Fuimos a cotorrear con las “Mel Beat”, Melody Pichardo (voz) y Alma Vargas (percusiones)  y nos contaron cómo es la vida por la carretera, un nutrido recorrido para formar una carrera musical independiente.

ERIZO (E): ¿Cómo se formó el proyecto de “Mel Beat”?

Melody (M): Todo empezó en 1200… (risas), nos conocimos hace siete años en una fiesta de la Mavi Robles, ahí nos presentaron, pero no nos volvimos a ver hasta un año después, de nuevo, estábamos en el “Zacas” y ahí me encontré a Alma, yo venía a tocar a “Casa de la nueve”, a la presentación de un libro de Patricia Binome, ahora ya se cambió de nombre, edítalo (risas), y fui al Zacas con la Mavi otra vez, la Mavi sonsacadora. Y en el Zacas vi a Almita.

Alma (A): Ahí le conté que había regresado de un viaje de mochilazo, que había hecho pero yo sola, y pues le conté que primero me había ido con unos amigos y ya esta morra “qué padre, siempre he querido hacer eso, a ver cuándo nos vamos juntas a viajar”, un año y medio después nos fuimos a viajar juntas después de que me corrieron de mi trabajo injustificadamente y esta morra renunció.

M: Estábamos trabajando en el mismo lugar, yo trabajaba de cajera, doce horas diarias de lunes a sábado, horrible, la prisión.

A: Yo era asistente contable de administrativo.

M: Yo renuncié primero, y luego a Almita la corrieron por culpa de una contadora maldita, donde quiera que estés (risas).

E: Bueno, pero no tan maldita porque eso fue parte del inicio Mel Beat.

M: Sí, porque a Alma yo ya le había dicho, Alma ya vamos, ya no aguanto acá, ya no quiero estar ahí, y me decía “no, todavía no, espérate, no es mi tiempo, estoy con este trabajo y tal” y le dije, pues la neta yo voy a renunciar porque si no renuncio voy a explotar, me voy a morir.

A: Vivíamos con un amigo, compartíamos departamento los tres, donde los dos le dijimos, pues renuncia, sin pedos te puedes quedar aquí todavía.

M: Porque les dije, quiero renunciar y darle a la música, que era lo que siempre había querido.

A: Era su proyecto solista que se llamaba “Melody”.

M: Entonces grabé un disquillo, pero en eso a Almita la renunciaron y le dieron un poco de varo y con eso dijimos “pues vámonos de aventón” y nos fuimos, salimos de aquí de Tijuana un abril de 2013.

A: Llegamos a San Luis Río Colorado y ahí nos quedamos a dormir, porque nadie nos levantó de raite.

M: Pero bien chido, porque aunque traíamos dinero no lo usábamos para hospedarnos ni para transportarnos, desde Tijuana hasta Oaxaca nos fuimos de aventón totalmente, ida y vuelta, quedándonos acampando en la playa, en la carretera, gasolineras, en parques. Y parte de este primer viaje que fue en el 2013, el primer mes más o menos, para comer y pistear con el varo que traía Alma, lo demás nos lo ahorramos.

A: Es que en realidad el primer mes fue como de vacaciones.

M: Porque andábamos en todas las playas, las costas, llegábamos y acampábamos sin bronca, unas chelas y listo, eso fue hasta Nayarit que se nos terminó el dinero, bien rápido (risas). Pero sí, estuvimos como una semana en la Isla de la Piedra en Mazatlán y nos la pasamos así bien conchas, comiendo rico, siempre acá bien roots, bien barato, pero chelas no nos faltaban, en eso nos gastábamos el varo y malabareábamos, eso hacíamos para sacar un poco más de dinero y eso.

