La naturaleza cultural de las ciudades fronterizas es siempre fascinante: La llegada y adopción de distintos métodos y estilos del arte en todas sus formas producen destellos de genialidad única que mueren inmediatamente, que marcan una etapa o perduran imponentes ante los fuertes vientos del tiempo.

Algunas, como el rock, mutan y esparcen la semilla en distintos tonos.

 

Texto por Iván Gallardo Hernández.

 

Conocida como “La cuna del rock en México”, Tijuana ayudó a catapultar el naciente sonido del rock en los años 60’s en todo el territorio nacional, optando por validar su relevancia con melodías propias, covers de éxitos extranjeros, talento de calidad internacional, personajes memorables y la participación de las luminarias más sobresalientes como El Ritual y Peace and Love en el mítico festival Rock y Ruedas de Avándaro, que se llevó a cabo en septiembre del 1971, en un asentamiento en Tenantongo, cerca de Valle de Bravo en el Estado de México, el cual provocó la intervención gubernamental del infame ex-presidente Luis Echeverría, mejor conocido por orquestar la lamentable represión del 2 de octubre de 1968 contra las demandas estudiantiles.

Él fue el encargado de comenzar la satanización del género musical también, al cortar la transmisión radial en vivo del concierto, además que promovió la censura enfática del género que sacudía al país en momentos sociopolíticos importantes.

La censura duraría más de una década

Pero la “Frontera más visitada del mundo” volvería a poner a México en el mapa contracultural en los años 80’s, rompiendo con el veto musical impuesto utilizando la expresión más rabiosa que una generación sin espacios pudo encontrar: El Punk.

De manera casi natural, el punk fue la respuesta obvia a un gobierno priísta cuasi-totalitario conocido mundialmente por su represión y aversión a cualquier expresión artística que cuestionara los valores tradicionales, sobre los cuales reposan los pilares de la mal lograda “Identidad Nacional”.

Bandas pioneras como Solución Mortal, Mercado Negro y Espécimen marcaron la pauta influenciada fuertemente por la movida inglesa y norteamericana con sonidos agresivos, básicos, y letras que reflejaban a una generación ignorada y abusada por la clase dominante.

Esta tendencia rápidamente sería adoptada en distintos puntos del país, provocando el estallido que perdura hasta nuestros días.

IWOKK – Foto por SR. Saucedo

En los 90’s, bandas como AMPM’s, Tijuana NO!, Los Mexican Jumping Frijoles y a finales de la década Los Kung Fu Monkeys, lograrían reconocimiento internacional y una huella duradera en la conciencia colectiva de toda una generación.

Pero, al igual que la ciudad misma, la fusión de corrientes a través de los años daría como resultado una gran variedad de estilos que se pueden apreciar hoy en día.

Un ejemplo perfecto de esta herencia del Rock ‘n’ Roll en simbiosis perfecta con el punk es DFMK, banda que ya tiene varios tours nacionales e internacionales en su haber. Una atmósfera energética en vivo con una base sólida de ritmos pegajosos, sencillos y cargados de letras contestatarias e irreverentes, hacen de este conjunto local un acto imprescindible.

De igual manera, Animal’s Revenge propone un “punk ‘n’ roll” más apegado a la tradición sonora de los legendarios Motörhead, para proporcionar un sonido conocido pero refrescante.

Por otro lado, la parte cruda, brutal y extrema del espectro ha tenido un auge notable en la escena local. Bandas como Calafia Puta y Hong Kong Fuck You! llevan el estandarte con la corriente del “Powerviolence”, subgénero caracterizado por ritmos fuertes, rápidos, desordenados y una actitud sarcástica y cínica ante el absurdo de la vida moderna. Estilo heredado de California, Estados Unidos, a finales de los 80’s, y que tiene un significado especial para el público en tiempos difíciles.

En la misma vena del punk extremo, Escasez, Morir Soñando, Biocrisis y Habak mantienen el “Crust punk” local vivo con pequeñas variantes entre sí, siendo la más prominente la adopción de una postura melódica pero siempre bajo ese velo de consciencia política/social y construcciones rápidas y agresivas que caracterizan al subgénero.

DFMK Foto por Jencray.com

La escena “D beat” (género nacido de la legendaria banda inglesa 80’ra Discharge) también se mantiene firme y viva: Massakro (binacionales/ TJ-SD), y Kartucho siguen con el mensaje lírico-musical “antistablishment”, contestatario y sencillo de los grupos anarcopunks de antaño.

Con una fórmula que se ha mantenido prácticamente igual desde su concepción, se podría considerar de los subgéneros más reconocidos.

Un subgénero clásico y recurrente para la región siempre ha sido el “Hardcore Punk” (Siendo Solución Mortal el ejemplo más importante), que presenta un diseño conocido en la ciudad pero que continúa su evolución con un sonido un poco más refinado y al grano: Mi22siles, Amenaza y Tijuana Suicida representan las bandas más sobresalientes del momento y con justa razón: Letras abrasivas y un estilo musical sin ningún tipo de deuda con el receptor.

Es necesario mencionar a Days of Struggle, banda de Straight edge hardcore (Subcultura y subgénero que reivindica el estilo de vida sin drogas, alcohol y consciente del entorno sociopolítico) que ha logrado llevar el nombre de Tijuana en alto en varios tours al extranjero, así como en casa.

