A veces tocar de bar en bar, llenar los patios de casas, talleres, subir videos con nuevas composiciones, artistear como turista en la ciudad y darle cuerda a todo aquello que nos lleva a crecer poco a poco, es solo una parte de una carrera musical, pero muchas veces no sabemos cómo salir de ese círculo que te atrapa y que te hace sentir cómodo. Nos lanzamos a cotorrear con José Torres y Mauricio Arcas de Los Amigos Invisibles, y compartieron sus experiencias y consejos para una buena trayectoria, entre otros detalles y opiniones.

 

¿Dónde residen actualmente?

José (J): En Miami cinco de nosotros y yo en CDMX.

¿Qué opinan ustedes como artistas-migrantes sobre lo que está sucediendo en Venezuela?

J: Mira, por algo no vivimos ya en Venezuela, porque está muy difícil y no sé, digo, no me gusta profundizar, nada, si no en el hecho de que Venezuela en realidad está muy mal y tenemos ya una situación que ha venido empeorando desde hace casi 20 años, un poco ya a estas alturas uno está saturado, bueno yo, y simplemente esperando, con la esperanza de que cambie pronto, pero sí está muy mal y los amigos yo creo que ninguno está contento con lo que está pasando.

¿Frecuentan?

Mauricio (M): No, o sea, nosotros solíamos ir mucho a Venezuela, a tocar, pero ya, con la situación tan difícil y uno para ir a tocar depende de muchas cosas, depende de promotores, de lugares, de sponsors, a veces patrocinantes, y eso ha disminuído mucho en el país, antes la verdad se hacían muchos conciertos, ya no, nosotros salíamos mucho, el año pasado fuimos una sola vez a una pequeña gira y ya. No, ya no vamos, como te digo, quisiéramos ir pero no se puede, tema que está bien complicado.

Nos gustaría escuchar sus experiencias. Nos pueden platicar, ¿cómo qué escuchan actualmente?, también sabemos que traen proyectos personales, ¿alguno por parte de ustedes?

J: Mira, lo que pasa es que, ¿sabes qué pasa?, yo escucho la música, de una manera muy particular y sobre todo ahorita que hay toda esta cosa digital, a mí hoy en día me cuesta demasiado hacerme fan de alguien, o sea, ya los artistas de los que fui fan, fui fan, e incluso cuando pienso que soy fan de alguien, eso para mí ya implica que tengo que escuchar toda su discografía, simplemente escucho lo que me gusta, entonces, si se puede decir, me considero en estos términos fan de un grupo como Capital Cities, pero yo en mi Itunes tengo cuatro canciones de ellos, pero son tan buenas que me hacen pensar, bueno, estos tipos son buenos, entonces mi Itunes es una colección de una o dos canciones de cada artista, muchos de los cuales ni me sé el nombre, porque la manera que yo escucho música hoy en día es bastante ingrata y es como que brotha, dime lo que me tengas que decir en diez segundos y si eso me llega es para mí. Yo no estoy diciendo que mi gusto es el gusto máximo, la música es algo emocional y en quince segundos me tiene que satisfacer emocionalmente. Me gusta mucho descubrir cosas nuevas, que de repente no son ni remotamente populares pero que la rola me da y se la compro, entonces no soy de esas personas que leen las revistas y que no, este disco no se qué, así como que no, mira, me pongo en Itunes y si veo el disco, tuc, tuc, tuc, y no hay nada que me guiñe el ojo, no me importa que la Rolling Stones haya dicho que es la obra maestra, no va conmigo. Entonces, no sé, pues Capital Cities es algo bueno que descubrí hace mucho tiempo pero fue el que me llegó ahorita porque vamos a tocar con ellos en un festival en Guadalajara, por eso lo tengo presente, pero cantidad de música, tendría que mostrarte mi Itunes para que lo vieras.

M: Creo que me pasa igual, creo que debe pasar incluso con cualquier industria. Cuando estás tan metido en formar parte de algo desde hace tanto tiempo, llega un momento que ya la forma de la industria te satura, así como que de repente hay algo, igual, que me gusta y si lo escucho en la radio y me llama la atención, y ya, pero no voy de estar investigando, no voy a conciertos, sino una cosa momentánea que me gusta y ya.

J: Julio, el vocalista, sí es así, sí es de que “no, el nuevo disco de fulanito que …” pero yo no, porque no me interesa lo que está de moda sino lo que me llena acá, esto parece así que lo escuché en la voz de México, “que me llena el corazón” (entre risas).

Referente a eso, en su opinión, ¿qué necesitan saber las bandas que apenas empiezan en la escena musical?