A: Porque a mí una amiga me regaló un yembé y mi hermana me regaló una melódica, pero en realidad tocaba unas notas en la melódica, sabía absolutamente cero de música, entonces lo mío era malabarear, podía sin broncas, y esta morra tocaba el tambor, el yembé y un silbato, entonces hacía como una batucada mientras yo malabareaba. Pero en Nayarit, ahí si fue el caos, muy piojo, te daban de cincuenta centavos, de un peso, o no te daban nada, acostumbradas que aquí en Tijuana de dólar, hasta veinte bolas, sí marcó la diferencia, si estuvo muy erizo (risas). Entonces ahí en Nayarit, después nos fuimos del semáforo desilusionadas y llevábamos nuestros instrumentos porque estábamos viviendo en el parque central, en el parque Alameda, fuimos al baño y saliendo de los baños había unos asadores, estaban unos señores haciendo carne asada, como que habían terminado de jugar raquet o no sé qué era, y nos vieron salir con los instrumentos, nosotros nada más nos los habíamos llevado para ver qué onda ¿no?

M: Íbamos a penas a salir a buscar dónde tocar.

A: Y “¿a cuánto la canción?” y nosotras, ¿a nosotros nos habla?, pues lo que cooperen entre todos, “órale pues, empiecen a tocar”, y estábamos tocando, yo no sabía nada pero le daba al ritmo de esta morra, y a la banda le gustaba, “órale qué chido, en la mesa, ahí pongan el varo de las morras” y llegaban y ponían, y al final nos fuimos a dormir con más de doscientos varos, nos dieron chela y comida.

M: Y nosotras, ¡wow! esto me gusta…

A: Y más adelante, en Guadalajara…

M: Sí llegamos a malabarear en Guadalajara, pero también fuimos ensayando un poco más las canciones, porque primero tocábamos algunos covers, pero ya después ensamblamos las rolas del disco.

A: Y hasta después del segundo viaje fue que tomamos el proyecto, le cambiamos nombre, porque sí anduvimos rolando un tiempo con eso.

M: Estuvimos como dos años viajando de ida y vuelta a Tijuana, nos íbamos a Guanajuato y regresábamos a Tijuana, nos íbamos hasta Chiapas y regresábamos a Tijuana, y todo así, los primeros viajes fueron de aventón, totalmente, con traileros.

A:  El primer viaje sin discos, duramos 3 meses y medio de viaje.

M: De hecho sí estuvo complicado, porque luego que llegamos a Oaxaca, nos tuvimos que regresar, íbamos así por la pura costa, estábamos en Huatulco y empezó a llover, porque había un huracán, y nos fuimos a Salina Cruz y ahí estuvo peor el huracán, entonces nos quedamos atoradas.

A: Nos iba persiguiendo el huracán, casi.

M: Debajo de un kiosko, tuvimos que pedir permiso al oficial, al policía que cuidaba el parque, le dijimos “es que no, se nos perdió la cartera, andamos viajando, no traemos dinero”, porque salíamos a buscar dónde tocar pero estaba muerto, los mercados, los lugares de comida, cero, porque todo mundo encerrado.

A: Fuimos a la playa y la playa gris, no se podía acampar.

M: Entonces ya estábamos tristes y desesperadas, porque nuestra meta aquella vez, en el primer viaje, era llegar hasta Chiapas, a San Cristóbal, pero dijimos, “no, pues con el huracán, hay que regresarnos a CDMX”, y pues eso hicimos, al día siguiente empeñé dos anillos de plata que traía, en “monte de piedad” de Salina Cruz, y nos dieron cien pesos y con eso desayunamos, de hecho ni desayunamos, se acercó un borrachín y nos dijo ”hey qué andan haciendo” y ya le contamos nuestra historia, y al rato llega con una barra de pan, acá con jamón, una latita de chiles y dijo “no, muchachas, la verdad no traigo mucho dinero ni nada, pero con esto se van a alivianar” y sí eso nos duró casi dos días, eso estuvimos comiendo, ya después nos fuimos de raite, algunos largos otros más cortos, en un rato puebleando, huyendo del huracán y llegamos a CDMX, lo logramos, la libramos esa vez. Esos fueron los dos primeros años, andar yendo y viniendo, aprendiendo a ensamblar musicalmente el proyecto, y hacer contactos, eso estuvo bien chido porque la primera vez que fuimos no íbamos con la intención de tocar, nada más era de viajar y mandar todo a la fregada, dejar todo lo que nos tenía atadas, pero ahí en el viaje, salió el ensamble y salieron más canciones, en el primer viaje salieron tres rolas para el disco que grabamos.

