Hay muchas propuestas en Tijuana y la neta no todas son buenas, pero lo que me parece interesante de “La Beat Cantina” es que está creada, o nace, con diferentes personalidades de la escena en Tijuana que están siempre picando piedra por otros lados, o fumándola, no sé a qué se dediquen… ¡mejor, entrémosle al cotorreo!

 

¿Cómo nació “La Beat Cantina”?

Óscar Vargas (OV): Básicamente la idea nació desde que empecé a escribir canciones que no cabían en ninguna banda de las que toco, por eso es muy variado, tiene de todas las bandas un poco, y así empezaron a salir las canciones, todas son mías, en realidad no tenía ningún compromiso musical con nadie, sólo lo hacía, unas suenan rock and roll, otras rock steady, otras suenan medio cumbia y está curada, no te limitas. Empecé a grabar con Hecky en HexRex Studio.

 

Cuando llegas con Hecky, ¿ya tenías toda la banda armada?

OV: No tenía la banda, pero tenía toda la música, todos los arreglos, desde batería, teclado, bajo, todo lo grabé en scratch con la guitarra y ya cuando llegué con Hecky la propuesta estaba completa: “esto quiero que suene así, ésta es la letra y ya”, igual y siendo lo increíble que es Hecky para captar las ideas salió exactamente, a veces nos quedábamos hasta las 3 de la mañana en un sólo pedazo de una sola canción, hasta que saliera, esa es la dedicación que tiene el Hecky en su trabajo, por eso también me sentí muy a gusto. Nos tomó como un año grabarlo por los tiempos de estudio, de trabajo y las bandas.

 

¿Quiénes forman parte de la agrupación?

OV: En la grabación sólo Hecky y yo; Rulas de “Pucha Lucha” tocó congas, otro amigo, el Lobito de “Cáñamo” tocó los metales y Miriam de “Vaginas Suicidas” ella canta conmigo a la en el disco.

Ahora en la alineación de “La Beat Cantina” está Linda en teclados y vocales, Marvin en el bajo, Mónica de “Los Helldandys” en la batería, Tony de “Los Kung Fu Monkeys” en el saxofón, Miriam va y viene, y yo, Oscar Vargas, en la guitarra.  

 

Y tú Linda, ¿cómo llegaste a “La Beat Cantina”?

Linda (L): Pues me lo presentó Oscar, me enseñó las canciones y me gustó, me dijo que si me aventaba con los teclados y dije ¡sí, voy a darle! Es un género muy diferente al que yo me dedico, soy más indie pop; me encanta estar tocando en el escenario y la vibra de la banda está chida, entonces pues me gusta mucho.

 

Marvin, ¿tú cómo llegaste a este proyecto?

Marvin (M): Del lado técnico; empecé a conocer este proyecto porque Hecky no puede grabar y tocar la batería al mismo tiempo, entonces me llamó, y hablando con Oscar me pintó la imagen de cómo quería el sonido de la batería, entonces yo hice las grabaciones de la batería y me interesó bastante el proyecto, aunque estaba completamente en obra negra; ya que se terminó, en la mezcla estuve presente para dar ciertos puntos de vista, y ya me dijo Oscar “pues quédate para el mastering”, fue ahí cuando empecé a escuchar bien la banda y pensaba “qué fregón suena el bajo” y aunque mi formación es de guitarrista ya tengo rato tocando el bajo también, y salió de Óscar, me pidió que hiciera el bajo, y yo ya estaba muy emocionado, pero lo mejor fue que salió de él; estoy muy orgulloso de cómo suena el disco, no es muy común escucharlo, tiene su propia vida, le puse muchas ganas para que se transmitiera el mensaje que tienen las canciones, me identifico muchísimo con ellas, yo creo que todos hemos pasado por ese momento de estar en un bar solo echándote una cerveza acordándote de los momentos bonitos que tuviste y al mismo tiempo llegan cosas del por qué perdiste todo eso que tenías.

 

El contenido de la música de “La Beat Cantina”, ¿es una depresión existencial?

OV: Pues básicamente el común denominador es exactamente eso, canciones de malos amores, borracheras y cosas así. Es como cuando dicen “no va  a salir nada bueno de una borrachera” y pues sí salió algo bueno, salió esta banda. Todas las letras están basadas, o inspiradas, como en canciones de José Alfredo Jiménez, de Ramón Ayala, canciones tristes, de cantina, ya a altas horas de la noche creo que todos nos identificamos con eso, aunque no sea el género que le guste a todo mundo, pero todos terminan cantándolas.

