los personajes con las feroces decisiones que se toman y las inescapables consecuencias.

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Todo en “La Jaula de Oro” parece sugerir una identidad documental más que de ficción dramática. La fotografía es un poco plana y algunas secuencias se orquestaron de forma un poco artificial, sin embargo, esos factores, que en cualquier otra película serían negativos, aquí prestan un realismo terrible con impacto emocional a niveles que nunca nos daría una película sobreproducida. La dirección de Quemada-Diez hace lo necesario para mantenerse al margen y sin gran lucimiento propio; orquesta todos los elementos para que el guión y actores hagan lo suyo.

En este sentido la selección del elenco fue competente, pues utilizando actores no profesionales, lograron crear un vínculo entre el público y los personajes de tal forma que hasta el menor de ellos tiene algo especial que lo convierte en pieza fundamental del relato. Como ejemplo de esto, tenemos el caso del chico Carlos Chajon como Samuel, un joven que decide no continuar su viaje poco después de presentarse. Su participación, aunque breve, tiene una de las líneas más significativas de la película, no sólo por el contexto en que lo dice, sino por las obvias implicaciones que tiene.

También es de aplaudir que usaron locaciones reales, pues regularmente ignoramos que esa región de nuestro país, tan asolada por la tragedia, posee gran belleza.

Entonces, sin gran solemnidad, pero sin caer en la ligereza, “La Jaula de Oro” transmite con eficiencia su mensaje. La recomiendo con entusiasmo a todos los que gusten del buen cine universal, sencillo en su forma pero profundo al analizar su contexto, ideal sobre todo para aquellos que ya están cansados de las “películas evento” y de las vacías comedias que pululan en la anémica cartelera semanal.

En Tijuana, “La Jaula de Oro” se proyectará este viernes 25 de septiembre a las 20:30 hrs en la Sala Carlos Monsiváis de CECUT. La entrada será gratuita y con ella concluirá la tercera muestra de cine fronterizo en colaboración con el Festival Tijuana Interzona.

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