Desde sus inicios como unos enfants terribles los chicos de Ramona (Jesús, Omar, Edgar y el recién incorporado Joel Dennis) siempre se han caracterizado por estar trabajando constantemente sus canciones, mutando su sonido hasta encontrarse donde se sientan como peces en el agua.

Su debut en sociedad “El incansable amor por la ruta” (2015) englobaba todos esos experimentos realizados hasta ese momento: el pop de ilustrado anglosajón de la actualidad (Grizzly Bear, Other Lives) o el de décadas pasadas cantado en español. La producción sonaba muy heterogénea por haber sido realizada intermitentemente durante varios años.
“CÉRÈS” nos muestra una cara m·s refinada, madura y cohesiva de todo lo anterior y los nuevos rumbos que han ido tomando (soul, balada romántica y sobre todo la neo psicodelia). Esta vez se siente más una declaración de intenciones: el sonido es homogéneo y suena más como un todo que como tracks por separado, lo cual se agradece sobre todo en el formato LP que en teoría así debe de ser preferentemente.

El disco abre con “Ojitos Soñados”, la canción más cursi que, en sus propias palabras, haya compuesto Jesús. Nos recuerda a Chicano Batman pero sin la apropiación cultural, jeje. Desde el incio se escucha una producción llena de detalles, arreglos y sonidos que están ahí por alguna razón especial. El trabajo que fueron haciendo armónicamente se nota conforme avanza el metraje. “Tranquilízame” incorpora el pop-rock fm de los 80’s con un toque de frescura. El soul (una de las facetas mejor logradas del cuarteto) se asoma entre órganos de ensueño en la genial “Perdóname”. Aparte del gran trabajo de producción de los hermanos Seiji y Kenji Hino, las letras son parte fundamental del disco, donde influye bastante su aventura de vivir en otra ciudad, como es el caso de uno de los primeros adelantos que ofrecieron: “Cecilia”, la cual está inspirada en un fantasma que rondaba por uno de los departamentos en los que vivieron los integrantes. “Tu piel respira mi piel” funciona como una balada de Los Pasteles Verdes con Jimi Hendrix de invitado. “Cuando tu me ves” nos da ecos al sonido del primer disco de la banda y continúa con el romanticismo que los caracteriza. “Aves” es un agradable intermedio con texturas y teclados que bien podrían ser de Goblin o banda sonora de película de serie B de los 70’s, que nos conecta a la perfección con el primer single y uno de los tracks más completos del metraje “Colores”, que a pesar de estar muy llena de atmósferas y sonidos psicodélicos no es indigesta y al contrario, la segunda mitad es de antología (ese solo de sintetizador es imponente). Rebasando la mitad del disco aparece “Te llevo volando” una agradable melodía de soul/funk que se complementa a la perfección con los arreglos de teclados. Otro de los personajes entrañables de los que nos relata la banda hace su aparición en “Mateo”, un perro al que ofrecen un lindo tributo a ritmo de indie-pop que resulta ser uno de los puntos más altos del trayecto.

La recta final se acerca y con ella 2 tracks muy ensoñadores que encabeza “Las escondidas” una balada con unos teclados muy preciosistas que nos recuerdan a Mild High Club, para concluír con un intenso final guitarrero que contrasta correctamente. “Gabina”, la canción que cierra es la más vieja que haya grabado la banda ya que Jesús la compuso a los 15 años, es una oda a su abuelita que nos suena a canción de cuna con un clímax al cierre lento pero muy efectivo lleno de reverb y efectos.


“CÉRÈS” representa en síntesis el trabajo de una banda que no para de crecer y evolucionar hacia nuevos y ya transitados territorios, solo que esta vez mejor producidos, inspirados y ejecutados, siempre mirando hacie el frente. Gran trabajo que se nota y crece con cada escucha.

 

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