 

Sí, ya lo hemos platicado antes con otros músicos, ¿por qué le gustó tanto al público en general, el norteño, por ejemplo? Y es por la música con la que crecimos, precisamente eso, la música popular mexicana. “Serás muy punk, pero ya en la peda te chingas una de Chente Fernández”

M: Sí, yo lo veía en Monterrey, los metaleros ya después de ciertas cantidades de cerveza, cambiaban y ponían cualquier tipo de música popular, vieja.

 

Si “La Beat Cantina” fuera un bar, ¿cómo sería?

OV: Un bar de mala muerte (risas), luces rojas, una barra, y muchas botellas.

L: Yo estaría pasando la noche, con un vestido de lentejuelas.

OV: Sería una cantina de dolidos; de hecho era algo que hacíamos en el bar de “La Maguana”, hacíamos los jueves de los dolidos, porque en ese día de la semana no había nada, entonces me dijeron ve y pon lo que quieras. Ponía boleros, Cadetes de linares, Miguel y Miguel, Carlos y José, Javier Solís, un bloque de canciones de Chavela Vargas, y luego le cambiaba y me decían “sigue poniendo pura Chavela y Jose Alfredo” y pues por mí no había problema yo podía seguir con eso. Se empezó a pintar el bar, siempre iba la misma gente, sólo se la pasaban ahí tomando.

 

¿En qué estado de ánimo recomiendan escuchar el disco?

OV: En cualquiera, más con unos mezcales y unos chapulines con picante.

M: No creo que debas tener un estado de ánimo en sí, porque la música no está ligada al cien por ciento con el estado de ánimo que presenta la canción, hay unas canciones que están muy movidas, muy divertidas y la letra es otra cosa. Eso fue de las cosas que más me llamó la atención, me gusta esa dualidad en la música; hemos tenido muy buena respuesta, la gente baila con la música.

 

¿Cómo es un show de “La Beat cantina” en vivo?

OV: Muy divertido, muy movido todo. Se presta a bailar y a tomar, principalmente se me hace que cuando tocamos toda la banda se acopla, se siente más la energía de las canciones, siento eso.

L: Yo pienso que la música que escuchamos desde chicos, desde casa, eso se refleja en el escenario, su estilo, cada quien le da su toque y lo transmitimos, te digo que me encanta estar con ellos, no hay rencores ni desacuerdos y el público se da cuenta de eso.

M: Yo tenía mucho tiempo sin tocar en escenario y me llena de vida cada que tocamos.

L: Todos estamos en el mismo canal, tocar música y eso nos tiene cool.

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Fotografía vía Facebook @La Beat Cantina

¿Hasta dónde quieren llevar a “La Beat Cantina”?

OV: No es un proyecto que mañana termina, sin duda, en esto se puede seguir porque son varios músicos, y si uno no puede conseguimos otro, un compa que nos haga el paro en bajo, en batería, es algo que puede crecer, si hay pocos o muchos músicos se puede tocar y eso es algo muy bueno; no quiero sonar mamón o algo así, pero se puede conseguir más gente siempre, es algo más como un colectivo de músicos que una banda, si alguien dice “no puedo ir allá”, “no te preocupes, conseguimos a alguien que nos haga el paro”, o sea en ese aspecto no hay egos, está bien curada eso, la banda tiene que seguir, por eso es bien flexible.

 

De repente en la ciudad se crean bandas y son efímeras como “llamaradas de petate”, ¿esto no es un proyecto así?

OV: No, de hecho creo que la primera canción que escribí para este proyecto fue hace cuatro años y todo lo demás fue a partir del 2012; la grabación tardó un año pero la banda como como seis meses en armarse, sólo batallé para encontrar a Linda, la tecladista.

 

¿Cómo ven la escena local?

OV: Personalmente a mí me gusta muchísimo, ahorita como está la Plaza Fiesta o Plaza del Zapato, se me hace increíble, porque hay muchas cervecerías, muchas tocadas, mucho ambiente; un show que hicimos ahí, donde presentamos el video de la última canción, ese día había seis tocadas, entre la plaza y el centro y nosotros éramos la única banda en un lugar, bueno también tocó Linda con su otro proyecto, y se llenó el lugar, todas las tocadas se llenaron, preguntamos después cómo les fue a otros y dijeron que estuvo hasta la madre. Qué curada que haya público para todos. Y aparte había peleas esa noche, entonces pensábamos que teníamos todo en nuestra contra, pero no, se llenó el lugar, y el dueño del lugar le gustó muchísimo la idea y ahora me dice “lo que quieras, haz lo que quieras”, eso me agrada.

