No cabe duda que el fenómeno de Donald Trump ha tenido ya sus múltiples consecuencias derivadas de las políticas, sobre todo migratorias, que ha venido firmando en las últimas semanas. Hemos visto que las deportaciones de mexicanos a nuestro país han estado a la orden del día, pues de acuerdo con Rodulfo Figueroa Pacheco, delegado del Instituto Nacional de Migración (INM) en Baja California, son aproximadamente 150 los deportados que mandan diariamente tan solo a este estado fronterizo.

La situación es que estas políticas migratorias de Trump no se han quedado solamente en el plano social o con los connacionales que viven de manera ilegal en Estados Unidos, o de otros países, sino que ya ha traspasado esos canales y ha llegado al mundo del espectáculo y en últimos días al plano musical.

A penas la semana pasada la banda italiana Soviet Soviet, compartió en su red social de Facebook la experiencia que tuvieron unos días antes con agentes de inmigración en Seattle, Washington, en donde fueron tratados como “migrantes ilegales” y después de haberlos correspondido como “criminales”, fueron deportados nuevamente hacia su país de origen.

En la “declaración oficial” que compartieron, mencionaron que el pasado 8 de marzo llegaron a Seattle y tras una revisión en el área de control de pasaportes, los tres integrantes (Andrea Giometti, Alessandro Costantini y Alessandro Ferri), fueron escoltados hacia otra oficina en donde los interrogaron de manera individual.

Cada uno de ellos expuso los motivos de su visita: realizarían una serie de conciertos sólo con fines promocionales en los que “de ninguna manera” recibirían alguna forma de pago por esos espectáculos.

Al parecer ese argumento y las cartas que tenían del dueño de la firma y la invitación escrita por parte del festival SXSW no fueron suficientes y, después de alrededor de cuatro horas de preguntas, les dijeron que habían decidido deportarlos de vuelta a Italia y negarles la entrada a los Estados Unidos. “Nos declararon inmigrantes ilegales”, señalaron en el comunicado.

Compartieron también que les tomaron sus huellas dactilares digitales, además de fotos de ellos para su archivo, también confiscaron sus teléfonos celulares y les negaron la posibilidad de contactar a sus familias. Ya por la noche los llevaron esposados a la cárcel en un coche de la policía.

“Pasamos la noche en la cárcel y nos habían acompañado allí como si fuéramos tres criminales. Al día siguiente, después de haber completado todos los procedimientos (fotos, declaración de buena salud y firmas), otros dos agentes vinieron a buscarnos. Fuimos esposados ​​y nuevamente escoltados en un coche de la policía. Nos llevaron a la oficina de aduanas en la que estábamos el día anterior y esperamos para nuestro vuelo de regreso que estaba programado para alrededor de 1:00 pm hora local. Sólo un corto tiempo antes de despegar, pudimos volver nuestros teléfonos celulares y bolsas y nos acompañaron hasta el avión. Nos sentimos aliviados al volar a casa y distanciarnos de esa situación violenta, estresante y humillante”, detallaron.

La banda italiana compartió también que aunque contaban con todos los documentos necesarios, pasaportes y varias declaraciones en las que explicaban claramente el propósito de su gira, que no era con sentido de trabajo sino promocional, la decisión de no dejarlos pasar fue contundente, además porque los agentes de control que hicieron un rápido chequeo de los conciertos que les informaron, notaron que dos de los lugares estaban pidiendo entradas (sin costo) y eso fue suficiente para convencerlos de que necesitaban visas de trabajo.

Esta situación les llevó a tener que cancelar su gira americana, en donde tenían siete conciertos promocionales programados, una situación muy similar de la que también fue víctima la banda chilena Trementina, quienes tuvieron que cancelar su gira por el país vecino debido a que no les fueron otorgadas sus visas de trabajo a tres de sus integrantes.

El 12 de marzo, ellos también compartieron a través de Facebook un comunicado en el que mencionaron que hace un mes todavía contaban con sus visas aprobadas y sus planes de viaje estaban en marcha, pero apenas hace unos días recibieron un correo electrónico (no señalaron por parte de quién) en el que les informaban que la visa de tres de sus integrantes habían sido canceladas “repentinamente”.

Ellos explicaron que el motivo “es absolutamente desconocido”, ya que les mencionaron que “no están en la obligación de explicarnos el por qué” y tampoco accedieron a darles una respuesta de cómo regularizar su situación, lo cual les pareció una lástima, ya que debido a esta situación perdieron un mes y medio de shows, tickets de avión y bastante tiempo de trabajo.

“Nos enteramos de la situación de Soviet Soviet al arribar a los EEUU, quienes fueron detenidos e interrogados durante horas. De alguna forma nos sentimos afortunados de no haber que tenido que pasar por algo así. Pero bueno, EEUU no nos acepta, pero hemos quedado varados en un maravilloso lugar del mundo, muchas gracias a quienes nos están apoyando. Así que durante estas próximas dos semana estaremos anunciando fechas en México, atentos a lo que se viene”, dice el comunicado.

Esta situación con el tema de las visas, también afectó directamente a las bandas mexicanas Antidoping y Panteón Rococó, quienes no pudieron estar presentes en el Skanking Reggae Fest, que se llevó a cabo el sábado 11 de marzo en Los Ángeles, California.

Aunque en primer momento varios medios de comunicación compartieron la noticia con la versión de que les habían cancelado las visas, el asunto no fue así y todo ello se debió a una confusión de interpretación de los medios, ya que las visas no les fueron canceladas, simplemente el proceso para otorgarlas ha sido muy lento y ello les está afectando con algunos show que ya tenían programados.

En un comunicado que también compartieron este 15 de marzo a través de su red social de Facebook, desde las oficinas de la agrupación de Panteón Rococó informaron que el trámite de las visas de trabajo de no inmigrante para los Estados Unidos de la banda “sigue su curso”, aunque su resolución ha tardado “más de lo normal” y remarcaron que hasta el momento a ninguno de los integrantes se les ha negado la visa americana para laborar en dicho país.

La cuestión es que aunque ellos no han sido “bloqueados” por esta situación, su ejemplo pone de manifiesto que las políticas de revisión y otorgamiento de las visas se ha endurecido y todo se ha tornado a una manera mucho más estricta.

Son cuatro casos de bandas musicales quienes de manera directa e indirecta, han sido ya víctimas de las políticas migratorias de Donald Trump, lo cual está generando cierta incertidumbre entre el mundillo musical. ¿Qué va a pasar a partir de ahora con toda esta situación? ¿Las bandas se arriesgarán a llegar a Estados Unidos para intentar cruzar y que todo se lleve con normalidad o dejarán de programar show en el país de las barras y las estrellas para evitarse cualquier inconveniente?

El tema quizá aún es muy joven y la situación aún es incierta para responder estas preguntas, serán las propias bandas quienes seguramente ya comenzarán a analizar esta situación. Lo que sí queda claro de momento es que con la llegada de Donald Trump estas formas y procedimientos han cambiado y aunque siguen todavía en discusión por parte de algunos jueces, las afectaciones son innegables y algo tendrán que pensar los músicos a la hora de aceptar un show en aquel país.

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