J: Mira, la verdad es que yo pienso que quizá hoy más que nunca está muy difícil trascender a nivel de carrera en la música, muy bien el cuento de que ahorita Youtube y Spotify, y la democratización (haciendo comillas con los dedos) y de que puedas hacer un disco en tu casa, chévere, pero eso no tiene que ver con hacer una carrera. Para hacer una carrera necesitas que alguien te invierta en una campaña de marketing y que no te invierta dos centavos, que te invierta mucha lana. Ese sigue siendo el modus operandi hoy en día y hace cuarenta años, lo que pasa es que, por un periodo de tiempo, la gente empezó a pensar que, “no, que yo con mi video en youtube” pero, si tienes un video en youtube y hay otros 80 millones, ¿cómo trasciendes de ahí?. Entonces yo les diría que se bajaran de esa nube, si no quieres hacer una carrera, canta en chino y has un rock de lo que se te dé la gana, pero si quieres hacer una carrera, tiene que ser una mezcla de tu identidad, tu más pura identidad, con algo que le pueda atraer a una persona que te dé dinero para que puedas empezar a crecer, porque es la única manera, la historia de que la guitarra, yo hice una canción y llegó y sonó en la radio sola, eso es mentira, eso no existe. Para quien no sabía, la música es arte pero también es un negocio ¿no?, entonces, a la gente que está naciendo y se resiste al negocio, los veo mal en entrar a este mundo, a la gente que se deja llevar sólo por el negocio los veo en televisa, y chévere, no hay pedo, cada quien elige, pero sí tienes que entender que hay una relación entre ambas, donde tienes que coexistir, sanamente, tu identidad como artista y atraer la atención de alguien que te invierta. Eso sería lo único que diría.

M: O bueno, no, quizás sumarle que es una carrera de larga distancia, no hay algo que pasa de la noche a la mañana. Hay muchas bandas que yo he escuchado con muy buena madera, arrancan y en el camino pierden como el entusiasmo porque vienen también con ese sueño de que ya la voy a pegar, y si no estás claro en que esto es una carrera de constancia, tiempo y dedicación, pues la verdad al año, dos años, ya te cansaste. Hay un montón de bandas que son buenísimas o que eran buenísimas, pero no se proyectaron correctamente. La música realmente es una industria y es un negocio y necesitas muchas cosas para que funcione, no sólo que la música sea buena, y muchos creen que ahí está el secreto y no. Si tenemos una buena propuesta, si tienes las ganas y a eso tienes que sumarle tiempo, tranquilidad, paciencia, fe, esperanza y bueno darle, porque no es de la noche a la mañana, quizá ahí hay un caso en el mundo…

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¿Cuánto tiempo fue el de la cultivación de Amigos Invisibles?

J: Bueno, mira, lo que pasa es que nosotros vivimos otros tiempos, en nuestra época, era común que un major label firmara bandas, invirtiera, y eso ahora yo lo veo muy poco, eso en los ochentas, los noventas, se hacía fácilmente, entonces en el caso nuestro, a nosotros nos descubrió una disquera en Nueva York en el 96, la banda se formó en el 91, y fue en el 98 que sale nuestro segundo disco, fue un disco que trascendió regionalmente, a partir de ahí, un par de años después ya teníamos una vida de esto. Ahora imagínate desde que comenzamos hasta que cumplimos el reto, habrán pasado 9 o 10 años. Yo pienso que lo importante, en la escala de la cual sea el tamaño de tu banda, es que tiene que haber cosas que te motiven, si tú te pones como una banda pequeña, “no, ahora tengo que llenar el palacio de los deportes”, no, forget it, pero si tú te pones una meta de “hoy vinieron 50, vamos a tratar de que a la próxima vengan 70, y que la próxima vengan 100, y vamos a invitar a alguien importante”, entonces tiene que haber una simbología, a tu escala, que tú puedas percibir de alguna forma que algo está sucediendo y si esto no está sucediendo de repente tú dices, a lo mejor mi música no es muy buena, porque en el otro mundo el que agarra una guitarra es un genio, piensa en la otra: que la guitarra es como una pelota de fútbol, tocas una pelota de fútbol y ya tú crees que eres Maradona, no brother, el hecho de que tengas una banda no quiere decir que seas bueno, disculpa; entonces, ¿qué te dice que eres bueno?, que vas logrando en tu escala cosas que de alguna manera te hacen sentir: “estamos progresando” y eso es básico en la escala que estés. El músico tiene un ego tan heavy, él antes de pensar que su música es mala, le va a echar la culpa a la disquera, al manager, al booking, al publisher, a la novia, a los fans, al país, a ISIS, a Trump, o sea, pero a él nunca.

Para terminar, ¿alguna anécdota que tengan aquí en Tijuana? ¿algo que les guste o impresione de la ciudad?

M: Yo recuerdo, la verdad hace poco, la primera vez que veníamos a Tijuana, había mucha expectativa, porque era una ciudad peligrosa, era como la ciudad del desmadre, del peligro y cuidado, y no salgas, y ciertamente era peligrosa, pero creo que no se escapaba de ese peligro normal, latinoamericano, de cualquier ciudad, como las miles que conocemos nosotros dentro de Venezuela o fuera, pero tenía como esa cosa de peligro, de drogas, sexo, noche y cuidado, tú sabes que a mí me llamó mucho la atención cuando vine la primera vez porque sí, pero tampoco es que ¡aaah…!, o sea, nos sentimos como muy en casa, igual, una ciudad super acogedora, con el público super buena onda, esa vibra de frontera, de que pasan para acá al desmadre y todo eso, pero yo no la siento así como que…, pero obviamente si tuvo un tiempo de ciudad peligrosa, pero bueno yo tampoco vivo acá. Siempre me ha dado mucho gusto venir, hay algo aquí vibrando siempre, que es rico vivirlo, en vivo. A mi me gusta mucho.

 

Tocan la puerta, ya se ha agotado el tiempo de la entrevista, nos despedimos, un abrazo a los dos y contentas por nuestra charla con los Amigos, bajamos las escaleras pensando en los consejos tan acertados que acabamos de escuchar. Ponganse trucha queridos ERIZOS, que esa aplica para cualquier meta en la vida: ¡perseverancia, fe..y pues a darle!.

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