El verano de 1990 fue testigo de La Semana de Intercambio Cultural Madrid-DF, mi hermano se enteró en el periódico un domingo por la mañana. El anuncio decía algo como “Concierto de rock, desde España Modestia Aparte y Rico. Explanada de la delegación Venustiano Carranza”. La frase “Concierto de rock” nos llamó la intención de inmediato, y en plena efervescencia del rock en tu idioma, que fueran grupos españoles nos llenaba de curiosidad.

 

Texto por Jacobo Vázquez

   “Quiero encontrar una puerta más,
Quiero buscar una prueba más,

Estar allí cuando vuelvo aquí
y confirmar que hay un sitio
que no olvido”

                                                                                                                                                                                                                                                                                 Con tal de regresar, Nacha Pop

Hay una plaza muy importante en mi memoria. La bautizaron como “La Gran Plaza del Rock” justo en 1990, tres años después del boom del “Rock en tu idioma”. La Gran Plaza del Rock no era otra cosa que la explanada de la delegación Venustiano Carranza, una plancha con una bandera en el centro y unas canchas de basquetbol alrededor. Las autoridades de aquellos años tenían la idea de que el rock cantado en español no era tan peligroso como el rock cantado en inglés. Sobre todo después de los desórdenes ocurridos en Querétaro en el concierto de Rod Stewart. Años atrás el Distrito Federal había pasado la prueba de buena conducta con los históricos conciertos de Soda Stereo, Miguel Mateos y Radio Futura en el Hotel de México. La muestra de confianza total para el rock en tu idioma fue el concierto de Danza Invisible y Nacha Pop en la Plaza de Toros México, lejos se veían esos años de censura al rock en México después de Avándaro, quizá porque este nuevo rock estaba empaquetado con una envoltura pop que ocultaba un poco los dientes de algunas letras de Caifanes como “La bestia humana” y “Amanece”. Además, muchos de los grupos de Rock en tu idioma que aparecían en programas de televisión, alternaban sus actuaciones con grupos de pop prefabricados como Timbiriche o Flans. De esta manera, a este nuevo movimiento de rock mexicano se le veía menos peligroso.

Fue precisamente comenzando la última década del siglo XX, que a las autoridades del Distrito Federal, les pareció buena idea realizar una serie de conciertos en la explanada de la delegación Venustiano Carranza. Serían cuatro fines de semana durante un mes, donde se presentarían los grupos más importantes de la nueva escena del Rock en tu Idioma. De aquellos conciertos, el de Santa Sabina fue de los mejores y además a unos cuantos pasos de mi casa. Sí, La Gran Plaza del Rock estaba muy cerca de mi casa, jamás hubiera imaginado que justo en el lugar donde jugaba basquetbol con mis amigos, también iba a escuchar a un grupo de rock en vivo. Y más con las malas experiencias que tuve años atrás. Una vez  a lado de una unidad habitacional de la colonia donde vivo, se organizó un concierto. Un grupo se esforzaba por tocar canciones a ritmo de  Heavy Metal. En el público había unos hippies que en cuanto escucharon las guitarras eléctricas empezaron a bailar, a la tercera canción ya estaban completamente desnudos, me imagino que pensaban que estaban en pleno Woodstock  o Avándaro, a la quinta canción ya estábamos corriendo porque llegaron varias patrullas. En ese entonces, ya había salido corriendo un par de veces del Chopo por culpa de unas razias, así que hubiera conciertos a unas cuadras de mi casa, y que esos conciertos se desarrollaran sin ningún contra tiempo era casi un milagro.

Portada del libro “Encore, Trasatlántico”.

