Llegué al SkyRoom como a las 10 de la noche. Los músicos seguían acomodándose, haciendo soundcheck. Era la primera ves que yo estaba ahí. Me habían dicho de la maravillosa vista que tiene el lugar, así que en cuanto llegué, me acerqué a un ventanal para comprobar que los rumores eran ciertos.

Tijuana se veía radiante, llena de vida con muchos carros y gente caminando a algún barecito a coquetear con la noche, y es que claro, era fin de semana de puente, es como tener 2 viernes seguiditos, y ¿a quién no le gusta aprovechar eso?

Me senté, pensando —no es tan malo salir sola, hoy voy a disfrutar conmigo—, pedí una Bohemia y esperé. La primera banda en tocar fue El señor Mars…  Me declaro fan. Había escuchado el nombre, pero no había tenido la oportunidad de escuchar la música, y ¡qué delicia! Es una mezcla de pop con cortes y cambios de ritmo muy dramáticos pero ricos y sensualones.

Creo que eso se debe a que sus músicos forman parte de otros proyecto en donde los géneros son totalmente distintos: cumbia, rap, electro-cumbia, hasta lo clásico.

Insisto. Me declaro fan.

Para cerrar la noche, se acomoda Jardín en el stage. A ellos los conocí hace 2 años, mientras trabajábamos juntos en una serie de conciertos. Había olvidado cómo me gustaba Jardín. Su música es un pop progresivo medio experimental, con unas letras medio cursis que te llegan al alma (bueno, a mi, que soy una romántica de closet), y cuidado si te agarran en mood nostálgico, porque hasta los ojitos empiezan a brillar.

Presentaron varias rolitas nuevas que vendrán en su próximo EP, pero sin olvidarse de las clásicas, que esta ves las tocaron con nuevos arreglos que sólo embellecieron más la noche.  Jardín es una bandita que tiene mucho que dar. Hay talento en composición, de música y líricas. Es de esas bandas que quisieras que todos escucharan.

Después de tres Bohemias, unos cuantos saludos con amigos olvidados, uno que otro recuerdo nostálgico, el evento terminó. 1:00 AM, para ser exactos. Estaba en ese punto en el que le puedes seguir y “a ver que pasa”, o quedarte con el buen sabor de boca y tu cartera no tan raspada. Yo me fui con el buen sabor de boca.

Que bonita música tiene Tijuana.

Por: Jeanete Ciénega

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