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Fotografía por Ale Esquer.

E: ¿Qué canciones salieron en ese primer viaje?

A: Regresamos a Mexicali, nos dejó un trailer como a las tres de la mañana y ahí se puso a escribir la canción “El viaje”, después de ese viaje de tres meses y medio.

M: En ese mismo viaje estábamos acampando en Acapulco y escribí esa rola que se llama “Acapulco”. Al siguiente viaje fue la de “Velero”, una que escribimos acampando en una gasolinera en Cintalapa, Chiapas, en la carretera, y así han salido varias, en CDMX han salido como unas tres, esas ya después.

A: Pero ese primer viaje, la de “Acapulco” nació porque nos correteó un tipo en una playa en Jalisco, nos amenazó con cortarnos la cabeza con un machete, entonces andábamos viajando de raite y así dormíamos donde se podía entonces fue algo super difícil para superar el miedo, justo cuando llegamos a  CDMX después de eso de Jalisco,pensamos en regresarnos a Baja California o seguir con nuestro plan de ir hasta Chiapas, no pues por un wey que nos hizo eso, no nos vamos a rendir, entonces nos fuimos hasta Acapulco, batallamos un chorro, caminamos, atravesamos todo Chilpancingo, Guerrero, caminando porque no sé qué idioma hablo (risas), pero la gente no nos entendía cuando le preguntamos sobre un trasporte que nos sacara de la ciudad para de ahí poder pedir raite y todos decían que no, incluso los camioneros decían que no, cuando llegamos al final de la ciudad vimos que a todos los que les habíamos preguntado pasaban por ahí, ya bien asoleadas, pero pues todo el camino la gente nos fue regalando agua, hasta de sandía, hasta que nos levantó un trailero y nos dejó en Acapulco y mucha gente nos decía que no fuéramos a Acapulco porque estaba muy peligroso.

M: Yo había leído que en un reportaje que unos soldados habían violado y matado a unas extranjeras ahí en Acapulco y pues veníamos de esa bronca que tuvimos en Jalisco, y pues yo estaba así súper asustada, no podía dormir, de hecho llegamos preguntándole a un oficial “¿se puede acampar aquí?”

A: Porque en cuanto entrábamos a Acapulco los taxistas tienen como convenio con los hoteles, entonces lo que hacen es que los jalan a un hotel y lo primero que nos dijeron “aquí no se puede acampar, en Acapulco no dejan acampar”, nosotros ¡chale! qué vamos a hacer, no traíamos ni un peso, y ya le preguntamos al oficial y él nos dijo que sí se podía acampar, y de hecho la playa donde acampamos, toda la noche estuvieron pasando en moto los oficiales.

M: Ahí si tienen súper cuidado, porque cuidan al turismo.

E: Sí, aparte Acapulco está dividido.

M: Sí, pues “Diamante” es súper fresa, y luego dónde estábamos nosotros es como la costera es así totalmente pueblo, la banda de CDMX y de los alrededores, ahí es donde cae, y pues en las afueras ahí está muy descuidado, como en todos lados, los cinturones de pobreza, ya sabes.

Pero ahí en Acapulco fue donde escribí “Acapulco” porque ya estaba así como hasta la madre de sentir miedo, porque era muy difícil para mí, cuando llegaba la noche era miedo total y de dormir en casita de acampar bien frágil, cualquiera podía llegar y abrir, y no sé, el traumilla era bien difícil para mí conciliar el sueño, era una tortura que oscureciera, aparte soy bien paranoica, natural (risas), entonces en ese contexto, se me iban los pensamientos, escuchaba un ruido y ya siempre desconfiaba de la gente, hasta de Alma, la abrazaba pero por el otro lado (risas), pero también aprendimos un chorro de cosas, paciencia, aprendimos a hacerle caso a los instintos, a no pasar por alto ciertas cosas, tus feelings.