L: Yo me he dado cuenta que ya hay más espacios, abren un cafecito y hacen algo para que vayan y amenicen con música, hay mucho talento aquí en Tijuana y hubo un tiempo en el que no se escuchaba nada, y ahorita la gente va a las tocadas, para lo que yo hago con mi proyecto sí me han salido muchas oportunidades en lugarcitos que pues nunca me imaginé que me iban a invitar, “pásele”, y así con “La Beat Cantina” también nos han salido cosas muy buenas.

 

La ciudad está en un buen momento, está madurando la escena.

M: Sí, exactamente se ha madurado bastante, ya no existen esas como tipo riñas que se daban antes, de “no, no puedes tocar aquí porque nada más nos dedicamos a este tipo de género musical”, se está abriendo más la comunidad de que se escuche todo tipo de música en un lugar, eso me gusta mucho, en otros lados siguen existiendo riñas, o que es muy caro, de todo, o que no quiere apoyar, pero de repente apoyan a alguien que no…

 

No, por eso ya no me meto en grillas y opiniones que no, la mayor hueva del mundo. El Facebook es un reflector de grillas y mala vibra, y digo “wey para qué quejarse ahí”, mejor quéjate en la playa y grita todo lo que quieras, comparte risas y amor en las redes.

M: De eso se trata, es una herramienta muy buena pero a veces la usan para otros fines, supuestamente era para saber “cómo estás, dónde estás, cómo está la escena, qué está pasando, te comparto esto porque te lo quiero compartir”, y de pronto ¡todo esto que traigo en la cabeza, toda mi basura verbal ahí te va! Digo, así es la vida, la diversidad es hermosa, pero también dolorosa.

 

¿Cómo le ha ido a “La Beat Cantina” con las redes sociales?

OV: Es necesaria, como todo, es como un martillo, puedes agarrar un martillo para construir una casa o puedes agarrarlo para pegarle a alguien, o sea es una herramienta depende de cómo lo uses, y creo que nos ha ido muy bien porque gente que va al show nos escribe “nunca los había visto y me gustó mucho”, “qué curada que tocan” y pues está curada.

L: También cuando nos tocamos con otras bandas en San Diego, recibimos esa “buena onda, buena vibra” de “vengan a tocar cuando puedan”, nos ha ido super bien y mucho ha sido por medio de las redes sociales.

OV: Tocamos en “The Casbah”, con “Culture Shock” de Inglaterra y “The World/Inferno Friendship Society” de Nueva York, ese show estuvo super curada porque las otras bandas que han viajado por todo el mundo les encantó la banda de nosotros, nos bajamos y ellos “es que no mames están bien curadas” y nosotros como “no, ustedes están bien curadas”, y sí todavía mantenemos contacto con ellos.

 

¿Qué viene para el cierre del año?

OV: Tenemos como 5 tocadas en puerta, el 30 de septiembre que es la presentación del disco, tenemos el 7 de octubre con la “Sekta Core”, el 15 de octubre en el “Rouge” y el 29 de octubre tocamos en un festival de Monterrey con “Desorden Público” y “Los Kung Fu Monkeys”.

 

¿Dónde podemos encontrar el disco?

OV: En las tiendas de discos de Tijuana como “La ciruela eléctrica”, “Last Temptation” “Nuclear Waste” y pues principalmente con nosotros, pero también lo pueden encontrar en la CDMX, en “El Gato Calavera”. Vamos a distribuirlo por medio de “ONE LIFE Records”, que es un colectivo de un amigo, Benjamín Estrada, que hizo la portada, el layout que es una pintura, no es photoshop ni nada de eso, nada más el nombre es digital, lo hizo especialmente para este disco. Por ahorita toda la distribución es física, nos gusta esforzarnos por vender todo el arte, todo lo que te hace querer comprar el disco; a mí se me hizo increíble el diseño.
ERIZOS, los invitamos este 30 de Septiembre al “Bad Brew Bar” en la Plaza Fiesta, ahí estarán presentando su nuevo disco “La Beat Cantina”, acompañados de esas buenas chelas que hay por ahí:

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Y para que vayan afinando garganta:

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