Repitiendo la misma dosis de cinco años de espera para sacar un nuevo material de larga duración, el pasado cinco de mayo Café Tacvba lanzó Jei Beibi, su octava entrega de material original en 28 años.

Sí, las cifras del paso del tiempo pesan hasta a uno mismo al rememorar la sorpresa de aquel primer material homónimo, y lamentablemente se alcanzan a resentir ya en los ritmos de este álbum de 13 canciones.

Pero que no se malentienda solo como una mordaz critica a una carrera tan amplia (y criticada, porque no decirlo) y sus posibles secuelas en la creación, sino también como una referencia y reverencia para la capacidad de la banda para lograr manejar ritmos más lentos sin caer en monotonías, (ya el tema de no engancharse es cuestión de cada escucha).

Hay que decirlo, el lanzamiento en octubre del año pasado de “Un par de lugares” y en enero de “Futuro”, daban para sospechar de un material de ritmos movidos, como todavía predominaron en Sino (2009), pero el paso por los 13 tracks de Jei Beibi dejan deseando un poco más de energía desatada.

No faltan las canciones de perfil romántico como “1-2-3” y “Enamorada”, con variedad de bases melódicas que van desde el pop ochenero a una balada modernizada, sorprende pero agrada un track en ocho bits con Automático.

Esta la cumbia ballenata surgida en sintetizadores de “Futuro”, que por cierto, en su video capitaliza lo que años atrás mencionó Rubén Albarrán sobre que llegaría el momento en que tocarían lo que fuera y como quisieran después de la experiencia del Revés / Yo Soy.

Hay nuevamente referencias a la paternidad en “El mundo en que nací”, y no le temieron a entrarle a ritmos que coquetean hasta con el regaetton como en “Me gusta tu manera”, pasan lista también las influencias de son y huapango en “Resolana de luna”, y las referencias sexuales entremezcladas con la temática de la naturaleza en “Vaivén”.

“Que no”, tiene un inicio que hasta puede decepcionar, pero logra salir delante de un inicio muy pop y sencillo a uno más elaborado.

Portada del disco Jei Beibi de Café Tacvba.

Las últimas tres canciones hacen reflejo de los ritmos que se encuentran en el disco, quizá un resumen sonoro, desde lo más suave, a lo más “animado” aunque sin llegar a energía frenética, pero predomina la tranquilidad en el sonido de esta obra, para unos será madurez para otros ocaso, ese es un tema de juicios personales.

Los juegos de palabras, paradojas de tiempo y sentimientos se hacen presentes de nuevo en las letras de las canciones.

Si el álbum se hubiera titulado “El objeto antes llamado disco II” muy pocas quejas se habrían dado, la línea de sonido es muy similar al abandonarse el predominio de las guitarras y subirle el volumen a los elementos electrónicos o los efectos en los instrumentos de cuerda, ya es más raro escuchar jaranas o algún instrumento similar en sus canciones.

De no ser seguidor de los de satélite, Jei Beibi no sería recomendado para su escucha, costaría trabajo entender la dinámica de ritmos más tranquilos que tiene en este álbum la banda, para sus asiduos, será de interés escarbar entre cada canción para descubrir los elementos que se mantienen constante en la creación de este cuarteto.

Le pongo 3.5 estrellas este nuevo material.

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