A: Hasta poder rechazar un raite, si no te vibra, aunque lleves ahí todo el día.

M: También aprendimos que hay muchísima gente más chida que mala, porque después de 3 años de proyecto, nos han pasado sólo como dos cosas feas y todo lo demás ha sido bueno. Está bien chido poder contarlo.

A: Somos sobrevivientes. También si hubiéramos actuado agresivas o de alguna otra manera, tal vez no estaríamos aquí. Al siguiente año, en el siguiente viaje ya logramos llegar hasta Chiapas.

M: Luego hicimos otro tercer viaje hasta Chiapas pero esa vez cruzamos a Guatemala, sin pasaporte, nos regresamos en balsa porque nos dijeron que nos iban a multar (risas), como habíamos estado trabajando ahí, nos fue bien chido. De Chiapas nos fuimos en chiken bus, bueno primero unas camionetitas te llevan a la frontera y de la frontera agarras el chiken bus que es un camión así como el de Los simpson, pero lo atascan así de tal manera, increíble, como siete personas por línea, no para de subir gente el cobrador, es una labor titánica. Estuvimos como dos semanas en la antigua Guatemala trabajando machin, a veces hasta tres toquines por día, cuando regresamos a México que se nos dobletean los quetzales, un quetzal son dos pesos.

A: En ese viaje fue cuando empezamos a cobrar, porque normalmente tocábamos gratis, por muy poco dinero, o por comida, entonces llegando a San Cristóbal de Las Casas se nos hizo bien chido que escuchaban nuestra música y nos contrataban. Y ya en Guatemala nos fue mejor porque te pagan mejor que en México, y luego es súper barato.

M: Sí es caro como en el centro y eso, pero siempre te puedes ir al mercado, de hecho el primer día que llegamos no habíamos cambiado pesos a quetzales y nada más traíamos poquito, traíamos cien quetzales, nos alcanzó para el hospedaje, la posada, el más barato costaba setenta quetzales, nos quedamos con treinta quetzales, con eso cenamos, nos quedaron dos quetzales. En la mañana nos fuimos al mercado a tocar y salió bien chido para desayunar, porque con cinco quetzales comes, pollo frito con papas, eso es como el platillo.

Trabajamos mucho y después nos regresamos a México, viajamos en camión hasta Oaxaca, tocamos ahí, ahí fuimos aprendiendo a bookear, lo que es el booking.

A: Ahí ya traíamos el disco de “El viaje”.

M: Habíamos pasado por Michoacán y tocamos en un bar de Pátzcuaro, y un chico nos dijo “¿no traen discos?” y le dijimos no, no traemos nada. Eso fue en noviembre de 2014, y el chico nos grabó la sesión que hicimos ese mismo día, nos la mandó para reproducirla y venderla, bien chido, nos ayudó mucho. Con ese disco anduvimos rolando como un año, con trece rolas, en vivo, le quitamos los covers por derechos de autor, no queríamos problemas (risas), ese fue el primer material que sacó Mel Beat, “El viaje”.

E: ¿Cómo fue que decidieron nombrarse “Mel Beat”?

A: Estábamos en Chiapas, y en “Sancris” y todos nos decían, siempre nos preguntaban, “¿por qué se llama Melody?, si ella se llama Melody”, o nos ponían “Melody duo” y así, entonces les explicaba que ella tenía su proyecto y que yo sólo llegué a ensamblarme con sus rolas, pero estábamos una noche acampando y dije “wey, hay que cambiarnos el nombre ¿no?, ya no nos podemos llamar Melody, ya estuvo, ¿y si nos ponemos Mel Beat?”, porque ella tenía como mil años con su cuenta de twitter que así se llamaba, entonces me latió.

M: Aunque siempre tenemos broncas por la pronunciación, como está como en inglés siempre lo pronuncian mal, lo escriben mal, nos han dicho “Melvin” (risas).

E: ¿En qué festivales se han presentado?

