Ya me había dicho Quique Rangel, en entrevista previa al concierto que ofrecieron con Café Tacvba en El Foro, que les gusta venir a Tijuana porque es una ciudad abierta a todas las propuestas del rock pero además exigente con sus bandas, y lo confirmó Rubén el día del concierto el pasado sábado cuando le dijo a sus fans que eran “unos golosos”, y que le gustaban los golosos, por querer más rolas en el show.

 

Por Manuel Ayala / Fotos: Eduardo Jaramillo

Un gesto que agradecieron los más de 3 mil asistentes que abarrotaron el lugar porque, no fue solo un momento de encore el que les regaló la banda oriunda de Ciudad Satélite en la Ciudad de México, sino dos momentos, incluso cuando ya había desmontado parte del equipo de sonido, en los que incluyeron algunos de sus éxitos más aclamados que hicieron regresar a la gente que ya se estaba retirando del lugar.

La visita de Café Tacvba a esta ciudad fronteriza, como parte de su Niu Güeis Tur estuvo precedida de un concierto fallido que se llevaría a cabo en noviembre del año pasado, que por razones que se explicaron en su momento no se pudo llevar a cabo, sin embargo la fe y disposición de los promotores no se vino abajo y, contrario a ello, se les prometió a los fans que a como diera lugar, los de “Cafeta” estarían presentes en tierras bajacalifornianas para complacer a los miles de seguidores que agotaron todas las entradas.

Pese a que a que el concierto estaba programado para dar inicio alrededor de las 8:30 de la noche, un pequeño retraso en la instalación y afinación de sonido impacientó un poco los ánimos de los fans que desde temprano habían entrado al recinto, sin embargo, cuando se escuchó el sonido característico con que inicia la rola “Futuro”, el sencillo de su álbum más reciente Jei Beibe, la gente comenzó a gritar eufórica, sobre todo cuando salió Quique con su peculiar traje multicolor y Rubén con su máscara de la muerte.

Luego de rolas como “Disolviéndonos” y “Las batallas”, llegó el primer momento eufórico de la noche cuando la banda interpretó “Rarotonga”, una de las canciones viejitas y más movidas que sin chistar encendió los ánimos de la gente y los puso a bailar en sus asientos y al borde del escenario. Para ese momento, todavía mucha gente continuaba afuera del recinto tratando de entrar, pero las largas filas y la extrema revisión de seguridad hicieron que el ingreso fuera un poco lento.

Sin embargo, a mucha gente no le importó haber llegado tarde, al menos eso dejaron ver en el ambiente que se cargaron esa noche, coreando canciones como “Volver a empezar” en medio de un juego de luz a destacar que hizo que cada una de las rolas que interpretaban fueron todavía más radiantes y espectaculares, como cuando sonó la rola “Como te extraño mi amor”, provocando otro de los momentos eufóricos en el que los asistentes corearon a todo pulmón esa canción.

El “Oé, oé, oé, oé” de la gente no se hizo esperar, cántico que se suele emplear para animar a la banda en turno como respuesta a la buena manufactura que están ofreciendo a sus escuchas, lo cual sirvió como entrada para que estallaran de pronto las bocinas con la canción “Chilanga banda”, una rola original del músico Jaime López en la que se pone de manifiesto todo el argot “chilango”, pero que a los fronterizos les animó y les “prendió machín el garrero”.

Después vinieron canciones como “Me gusta tu manera”, que también se desprende del álbum Jei Beibe –producido ya de manera independiente-, la de “Puntos cardinales”, “Flores” –que volvió a encender los ánimos de la gente con un estruendoso canto por toda la gente que llenó totalmente el lugar- y “El fin de la infancia”, rola con la que “Cafeta” aceleró los ánimos de la gente, sin embargo nadie de los presentes se animó a realizar el slam, a lo mucho uno de los presentes se subió al escenario para abrazar a Rubén, y nada más.

Luego de tanta exquisitez en el escenario y de más de una hora y media de tocar sin parar, la banda hizo una pausa y fue entonces cuando Rubén aprovechó para decir a sus fieles seguidores que si a poco querían todavía más, a lo que respondieron afirmativamente los presentes con tremendos gritos. “Son bien golosos en Tijuana, me gustan los golosos”, les reviró Rubén, quien luego de pedirles que se echaran el famoso “culeeeros, culeeeros, culeeeros” para seguir tocando, se reventaron la rola de “Chica banda” y se retiraron del escenario.

Luego de unos minutos, y como ya es tradición, la banda regresó para aventarse el encore con rolas como “Medio día” y “Que no”, “Jei Beibi” y “El baile y el salón”, una rola de tradición entre los fans de Café Tacvba que sonó a todo pulmón en el recinto.

Posteriormente lanzar un mensaje de conciencia social sobre la situación de los 43 normalistas desaparecidos de Iguala, de quienes dijo “no podemos permitir que sigan desapareciendo a nuestros jóvenes”; además que agradeció a las mujeres “por toda su energía” y pidió que los hombres abran su cabeza para “reconocer todos nuestros errores y poder relacionarnos de mejor manera con ellas” y reconoció la labor de la comunidad LGBTIQ por su derecho a que “puedan expresar su vida de forma libre”.

Algo igual de trascendente durante su discurso fue el manifestarse en contra de la privatización del agua, referente a la Ley Pichardo que desde semanas pasadas se ha venido discutiendo en el pleno nacional, (sin olvidar que actualmente un tema muy recurrente en el estado es precisamente el del agua y la monetización que el Gobierno está haciendo a costa de ello).

Finalmente la banda se despidió del público, se tomaron selfis y se retiraron a sus camerinos, lo que provocó que mucha gente comenzara a retirarse del lugar, sin embargo, aun cuando los técnicos de sonido ya habían quitado micrófonos y desconectado algunos aparatos, como del cielo llegó una orden para que los reinstalaran y la banda regresó para tocar la rola “María”, dejando así totalmente satisfechos a los fans que de hace rato ya tenían ganas de verlos en esta ciudad.

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