Menos es más, dicen por ahí. Nunca pudo se tan cierto. Nuestro reseñista de cabecera Julio Pillado expone.

Debo empezar siendo sincero y admitiendo que desde que ví el video que ilustra de manera espectacular el primer single del disco “I’m all wrong“ (una sola toma con el propio Juan montando en bicicleta mientras toca ―¡Y canta!― la canción dando vueltas por algún parque de Nueva York) no sólo me quedé con la boca abierta del nivel de frescura y “cotidianidad“ (si es que existe el término, casual sería un término más acertado) con que se maneja este uruguayo que reside en Queens, N.Y. desde hace quince años. No había escuchado nada de él en concreto, sólo veía que lo mencionan en varios blogs y sobre todo llamó mucho mi atención que estuviera fichado por un sello con un catálogo tan en vogue y específico como lo es Captured Tracks, que entre sus filas se encuentran Mac DeMarco, DIIV, Blouse o Wild Nothing, por mencionar algunos. Este en definitiva no es un disco de “Dream Pop“, “Slacker Rock“  o “Nu Gaze“ como el resto de sus compañeros de sello, esto tiene más que ver con Daniel Johnston que con Kevin Shields o Stephen Malkmus.

Estamos frente a una persona sencilla, transparente y carismática que habla de su vida diaria acompañado a veces de su guitarra acústica, de un piano naive o de una pandereta. Resulta hasta cómico en momentos como cuando suenan los aplausos al final de “She might get shot“, que te hacen pensar que estás escuchándolo en alguna reunión de hippies en cualquier década. En momentos suena americano como en “Grey Matter“ y en otras suena a su tierra natal, tal es el caso de “Así Nomás“, uno de los momentos más conmovedores de todo el disco.

Es un disco que se pasa rapidisimo, la mayoría de las canciones no duran más de tres minutos, inclusive unas no alcanzan los dos minutos, pero que quede claro, no hablo de que la poca duración este peleada con la calidad. A alguien que te dice las cosas tal cual las siente, sin filtros y sin máscaras y sobre todo sin el afán de seguir ninguna moda musical, Wateurs nos deleita con su mayor cualidad: la atemporalidad.

Sin darte cuenta al terminar el disco te das cuenta de que más que una simple colección de canciones, es un diario abierto de una persona que lo único que busca es ser feliz siendo el mismo. ¡Genial!

Por Julio Pillado.

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