M: Aquí en Tijuana, estuvimos en Festiarte hace dos años, ahora en Entijuanarte, en un festival de LGTB y abcd en el arco, en Tijuana Suena, en el Poetisa…

A: Tocamos en un festival en Celaya, Guanajuato hace como dos años, “Festival del día mundial del arte” es un festival que es reconocido por la ONU, estuvo bien chido, teníamos una sola presentación y nos jalaron de un escenario a otro.

E: ¿Qué sigue para las Mel Beat, cuáles son los próximos planes?

M: Pensamos en noviembre irnos a Guadalajara, estar un ratito y allá grabar el siguiente disco. Esperamos el próximo año tener algo nuevo. Estamos experimentando con nuevos ritmos, ahora compramos un cajón flamenco, al principio alma tocaba con un yembé, luego con una conga, estamos metiéndole más, queremos experimentar con algo electrónico, pero por ahorita sigue el acustic beat.

E: ¿Qué escuchan las Mel Beat?

A: De todo, depende del mood, Chalino Sánchez nos ponemos a escuchar, sí nos gustan los corridos, no los que son actuales, esos corridos pesados y chacalosos no; cumbia, salsa, blues, rock, de todo. Sí tenemos nuestras favoritas, como a mí me fascina Pink Floyd y el reggae, me gusta mucho, aunque no se refleje mucho en nuestras canciones, pero eso está en la sangre.

M: Mucho tiempo escuché trova, Silvio, Alejandro Filio, pero también de todo, me gusta mucho The White Stripes, se me vienen muchos nombres, a veces hasta músicos que no sé cómo se llaman, pero que me gustan, me guío más por los géneros.

E: Pero, si tuvieran que recomendar uno, ¿a quienes recomendarían?

M: Yo siempre digo “Adeumazel”, aparte que los quiero mucho porque son compitas, son muy talentosos, son una banda super talentosa.

A: Creo que ha sido con la única banda con la que hemos hecho colaboración, aquí en Baja California, y se me eriza la piel cuando tocamos con ellos. La rola de “Estelar” que es un bossanova, pero con el bajito de Eunice agarra otro flow, y los requintillos, le dan machin, escúchenlos.

E: ¿Qué opinan de la escena local, del movimiento musical que está sucediendo en Tijuana?

A: Está bien chido que ahora haya más espacios donde presentarse. Cuando nosotras empezamos y vinimos a Tijuana para tocar por primera vez, era súper difícil encontrar un espacio donde poder mostrar nuestro proyecto.

M: Se está generando más escena, pero también porque hay más banda de buena calidad, también es como decimos siempre, que es responsabilidad del artista aprender a valorar su trabajo para que los demás lo valoren, entonces la gente también ya está viendo, que si yo como empresario tengo un restaurant o un venue para eventos, si quiero traer una buena banda tengo que pagarles o poner una banda equis que no esté chida, entonces qué va atraer más, obviamente la buena banda aunque tengas que invertirle un poco de varo, y eso es lo que se fue aprendiendo acá, la gente de todo México, de todas partes, quizá por esta cuestión de las comunicaciones que ya todo es más sencillo, darse cuenta de que hay talento. Y eso también les pasa a los músicos, paradójicamente ahora que puedes mostrar tu trabajo por medio de internet, más rápido, también están haciendo esta necesidad en el músico de moverse, de no quedarse en un sólo lugar, de ir y llevar tu proyecto, tú mismo, por tu propia cuenta, a otros lugares, hasta la gente muy famosa, yo recuerdo que antes, los músicos chidos nunca iban a Mexicali, porque era una ciudad pequeña, entonces venían a Tijuana y todos los de Mexicali que querían verlos tenían que venir hasta Tijuana porque allá no se presentaban, entonces los artistas ya están buscando otra escena, más íntima, llegar a otro tipo de gente, no nada más a los súper estadios y eso genera escena más chida. Tijuana está súper reconocida, según lo que hemos recorrido nosotras, en el país y en Centroamérica, a veces decimos “somos de Tijuana” y nos dicen “oh sí, muy buenos músicos por allá” o “eso ya es como garantía que sean de Tijuana, quiere decir que son buenas”. Que se muevan, los músicos, es lo mejor que puedes hacer, no conformarse con promover tu música por redes sociales o todo eso, es mejor ir tú mismo, porque eso también te ayuda a la creatividad, y a tener experiencias, entonces hay que utilizar todos los medios posibles, si realmente te interesa hacer una carrera trascendental pues tienes que, para empezar, que alimentarla de cosas importantes. Y dejar esa huella, porque hay gente que todavía no tiene acceso al internet, hay públicos que no vas a llegar por ese medio.