Una de las fusiones más curiosas de los últimos años fue la introducción de elementos del Metal 70’ro al punk, la cual ha dado como resultado propuestas que rayan en las fronteras de ambos géneros: bandas como Iwokk y PERDICIÓN continúan la exploración de matices sonoros bajo la bandera del “Sludge punk” el cual tiene sus raíces en el sur de Estados Unidos, con bandas como EYEHATEGOD y Acid Bath, con características muy particulares de su contexto y legado musical de la región norteamericana.

El ska punk, a pesar de ser un género recurrente en la escena, se ha visto disminuido en números en estos últimos años, pero no en calidad: 2 Barbas 6 Ojos mantiene el ritmo de metales y ánimos exaltados en la frontera norte en la fiesta que nunca termina.

En cuestión del punk rock tradicional, No Talent y Los Yepa Yepa reaniman la fórmula clásica 70’ra (con sus respectivos detalles contemporáneos) y han hecho un trabajo excepcional en crear el vínculo entre el subgénero y otras escenas que tradicionalmente no van paralelas. Tocando en bares y festivales que incluyen otro público y otros estilos musicales, un poco más accesibles o populares, estas bandas comprueban la flexibilidad y transigencia del legado de los Ramones.

Es importante mencionar las bandas de punk rock Parche de Ira y Rebelión Urbana, que tienen mujeres en la alineación (o compuesta completamente por las mismas) y que representan la propuesta feminista radical que ha sido parte del punk y anarcopunk durante años y que ha cobrado una importancia y auge sobresaliente en esta década.

Los Yepa Yepa – Foto por Samahil Borbon

La ciudad ha experimentado un aumento de actividades tradicionalmente asociadas al estilo de vida punk, siendo el Enclave Caracol la adición más relevante de espacios para la autogestión y con ética “D.I.Y.” (“Hágalo usted mismo”). Con una variedad de talleres a lo largo de la semana, una biblioteca y “Fanzinoteca”, compuesta de publicaciones independientes locales, nacionales e internacionales, y un pequeño café y cocina, que funciona como espacio para el colectivo local de Food Not Bombs, colectivo mundial con células de trabajo en distintos países que, sin una estructura jerárquica ni líderes, rescata la comida que va a la basura en supermercado por políticas de venta y se cocina para repartirse gratuitamente a los sectores en riesgo de la localidad.

Este se encuentra en el corazón de la ciudad, frente al Museo de Cera, en Calle 1ra, y representa uno de los logros más importantes de esta generación dentro de la subcultura.

También actúa como escenario ocasional para los eventos musicales, junto a casas particulares y los bares “de siempre” como Mi Pueblo, Moustache Bar, BBB y Mod’s Bar, y el ahora extinto (cambio de administración) Tigre Bar, por mencionar algunos.

Es prácticamente imposible tratar de determinar cuál dirección tomará el punk local en los próximos años. Un género ecléctico que encontró su hogar natural en una ciudad fronteriza con tantos problemas como virtudes y que entre bares con luces tenues, agentes de migración y una afluencia cultural permanente, que con el uso generalizado del Internet solo acelera su paso, seguirá proporcionando la materia prima para que la escena punk siga su curso ininterrumpido, sin importar cuán grande pueda volverse el muro fronterizo.

Parche de Ira – Foto por Rocío Flores

Checa todas las bandas acá:

DFMK: https://dfmk.bandcamp.com/

Animals Revenge: https://animalsrevenge.bandcamp.com/releases

Calafia Puta: https://calafiaputa.bandcamp.com/

Hong Kong Fuck You: https://hongkongfuckyou.bandcamp.com/releases

Escasez: https://www.facebook.com/escasez/

Morir Soñando: https://morirsonnando.bandcamp.com/

Biocrisis: https://biocrisis.bandcamp.com/

Habak: https://habak.bandcamp.com/

Massakro: https://massakro.bandcamp.com/

22 Missiles: https://22missilestj.bandcamp.com/

Tijuana Suicida: https://www.facebook.com/TIJUANA-SUICIDA-TJ-PUNK-ROCK-209199875784895/

Days Of Struggle: https://daysofstruggle.bandcamp.com/

Iwokk: https://iwokk.bandcamp.com/

Perdizion: https://perdizion.bandcamp.com/releases

2 Barbas 6 Ojos: https://2barbas6ojos.bandcamp.com/releases

No Talent Band: https://notalentband.bandcamp.com/

Los Yepa Yepa: https://www.facebook.com/losyepayepa/

Parche de Ira: https://parchedeira.bandcamp.com/

Rebelión Urbanahttps://rebelionurbana.bandcamp.com/releases

Enclave Caracol: https://www.facebook.com/enclavecaracol/

Comida No Bombas Tijuana: https://www.facebook.com/tijuana.comidanobombas/


*Foto de portada: Days of Struggle por Adrián Cantú. Todas las fotos fueron tomadas de las fan page de Facebook de cada banda.


Iván Gallardo Hernández (Tijuana, BC) es escritor, fotoperiodista y productor. Ha trabajado en piezas independientes para Telemundo Network, RT, Channel 7 Australia y Channel 2 Francia, además que ha colaborado para la revista San Diego Reader. Actualmente se mantiene activo como stringer, fotógrafo y escritor independiente.

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