El verano de 1990 fue testigo de La Semana de Intercambio Cultural Madrid-DF, mi hermano se enteró en el periódico un domingo por la mañana. El anuncio decía algo como “Concierto de rock, desde España Modestia Aparte y Rico. Explanada de la delegación Venustiano Carranza”. La frase “Concierto de rock” nos llamó la intención de inmediato, y en plena efervescencia del rock en tu idioma, que fueran grupos españoles nos llenaba de curiosidad. Así que fuimos. Cuando llegamos a la explanada de la delegación, nos dimos cuenta que había poca gente. El día estaba estupendo, con un sol brillando en todo lo alto, vendedores de globos y niños corriendo de un lado a otro. La verdad es que el ambiente no tenía pinta de concierto de rock, salvo por el escenario que ya tenía todos los instrumentos preparados y un grupo de fans de Caifanes o The Cure que estaban hasta adelante. Todos iban de un riguroso negro y peinados como Saúl Hernández o Robert Smith. A las 12 en punto aparece un tipo dándonos la bienvenida con un acento totalmente español, nos indica que este concierto cierra las actividades de La Semana de Intercambio Cultural Madrid-DF, que hoy veremos a dos de los grupos más importantes de la escena madrileña, y que lo haríamos sin pagar ni un sólo centavo, nos recuerda que en Madrid tendríamos que pagar muchas pesetas por ver a estas dos bandas. Así que sin mayor preámbulo, nos presenta a Modestia Aparte, cinco chavos con un look totalmente Hombres G. La primera canción nos demuestra que los ingenieros de sonido han hecho muy bien su trabajo para esa tarde, creo que nunca había escuchado una batería y un bajo sonar tan bien. Musicalmente Modestia Aparte hace un pop muy amable y fino. Sí, suenan mucho a Los Hombres G, pero eso parece no importarles mucho a los darkies que están en primer fila, y que empiezan a bailar slam en una de las canciones rápidas. El vocalista de Modestia Aparte no puede ocultar un poco su sorpresa y a manera de broma  dice “A ver los anti-motines por aquí”. De las canciones rápidas pasan a las baladas de amor y desamor. Las canciones de Modestia Aparte tienen una constante, tienen unos coros que se te quedan pegados como chicle, recuerdo que días después del concierto seguía cantándolos. El rock pop de estos madrileños combina a la perfección con esa tarde soleada. Sin embargo, vendría algo mejor, algo que hasta la fecha poca gente me cree. El tipo que hace las funciones de maestro de ceremonias despide a los chicos de Modestia Aparte y nos pide que les demos un fuerte aplauso. “¿Os gustó?, pues lo que viene enseguida os va a gustar más” nos dice visiblemente emocionado. Aparecen 5 tipos con un look más rockero, el vocalista es un rubio de baja estatura, lleva unos pantalones de mariachi y una camisa rosa sin mangas. Se protege con unos lentes Ray Ban como los que usa Tom Cruise en Top Gun. Desde los primeros acordes se siente un estilo más agresivo, aunque nos deja entrever que también es un grupo de pop. La banda se llama Rico y su vocalista se me hace particularmente conocido. Le comento a mi hermano que el cantante se me hace conocido de alguna parte. Antes de presentar la tercera canción, el tipo de pantalones de mariachi y camisa rosa nos comenta “Nos vimos hace un par de años con nuestro grupo favorito, el mejor Nacha Pop. Ahora estamos aquí para presentaros a Rico. Muchas gracias por venir” Y enseguida suena los acordes de “Grité una noche”, esa canción que sonaba en Rock 101 antes del boom del Rock en tu idioma, primer sencillo del álbum “Dibujos Animados”. Volteo y le digo a mi hermano “Es el vocalista de Nacha Pop”. En ese momento la gente se acerca aún más al escenario, desafiando el slam de los darkies, poco a poco empiezan a llegar más personas. El ambiente no deja de ser de una tarde de domingo en un parque, pero ya se siente un ambiente de concierto de rock. Entre las canciones de Rico se cuelan algunos éxitos de Nacha Pop. El baterista comienza con un ritmo firme, todos los presentes reconocemos que ese ritmo no es otro que el comienzo de “Vístete”, Nacho García Vega sonrié y empieza a provocar a la gente que ya ha empezado a gritar el título de la canción. “¿Qué yo me vista”? El público que está adelante ya se ha mezclado con los darkies y todos juntos brincan al mismo tiempo. El bajo, las guitarras y el teclado rompen su silencio y comienza formalmente “Vístete” ante el júbilo de todos. Todos cantamos cada palabra de la letra. Me dan ganas de salir corriendo y avisarles a todos mis amigos de mi calle que vengan a ver esto, que para mí es histórico. Cuando termina “Vístete” escucho decir a unos chavos que están a lado de nosotros “Te acuerdas cuando vimos a Nacha Pop y a Danza Invisible en la Plaza de Toros México”. El concierto continúa con más temas del álbum debut de Rico, hasta que llega el momento en que Nacho nos presenta con una voz un tanto cuanto melancólica “Bueno, la siguiente canción habla de esos momentos y ustedes conocen la situación” y los acordes de la guitarra nos hacen saber que está sonando “Asustado estoy”, esa tremenda balada que viene en “El Momento” y que años después Antonio Vega considerara la mejor canción compuesta por su primo Nacho. Al terminar “Asustado estoy” la gente mezcla los aplausos con una petición, todos queremos escuchar “Relojes en la oscuridad”. Rico seguirá tocando más temas, pero esa tarde no se escuchará esa canción que dice “hay una forma de parar el tiempo, desordenando la evolución y en la prehistoria encontrar esos ojos que no puedo olvidar”. La razón es muy sencilla, “Relojes en la oscuridad”  fue compuesta por Antonio Vega y por derechos de autor, Nacho no la puede cantar. Así que nos conformamos con un popurrí con algunos temas de los primeros años de Nacha Pop, hasta que llega la última canción. Se trata de “Nadie puede parar” un tremendo tema con aires de rock and roll que pone a bailar a todo el mundo. Termina el concierto y la electricidad permanece en la explanada de la delegación. La bandera de México ondea como si estuviera bailando. Mi hermano y yo regresamos a casa. Vamos comentando cada canción y cada momento del concierto. Caminamos contentos y con mucha energía. Yo creo que eso es el rock al final, ya sea cantado en español, en inglés o en cualquier otro idioma.

Ahora escucho una voz que me dice “vais a llevar algún disco porque ya estamos por cerrar” Estoy en Barcelona en una de las tantas tiendas de discos de la calle de Tallers, a unos cuantos pasos de las Ramblas. En mis manos tengo el vinilo del primer disco de Rico, no sé cómo fue, pero la portada me recordó aquella tarde de hace 26 años. El empleado de la tienda me apura “venga tío”, yo le contesto que llevaré el disco. La música me ha hecho cruzar “el charco” en un viaje transatlántico, y me ha llevado a una plaza, a un sitio que no olvido.

 


*Este texto forma parte del libro Encore Trasatlántico; Un viaje por el rock de México y España (Resonancia Magazine, 2017), una antología de cuentos inspirados en la música rock de dos naciones culturalmente conectadas gracias a su lenguaje. Agradecemos a la editorial por las facilidades para su publicación.


Jacobo Vázquez (Ciudad de México, 1972) Fue locutor del programa “Canciones de andar por casa” en XS Gri- taradio y en Ibero 90.9 FM en “Mole Mogollón”. Actualmente es colaborador en la revista “Cír- culo Mix Up.” Su frase favorita sobre el Rock en su Idioma es de Fabrizio Mejía Madrid: “Nosotros lo que tuvimos fue una educación sentimental de a de veras, es decir, en nuestro idioma. Si ser adolescente en los 80 significaba algo, era que creías que todas las canciones estaban dedicadas a ti”.

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