A: Por eso igual movemos discos. Hay gente que cuando le decimos que pueden descargarla de internet o ver nuestros videos, “no, pero no tengo ni computadora, mejor el disco”, parece que no pero… A nuestros raites, “¿Qué onda, traen discos?” se los regalamos y no dicen que no, que una cosa es el negocio y otra cosa es el raite.

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Fotografía por Miguel Franco.

E: ¿Cuál es la forma en la que han vivido este proyecto independiente? ¿Tienen pensado seguir así?

M: Ser independiente implica un chorro de trabajo, sí ahorita a este nivel amateur en el que estamos nosotras, tenemos que estar en todo, desde el booking, saber cobrar, estar al pendiente del equipo de sonido, llegar al lugar donde vamos a tocar y hacer magia con el equipo de sonido que tienen, también hacer los flyers, el diseño, publicidad, mantener viva la página, estar contestando correos, buscando convocatoria, editando el press kit, metiendo información nueva, buscando promoción, aparte no olvidar el área creativa musical, ensayar, escribir y crear cosas nuevas, es un chingo de trabajo, a otro nivel ya no seríamos suficientes siendo dos, quizá sí, proximamente tendremos que apoyarnos en un equipo más grande, pero no tendríamos que dejar de ser independientes tampoco, lo que sí hemos platicado es contratar a alguien que haga el booking con nosotros, dejarnos de esas broncas pero siempre estar al pendiente. Si se pudiera firmar con alguien sería acá como clavarnos en los beneficios que podría tener, si nos beneficia genial, le entramos, y no nada más a nosotros, que sea un beneficio equilibrado, para que nadie sienta que está perdiendo algo. Si te puedes apoyar de alguien, lo haces,que sea una relación para ganar, una relación honesta, con confianza, lo mismo que pasa en los raites, si te late le entras y si no, siempre decir “no, gracias”. En Nicaragua nos pasó que una tipa nos prometió el cielo, el mar y las estrellas y al último terminó hasta comiéndose nuestra comida, qué necesidad de venir a fregarse a dos morras que vienen desde México, para qué prometer y timar.

A: Tienes que estar al pendiente, como en cualquier trabajo, si es tu negocio tienes que cuidarlo, estar al tiro.

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Fotografía por Miguel Franco.

E: Entonces su música ha llegado a más lugares.

M: Sí, ya llegamos hasta Costa Rica, el año pasado, ocho meses y medio.

A: El disco “El Viaje” salió en el 2014 y con él estuvimos viajando el 2015, en el 2015 conocimos en CDMX a un señor, estábamos tocando en La Condesa, taloneando, y estábamos en unos mariscos echando una rola, y el capitán nos dijo “nada más dos rolas”, y nosotras “sí”, y el señor nos dijo “échense otra”, y nosotras, no porque el capi nos dijo que dos rolas, y él dijo “el capi, no hay problema, es mi amigo” y tocamos otra, y otra, y otra. Tocamos como cinco canciones, y nos pregunta el señor “¿esas últimas canciones son de ustedes?”, era la de “Estelar” y la de “Acapulco”, entonces le enseñamos el disco y nos dijo que le gustaba nuestro proyecto, nos dio sus datos, nos pidió nuestro teléfono y nos dijo que nos iba a contratar después para una fiesta, esa tarde nos dio un quinientón por esas rolas, y fuimos por cinco mil cervezas (risas).

M: Esa misma semana nos habló y nos contrató para una fiesta, nos pagó muy bien, y nos dijo “saben qué yo las quiero apoyar con su proyecto, yo no sé nada de música pero tengo dinero y con eso las apoyo” y nosotras “genial”.

