Ayer, un martes de julio, ya por ahí de la tardecilla, me mandó un inbox Nasmar, baterista de Entre Desiertos, una banda Tijuanense de comportamiento hiperactivo, echó el típico saludo rompehielos facebookero seguido de la noticia del lanzamiento de una sesión en vivo que se aventaron, en donde grabaron “Poco a poco”, rolita extraída de su primer material discográfico.

Dentro del cotorreo me comentó que ya tenían rato pensando en hacer una sesión en vivo y habían considerado muchos espacios para llevarlo a cabo pero siempre mover el equipo, el conectadero de todo, tal vez la renta de un spot, entre otras adversidades, volvían más canijo lograr la misión. Y poniendo en práctica el dicho “no es más rico el que tiene más, sino el que aprovecha lo que tiene, se armaron de valor y subieron todo su equipo técnico al techo del depa que es testigo de los sonidos mientras ensayan.

“Poco a poco” fue compuesta pensando en una relación homosexual adolescente, un amor a flor de piel, con nudos y desenlaces característicos de una relación sumamente intensa.

Nasmar nos platicó que fue un pedo; tan sólo para llegar ahí, el paso es a través de una puerta muy estrecha y con el ruidajo que hicieron, se agüitó un vecino. Pero bien dicen que el fin justifica los medios, y sí justificó. Al final lograron capturar un atardecer al estilo Tijuas, con una vista al cielo naranja-azul que cubría el legendario centro de la ciudad, con esa especie de belleza y fealdad característica de donde nos tocó vivir, una mezcla de sentimientos que encierra un valor emotivo para la banda.

Entre Desiertos tiene una esencia de aprendizaje que es compartida entre los miembros de la banda, lleno de vulnerabilidades y puntos ciegos. Algo que hemos visto nacer después de una fecundación silenciosa donde se replantearon una y otra vez la visión en conjunto.

Jugando esporádicamente al azar el futuro de la banda, sin un punto fijo a donde llegar, más que el camino que les permita compartir con otros públicos, otros lenguajes, otras tierras y otros ecosistemas musicales, este proyecto ha sido lo más emotivo que ha sucedido en las vidas de los Entre Desierto’s, una manifestación musical con una averiguación constante, única e irrepetible, donde canalizan sus vidas para encontrarse consigo mismos y hacia los demás.

El cotorreo duró no más de 15 minutos, tiempo suficiente para conocer un poco más de esta agrupación que no deja de sorprenderme. Entre Desiertos es un claro ejemplo de que la creatividad, el talento, la honestidad, la diversión y el trabajo continuo te llevan a buenos resultados.

Les sugiero que se den la vuelta a los próximos shows que tienen por Baja California, fiesta y buena música 100% garantizada, si no les gusta, piden la devolución de su cover a los morros. Ésta también va para los que nos leen desde el interior del país, ya que están preparando una visita por allá.

Y colorín colorado, chécate el video de “Poco a poco”, y por supuesto compártela, no nos dejes abajo…

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