En la década de los 60, el etnomusicólogo suizo, Marcel Cellier, se encontraba investigando en los Balcanes documentos sonoros de cantos folklóricos de Europa del este en estaciones de radio, de televisión y algunas fonotecas. La finalidad de dicha investigación, era lanzar una colección de canciones folklóricas, registrando los cantos y las formas de la tradición vocal.

 

Pero, a la par del proyecto, Cellier logró encontrar un ensamble que captó su atención, y es que el musicólogo, dio con lo que para él era el mayor hallazgo, un ensamble vocal que preservaba la tradición folklórica de la música balcánica. Éste ensamble llevaba el nombre de Bulgarian State Radio & Television Female Vocal Choir. Al escucharlas, Cellier decidió entonces incluirlas en su proyecto, y tras descubrir que el ensamble seguía en activo de manera intermitente, pudo ponerse en contacto con algunas de sus integrantes y armar el coro para oficializarlas como la voz que le daría vida el proyecto y las canciones que había seleccionado.

Cellier logró grabarlas con éxito pero, el proyecto duró alrededor de 15 años en finalizarse como tal, entre viajes, investigaciones posteriores y el trabajo de estudio para finalizar a detalle las grabaciones. Fue hasta 1975 que Cellier pudo lanzar el primer volumen de lo que título como: Marcel Cellier Présente Le Mystère Des Voix Bulgares (El misterio de las voces de Bulgaria) bajo su propio sello, el legendario Disques Cellier.

El disco se convirtió en un mito entre coleccionistas de música etnográfica,  pasando a poseer un estado casi mítico, debido a las voces de sus protagonistas.  El disco logró cobrar relevancia hasta mediados de los 80, cuando Peter Murphy de Bauhaus, en una sesión de estudio con Ivo Watts-Russell (fundador de la legendaria disquera 4AD) colocó un casete con parte del disco de 1975, a lo que Watts-Russell quedo cautivado ante las voces, por lo que rápidamente el productor se puso en contacto con los apoderados de Disques Cellier y logró licenciar los tracks y relanzar los dos volúmenes bajo el su propio sello, lo demás es historia.

Portada del acetato.

El trio ahora está en una quinta o sexta generación, donde sus integrantes viajan cantando alrededor de mundo, como un recipiente histórico donde se conserva su tradición folklórica.

La repercusión del ensamble coral es ineludible, se aprecia su influencia en artistas claramente como Lisa Gerard, Elizabeth Fraser o recientemente A Hawk And A Hawksaw o Perfume Genius, por lo que su influencia en la música contemporánea ha sido de gran contribución, presentando melodías nuevas para unos, como atrayendo al público a experimentar con otras músicas.

Sin duda alguna su primer disco de estudio (el antes mencionado) es un esencial en cualquier colección y en cualquiera de sus tres re-ediciones, es un parteaguas en la música contemporánea, donde un grupo de mujeres vienen, además de conservando una tradición y arrastrar con un legado que preserva, música e historia, logrando cautivar con lo tradicional, volviendo de lo que podría catalogarse como “antiguo” a nuevo para muchos oídos, y eso es lo que precisamente hace mágico de la música del ensamble, la conjunción de que en ocasiones lo nuevo no está en lo novedoso, sino en las pesquisas de historia que transforman nuestro presente musical, en las herencias del sonido.

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