A: Nos venimos a Tijuana, aquí decidimos grabar el disco, porque en CDMX ya nos había dicho un vato que él nos daba un precio bueno para grabar el disco, pero teníamos que ir, entonces me animé y le mandé un correo al señor y le dije que queríamos grabar el disco, nos cobran tanto, y nos dijo que nos apoyaba con eso. Fue maratónico, nos fuimos de raite a CDMX, estuvimos dos semanas ahí, pero el disco lo grabamos en dos días, porque por eso fue el precio especial.

M: Que se convierten en 16 horas, ocho horas diarias.

A: Y fue el señor ahí, primero mandó a su chofer para pagarle al estudio y al día siguiente fue a vernos, en la grabación, le gustó. Ahorita tenemos una relación bien chida, es nuestro padrino, vino a Tijuana hace poco y canceló unas cosas que tenía para vernos, porque andábamos en Tecate.

M: Ahora que estuvimos en Guadalajara nos encargó 100 discos, como es el disco que él produjo, se llama “Mi lugar en el espacio” producido en diciembre del año 2015; nos dijo que para su empresa de servicios de aerolíneas, quién sabe qué tanto implica, pero nos dijo que iba ir a una convención de aerolíneas donde iba a ver a gente de todo el mundo y “en vez de regalar plumitas con el logo de la empresa, o llaveritos, mejor vamos a regalar su disco”, nada más le pusimos su logo y su web page y los imprimimos de calidad, maquilado por nosotras. Hace poquito nos mandó unas fotografías de la convención y que se van a Turquía y a no sé dónde. Y nos pagó los cien discos. Super chido, nos ha apoyado mucho, tuvimos la suerte de encontrar a nuestro “hado padrino”, Ricardo Pacheco.

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Fotografía por Edna Anaya.

E: Tienen una historia bastante fructífera, son un ejemplo; me encanta que paso a paso han llegado a donde pertenecen. Ya dijeron muchos tips para los músicos independientes, pero me gustaría que en resumen, ¿qué recomendarían a los que van iniciando en la escena musical?

M: Mucho trabajo, hay que trabajar duro.

A: Tener mucha paciencia, pero estar en movimiento. Arriesgarte, hacer las cosas, ¿qué es lo que puede pasar?

M: Hacer lo que puedas con los medios que tienes, de ahí va a surgir otra cosa. Buscas y encuentras cosas hasta milagrosas como nuestro padrino, porque tuvimos que ir muchas veces a tocar a La Condesa para toparlo, conocerlo. No nada más es él, si te mueves encuentras conexiones y apoyos por todos lados, desde la gente que apoyó con un vaso de agua, todo eso es Mel Beat.

A: Salir de la zona de confort.

M: La primera vez que nos pagaron fue en Chiapas, tuvimos que atravesar toda la república para descubrir que podíamos ganar dinero por medio de nuestra música. Pero en todo ese camino aprendimos algo o creamos algo. Siempre lo volvimos a intentar, no conformarte y no deslumbrarte a la primera, eso es muy importante, porque llega alguien y te baja las estrellas, si te ve talentoso, y tú te emocionas porque quieres lograrlo, quieres alcanzar el sueño, pero pues es mejor buscar el equilibrio. Nosotras no buscamos la fama, lo que buscamos es la trascendencia, y una carrera sólida, que responda para vivir, para movernos, y así va creciendo, así te responda mejor dentro de veinte o más años. Una carrera sólida es fundamentarla, hacerle raíces que sean honestas. Buscar la esencia. Ese es el problema de muchas de las bandas de ahorita, que la búsqueda está en ser popular, famoso y si no lo alcanzas en un segundo, te desesperas.

A: ¿Cuando van a ir a la voz México?, ¿cuándo van a salir en televisión?, eso no asegura, así como ellos te llevan a la fama así te hunden.

Pues ERIZOS, espero hayan puesto todos sus ojos en esta bella entrevista, que hay demasiado para usarlo en la vida cotidiana musical, les dejo mi canción favorita de Mel Beat:

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